lunes, 11 de octubre de 2010
¿Qué quiere Ahmadineyad?
Desde que llegó al poder, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad es reconocido por su retórica. En algunas ocasiones ha demostrado su odio hacia el Estado judío, y por esta razón desea tener armas nucleares. - AFP
¿Qué quiere Ahmadineyad?
Por: Hasan Turk, Profesor Universidad Pontificia Bolivariana
El gran Imperio persa que fue Irán quiere recuperar esa fuerza milenaria para ser hoy un actor regional y global. Por eso la prioridad de su presidente es tener la bomba atómica.
Mahmud Ahmadineyad es el sexto presidente de la República Islámica de Irán. Llegó al poder el 3 de agosto del 2005 y su reelección en el año 2009 fue tan polémica que dio lugar a un hecho insólito: por primera vez en la historia de este país, la población iraní se descargó en insultos y críticas contra Ayatolá, jefe del Estado y líder supremo. Jóvenes en las calles gritaban “no queremos una República Islámica de Irán, sino una República de Irán”.
En aquel momento, la sociedad iraní vio que sí se podía marchar, pero a cambio pagó un alto costo, pues muchos fueron asesinados, maltratados y encarcelados por los guardianes de la revolución (paramilitares voluntarios), mientras Ahmadineyad ganaba las elecciones con el 63% de los votos.
Al otro candidato, Hossein Musawi, la prensa internacional occidental lo daba como vencedor debido a los resultados superiores que obtenía en las encuestas previas a la elección. El problema de este sondeo fue que consultó solo la opinión de estudiantes en las principales ciudades y de personas que habían conocido otros países fuera de Irán, pero olvidó las masas en el interior del país.
La candidatura de Musawi había sido aprobada por Ayatolá, por eso él no podía intervenir en los asuntos internos. Así, la única forma de derrotar el régimen era mediante una contrarrevolución.
Populista con ambición nuclear
Ahmadineyad es islamista y populista. Viene de una familia humilde –su padre fue un herrero– y por eso las masas lo ven como un salvador, un presidente que entiende la situación del pueblo.
En la medida en que los medios de comunicación de Occidente atacan a Ahmadineyad, su popularidad crece, pues en Oriente Medio la población cree que si un líder oriental es amigo de Occidente, es malo.
Desde que llegó al poder, Ahmadineyad es reconocido por su retórica. En algunas ocasiones ha demostrado su odio hacia el Estado judío, y por esta razón desea tener armas nucleares. Si Israel las tiene, ¿por qué Irán no? El gran Imperio persa quiere recuperar esa fuerza milenaria para ser hoy un actor regional y global. Por eso su prioridad es tener la bomba atómica.
A través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Estados Unidos le impuso a Irán nuevas sanciones y endureció el embargo económico. Ello, en vez de causarle perjuicio, lo beneficia, pues el país se ve obligado a desarrollar su propia tecnología, entretanto le sigue comprando a China y a Rusia artefactos nucleares en forma clandestina. No hay que olvidar que Irán inauguró el pasado mes de agosto su primera central nuclear, construida por Rusia en la ciudad costera de Bushehr, en el Golfo Pérsico.
Hay que recordar que desde la Revolución iraní en 1979, Ayatolá Jomeini declaró como gran Satanás a Occidente, especialmente a Estados Unidos e Israel. Por eso cuando escuchamos en los discursos de Ahmadineyad decir “hay que borrar del mapa a Israel”, no es infundado y ese odio aumenta sus niveles de aceptación entre la población.
Líder apocalíptico
Un asunto tan desconocido como importante es que Ahmadineyad pertenece a un grupo apocalíptico en Irán.
En los años 50, un grupo de chiítas formaron una organización llamada Encümen–i Hayriye–yi Hüccetiye–yi Mehdeviyye, en sus orígenes como respuesta al movimiento Behaísmo y/o Bahaísmo, pero en realidad es un grupo radical y apocalíptico.
Los chiítas, según sus creencias, están esperando el Imam oculto, personaje que es el Mahdi para los chiíes, nació en Samarra el año 256 de la Hégira (868) y habría vivido hasta que su padre, el undécimo Imam, fue martirizado el día 8 del mes Rabi’ al–awwal del año 260 de la Hégira (primero de enero de 874). Dicen que “desapareció” siendo niño.
Según los chiítas, este viviría desde entonces oculto, y en un futuro (de debatido pronóstico) habrá de volver como redentor. Para ello, es necesario que estalle una guerra en la que muchos van a morir. Solo entonces, el Imam oculto vendrá a salvar a los fieles.
En realidad, esta creencia también existe en el cristianismo y en el judaísmo. Según esta última, para que venga el Mesías debe haber un conflicto en el que solo sobrevivan 7.000 personas, quienes harán una súplica en el Monte de los Olivos, ubicado en el este de Jerusalén, para que Dios envíe al Mesías.
La prensa del Oriente Medio ha publicado varios artículos diciendo que Ahmadineyad pertenece a ese grupo apocalíptico. Analizándolo desde esta perspectiva, ahora se puede entender más fácil por qué el Presidente de Irán quiere una bomba atómica y por qué quiere borrar del mapa al Estado hebreo.
Según el Pew Research Center, actualmente en el mundo hay 1.570 millones de musulmanes y solo el 10% son chiítas. Por eso, la Revolución iraní fue una revolución islámica solo para los chiítas y para el 90% de los musulmanes fue una revolución chiíta.
Aunque al comienzo Ayatolá Jomeini quería expandir esta revolución a los países musulmanes y a todos los pueblos oprimidos por las potencias occidentales, no tuvo mayor influencia en el mundo musulmán, y menos en otras naciones.
Ahmadineyad no representa al mundo musulmán y en muchos países sunitas no tiene mayor aceptación. Diría que él es el Hugo Chávez del Oriente Medio, un líder populista. Países como estos cubren sus problemas internos con cortinas de humo, y la mejor excusa ha sido el antiimperialismo y el antijudaísmo. Quizá por eso los dos mandatarios se entienden tan bien a pesar de que no tienen nada en común.
La población del Oriente Medio no soportaría una tercera guerra. Si Estados Unidos e Israel atacan a Irán, la región se convertiría en un caos. Irán no es un Irak, y tampoco un Afganistán. Lamentablemente, las primeras inmolaciones fueron allí con el permiso de Ayatolá. Los iraníes también creen en un destino manifiesto como los norteamericanos, y para un iraní morir por su Imam oculto, por su patria y por su fe es un gran honor. Ellos piensan que al morir en una batalla simplemente se pierde la vida mundana, pero Dios los espera en el cielo. Entender y luchar contra este pensamiento no va a ser tarea fácil para un soldado norteamericano.
Edición:
UN Periodico Impreso No. 138
martes, 23 de marzo de 2010
Por Hasan Turk*
El Islam es una de las religiones más tergiversadas y malinterpretadas en los últimos años. También es la de mayor crecimiento demográfico y en la actualidad gana cada vez más creyentes, incluso más que el cristianismo, el catolicismo y las otras grandes religiones. No todo es color de rosa para los musulmanes: ese auge demográfico se ve reflejado en millones de jóvenes islámicos que emigran de sus lugares de origen en busca de mejores oportunidades en los países de Europa Occidental y los Estados Unidos. En estos lugares son inevitables los consabidos choques culturales con la población de los países que los acogen.
En realidad, la religión del profeta Mahoma busca el respeto de la vida humana y la tolerancia entre sus adeptos y hacia las otras creencias. Los musulmanes en su inmensa mayoría, nada tienen que ver con los aires fundamentalistas, los atentados, las inmolaciones y acciones terribles como las acaecidas en el ‘World Trade Center’.
He aquí un intento por detallar sus bondades, su relación con la mujer, los valores y su particular visión sobre el mundo político.
La libertad humana
La mayor garantía de la libertad humana en el Islam es el principio de que un ser humano no puede ser esclavo o criado de nadie. Sólo hay que rendirle cuentas a Dios. Por eso, nadie puede reclamar la absoluta soberanía sobre ningún ser humano: tan sólo Dios. La soberanía absoluta sólo le pertenece a Alá y por lo tanto, uno de los principios básicos de la fe y la ley islámica, reconoce que todas las personas son iguales ante esta prescripción.
De este modo, ninguna institución ni nadie pueden requerir una sumisión absoluta por parte de un ser humano. Más aún, la obediencia al «Profeta Inocente» —Mahoma— en un sentido se alía con la sumisión a Dios. En otras palabras, ya que el Profeta no puede decretar ninguna orden más que las órdenes de Dios, la necesidad de obedecerle realmente significa la sumisión a Dios. Además, al Profeta se le ordenó consultar con el pueblo vencido y tomar en consideración su aprobación acerca de los asuntos públicos; es decir, el destino de las personas se deja a su libre albedrío.
Todo el mundo, ya sea hombre o mujer, disfruta de los derechos generales y las inmunidades salvaguardadas por el Islam. Podemos hacer una lista de estos derechos ofreciendo breves explicaciones sobre algunos de ellos.
El derecho a la vida
El Corán, incontestablemente, pone énfasis sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana, sea un hombre o una mujer, y la prohibición de poner fin a la vida de cualquier ser humano. Del mismo modo, acepta que «haber matado a una sola persona sería como haber puesto fin a la vida de toda la humanidad» (Surah 5, Aleya 32).
El derecho a ser respetado
El Corán considera a todos los seres humanos honorables y respetables (17:70), ya que los hombres son los únicos seres dotados con el libre albedrío —el cual podemos llamar naturaleza humana— que asumieron la Responsabilidad Divina que les había sido otorgada (33:72). En su condición de seres con libre albedrío, los humanos poseen facultades mentales tales como la inteligencia, el juicio y el criterio. Esto, aunque implique el riesgo de humillarse hasta el nivel más bajo de la creación (asfal as–safilin), de hecho, es un honor para los seres humanos y una demostración de que ellos han sido creados en la más perfecta proporción.
Es una fuente de potencial para que los humanos alcancen el rango superior de toda la creación, predominando sobre todos los seres existentes, teniendo en cuenta su naturaleza de la creación y sus funciones especiales interrelacionadas con el resto de criaturas. Con estos atributos, el ser humano tiene el honor de ser el califa (el sucesor de Dios) en la Tierra en términos de su responsabilidad de mejorarla y establecer civilizaciones sobre ella. Este honor le hace obtener una categoría que se encuentra por encima de la de los ángeles y cualquier acción o acto hacia este fin, siempre que sea realizado en nombre de Dios, es considerado como una forma de veneración (30:34).
La justicia, la benevolencia y la misericordia
El Sagrado Corán insiste bastante en los asuntos de la justicia, el trato justo y la búsqueda de la justicia (5:8, 4:136); da mucha importancia a la «justicia» (adl) y la «benevolencia» (ihsan). La justicia significa que el astil de la balanza se quede exactamente en medio de los dos platillos, ni más ni menos; esto significa ubicarlo todo en su lugar correcto. Abu’l-Kalam Azad dijo sobre el asunto de la justicia: «La justicia significa evitar el exceso y mantener el camino recto. Esta es la razón por la cual siempre se usa la balanza para simbolizar la justicia». Sobre este tema, el Corán establece el principio de que «nadie llevaría la carga del otro», es decir nadie puede ser culpado por los actos injustos del otro; y que los hombres sólo obtendrán aquello por lo que se esfuercen (53: 38-39).
La justicia requiere que el individuo consiga su derecho, y que sus méritos y virtudes personales sean reconocidos. Pero los criterios de estos méritos o virtudes no son ni la raza ni el género, tampoco la riqueza, la posición o el poder de una persona, ni tan siquiera haber nacido antes o después que los demás. El único criterio de estos méritos y virtudes es la «taqwa» (la piedad, el temor) (48:13). En otras palabras, obedecer las reglas que Dios expuso tanto para la vida humana como el Universo, y de este modo entrar bajo la protección del Todopoderoso. Mirándolo desde esta perspectiva, «taqwa» es un término que incorpora la fe, el conocimiento y el esfuerzo en una sola palabra. Y desde esta perspectiva el Corán diferencia a los creyentes que permanecen pasivos ante los otros creyentes que se esfuerzan en el camino de Dios (4: 95-96).
Mientras el Corán enfatiza la justicia, también enseña los términos «ihsan» (benevolencia), y «Rahma» (compasión) como valores adicionales para el individuo. El término «ihsan» aquí denota restablecer el equilibrio compensando los defectos o las pérdidas. Para entenderlo mejor, tenemos que examinar la palabra «umma» con la cual el Corán suele indicar a la sociedad ideal. La palabra «umma» procede de la raíz «umm», que significa madre. Es decir, así como las madres son la base de la sociedad, los valores que las identifican, tales como la compasión y el afecto deben hallarse en la fundación de la sociedad.
Otro punto interesante es que la palabra «rahma» (compasión) que conecta a los creados con su Creador, surge de la misma raíz «rhm», que la palabra «rahim» (útero). Esto posee numerosas connotaciones y está lleno de implicaciones. En primer lugar, el amor y la compasión de una madre son la más exaltada y perfecta reflexión de la compasión de Dios sobre la Tierra. Sin embargo, esta reflexión es solamente un uno por ciento de la compasión de Dios que asignó al mundo y dejó el resto para el Más Allá. Y en segundo lugar, la sociedad ideal es aquella en la cual la compasión prevalece entre sus miembros, desde los más mayores hasta los jóvenes, desde los gobernantes hasta el pueblo; y en la cual todas las personas se tratan con compasión las unas a las otras como si todas fueran frutos del mismo útero. Y esto solamente es posible con el grado de relación de las personas con los atributos de Dios, tal y como «Rahman» y sobre todo «Rahim».
La noción de que el Islam y nuestro Profeta fueron enviados a toda la creación como «misericordia» se clarifica y se hace evidente. En otras palabras, la conexión entre las personas y los atributos «Rahman» y «Rahim» de Dios sólo se puede conseguir dedicándose al Islam y al Profeta. Las otras reclamaciones de compasión, misericordia y amor no pueden ir más allá de ser emociones artificiales surgidas de otras causas, como la raza, los intereses o el egoísmo.
El derecho a la libertad y la política
El Corán pone énfasis en que el género humano debe ser libre de todo tipo de cadenas. Reconociendo que existe en ello una tendencia hacia el despotismo en la naturaleza humana. El Corán trata de evitarlo de antemano:
«No es razonable que un hombre a quien le es revelado el Libro, y le es concedido el conocimiento beneficioso y la tarea de hablar acerca de Dios, pida a la gente que lo veneren en vez de Dios. Lo lógico y real es que les pida que sean sinceros con su Señor, de acuerdo con su conocimiento del Libro» (3:79).
Dentro de este marco, la esclavitud, una de las instituciones de la Época de Yahiliyya (la época de la ignorancia antes de la llegada del profeta Muhammad) que el Islam pretendía erradicar fue permitida durante algún tiempo debido a la naturaleza de las relaciones internacionales. En primer lugar, el Islam decretó que los esclavos fueran bien tratados (4:36); y después alentó enérgicamente a que los dejaran libres (2:117;4:92), estableciendo como una regla general dejar libres a los prisioneros de guerra con o sin rescate (47:4), lo que en cierto sentido abolió consecuentemente la esclavitud, ya que en la base de esclavitud yacen las guerras y los prisioneros de guerra. Aunque el Corán no incluyera ningún veredicto explícito para prohibir la esclavitud, nunca previó su continuidad y de este modo pretendió abolirla del todo.
Como la consulta y el juramento de lealtad significan una participación directa del individuo al proceso, «no hay coacción en la religión», expresa la libertad de conciencia y de religión. Según el Corán, aquellos no musulmanes que viven en los países musulmanes son libres de practicar sus ritos religiosos sin ninguna intromisión por parte de las autoridades musulmanas. El hecho de que los seres humanos son creados con el libre albedrío, hace que sea normal que no sean obligados a elegir su creencia. Dios los juzgará según las decisiones que tomaron; y una persona no se puede considerar responsable de sus acciones realizadas bajo presión, aunque sea la infidelidad (kufr).
El Islam rechaza la violencia
Como consecuencia de la libertad de conciencia y de religión se disfruta de la libertad de expresión. Proclamar la verdad es algo más que la libertad, es un deber. En este sentido, dar testimonio de la verdad, aunque sea en contra de uno mismo o de sus familiares es un punto muy importante en el que el Corán particularmente pone énfasis (4:135). Otro asunto relacionado con este tema es la libertad de una persona en la búsqueda en pos de sus propios derechos. A Dios no le agradan las discusiones acaloradas, a no ser que lo haga alguien que haya sido objeto de alguna injusticia (4:148). En este caso, esta persona puede ir a un tribunal de justicia para reclamar abiertamente sus derechos.
El derecho a ganarse el sustento y el derecho al trabajo
Como está indicado en el versículo onceavo de la Surah Hud, todas las criaturas vivientes necesitan de Dios para poder subsistir. Uno de los asuntos en los que más se hace hincapié en el Corán —que es también la base del sistema socioeconómico de la religión— es que la propiedad de todas las cosas en realidad le pertenece a Dios.
Considerándolo desde este punto de vista, la plena propiedad concedida a los seres humanos, además de ser un derecho —al ser Dios el verdadero dueño de dicha propiedad— obliga a los hombres a no tener el derecho a explotarla como quieran. Por eso, hay algunos deberes con los que tiene que cumplir y uno de los más importantes son la donación de limosnas prescritas que se dan anualmente. Además de éstas, también se insta a la gente para que concedan las limosnas supererogatorias, sobre todo las englobadas bajo el nombre de «infaq» (ayudar y mantener a otras personas).
Otras restricciones son: abstenerse de medios ilegales para ganarse la vida, no derrochar el dinero en fines ilegales y evitar el despilfarro. También extienden la práctica de este derecho a la propiedad. Además, cada ser tiene una porción en el sustento que Dios concede. Por lo menos algunas de estas porciones están en los bienes de aquellos que tienen más de lo necesario. Por lo tanto, en especial el deber de pagar las limosnas prescritas anuales no es un tipo de favor que los individuos realizan y los necesitados se sienten obligados a agradecerles, sino más bien es un derecho de la gente necesitada que los más afortunados tienen que pagar. De esta manera, el Islam construye un puente de unión entre pobres y ricos en una sociedad en la que pueden vivir juntos y abrazarse mutuamente con amor y respeto. Cuando se considera el umbral mínimo de riqueza que incurre en la obligación de dar limosnas, se puede observar fácilmente cuán firme es este puente.
El Islam prohíbe estrictamente cualquier intervención en el sustento que Dios ha concedido a las personas y previene el colonialismo económico.
El Islam reconoce el derecho a trabajar de todos, sea hombre o mujer por igual, hasta pone de relieve el trabajo como el principal medio de ganancia para el hombre declarando que «el hombre tan sólo obtendrá aquello por lo que se esfuerce» (53:39).
Además, esto establece la regla de que, hombre o mujer, poseen el derecho sobre aquello en lo que han trabajado (4:32). Sin embargo, considerando su lugar en la familia y la sociedad, y con respecto a sus fisiologías, existe una clara necesidad de instituir las áreas de ocupación de acuerdo con la diferencia de género, de modo que trabajen juntos y a la vez separados. En este sentido, el hecho de que la prioridad natural para la mujer sea su hogar, y que cuyo sustento es responsabilidad del hombre, es más un resultado de la naturaleza, que una prescripción religiosa.
El derecho a la intimidad y las inmunidades fundamentales del individuo
El Corán reconoce la privacidad como uno de los principales y naturales derechos de los seres humanos. Dios, nombrado como Satar (Aquél que oculta los pecados) vela los defectos de sus siervos, los cuales están ocultos por sí mismos. Esto es de una importancia tal en el Islam, que no sólo cometer un pecado se reconoce como un comportamiento desdeñable, sino que cometerlo abiertamente y después contarlo a otras personas se considera como un pecado aún más grave.
En cuanto a esto, se espera que Dios perdone los pecados secretos de una persona por los cuales está arrepentida. En relación a este asunto, que constituye un aspecto importante de la intimidad individual, la privacidad del hogar, la cual está entre los más importantes derechos del individuo, ha de ser cumplida. La privacidad del hogar es inviolable contra cualquier intrusión. Además del hecho de que el Corán prohíbe la entrada en la casa de alguien sin permiso del dueño, si éste no lo permite, entonces el comportamiento más apropiado sería no entrar y regresar. Y también ordena que si el permiso ha sido dado, hay que saludar a los miembros de la casa (24:27-28).
Asimismo el Corán prohíbe a los niños entrar en el dormitorio de sus padres después de la oración de la noche (Isha) y hasta la oración del alba (Fayr), y durante la siesta (qaylula) que son las horas del sueño, y por esta razón los miembros de la familia deben respetar su intimidad mutuamente (24:58).
En el Islam la inviolabilidad del individuo es la base en todos los aspectos. Nadie puede ser declarado culpable hasta que se demuestre lo contrario. Un individuo no puede ser interrogado si no hay pruebas de su acto delictivo; no puede ser puesto bajo vigilancia basándose en las sospechas. El carácter inquisitivo y vigilar a las personas están prohibidos. Del mismo modo, los malos pensamientos y desconfianza sobre los individuos se consideran ilícitos y también prohibidos por la religión; es decir, no se debe sospechar de nadie sin pruebas. Como ha sido mencionado antes, hasta que se demuestre la culpabilidad del individuo, este se considera inocente; ponerlo bajo sospecha, elaborar conjeturas sobre él y lo más importante, hacer públicas informaciones sobre esa persona se hallan definitivamente prohibidos.
El Corán también prohíbe la «gáiba», es decir, la maledicencia, aunque sea cierto lo que se cuenta acerca de ella, y lo describe como algo repulsivo de un modo tal que se asemeja a comer la carne de un hermano muerto (49:12). Otro componente importante de la intimidad del individuo es la privacidad de sus comunicaciones. En este asunto tampoco los individuos se pueden perseguir y su comunicación se puede limitar basándose en meras sospechas.
El derecho a vivir una vida decente
El Corán otorga a todo el mundo el derecho a vivir una honorable y decente vida. Para conseguir este derecho que consta de muchos componentes, en primer lugar se necesita un ambiente bueno y virtuoso. Y esto sólo puede ser posible a través de la justicia, la reverencia, la compasión y el respeto de los derechos de los demás. Estos son los imprescindibles requisitos de la paz social. En un ambiente así, los derechos principales y las libertades serían salvaguardados; nadie reprobaría al otro, se ayudarían mutuamente con entusiasmo y vivirían en solidaridad. Y así, en este escenario, los valores fundamentales que están bajo la protección de la Jurisprudencia Islámica permanecen inmaculados.
Los valores fundamentales que se deben cumplir
Además de los derechos principales más importantes del individuo que han sido antes mencionados, hay otros cinco valores, deducidos de la Ley Islámica o la metodología de la Jurisprudencia por los eruditos como el Imán Gazali, que deben ser protegidos. Según estos eruditos, las reglas y las regulaciones de la Jurisprudencia Islámica están encaminadas a mantener estos cinco valores, por lo tanto los castigos más severos son estipulados en caso de su incumplimiento. Estos valores son los siguientes: la protección de la religión (la fe), de la salud física y mental, de la vida, de la propiedad privada así como de las sucesivas generaciones (reproducción y multiplicación). Es esencial en el Islam que estos valores sean observados por todas las personas. La protección de la religión garantiza la libertad de la fe, de modo que no pueda ser interferida. La protección de la religión también requiere la libertad de veneración y la inviolabilidad de los lugares de oración. La protección de la salud mental incluye una educación apropiada y la prohibición de sustancias perjudiciales para la salud mental como las drogas ilegales.
Asimismo, la protección de la salud física requiere de cierta prohibición, que incluye la exclusión de algunos alimentos y bebidas en la dieta. Por ejemplo, el alcohol es dañino tanto para la salud física como mental. En cuanto a la protección de la vida humana, matar a un ser humano se considera como uno de los delitos que merecen ser castigados con un severo castigo eterno. La protección de la propiedad garantiza el derecho de la propiedad personal, y también regula las relaciones comerciales; por lo tanto requiere obtener ganancias de una manera honorable y disponerlas de una manera correcta.
A este respecto, cualquier tipo de juegos de azar, las ganancias especulativas, el mercado negro, la usura, los precios extremos, la corrupción, el robo y la usurpación injusta se consideran como delitos. La protección de la generación y la reproducción subraya la santidad de la familia, y también es uno de los motivos de la prohibición de la relación ilegal e indecente, tal como la fornicación y la prostitución.
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sábado, 21 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
DE TURCOS Y EUROPEOS
Política
Posted by admin on November 14th, 2009
DE TURCOS Y EUROPEOS
Por: Hasan Turk*
Turquía hace medio siglo que está tocando la puerta de la Unión Europea para ser miembro permanente. Sin embargo, hasta ahora, al final de este largo túnel no se ve alguna luz posible para que esto suceda.
Cada día la Unión Europea (UE), pone más condiciones a la adhesión de esta nación de mayoría musulmana. En la UE es posible encontrar países que sí apoyan su ingreso como Inglaterra y España. No obstante, existen potencias europeas que se oponen a ese propósito. En ese sentido, Francia y Alemania han un promulgado un no rotundo. Aunque no es miembro de la organización, pero sí tiene una voz aceptable y respetable, el Vaticano también ha hecho lo propio.
Antecedentes del asunto
La Unión Europea nació el 18 de abril de 1951 tras la II Guerra Mundial por medio del Tratado de París firmado por Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Este pacto creó la Comunidad Europea de Carbón y del Acero, alianza estratégica que produciría buenos frutos para el futuro. Tras la guerra, Europa se encontraba sumida en la devastación y se vio en la obligación –por medio de la firma de pactos y tratados- de obtener la materia prima para la reconstrucción de la región.
Unos años más tarde, específicamente en 1957, por medio del Tratado de Roma decidieron avanzar conjuntamente en cuestiones referentes a lo económico, político y social.
El camino tortuoso para ser incluida
La larga lucha de Turquía para ser miembro permanente de la Unión Europea comenzó el 31 de Julio de 1959. Estambul solicitó su asociación a la CEE y el 27 de septiembre del mismo año comenzaron las negociaciones en busca de su adhesión.
Ahora bien, las verdaderas negociaciones se iniciaron en el año 1999 con la reunión de Helsinki. Durante 40 años, en medio del fragor de la Guerra Fría, pese a ser fiel aliado de Occidente, Europa rechazó continuamente a Turquía.
¿Qué razones motivaron ese rechazo? Todo se resume en una palabra: inestabilidad política. Se argumentaba que el país, entre 1961 y 1980, había sufrido tres golpes militares y por eso se sentían con el derecho de rechazarlo. Durante ese periodo, el ejército turco tuvo un papel muy importante, pero a la vez inaceptable y lamentable en la política interna del país. Se cometieron torturas, desapariciones… Fue una época complicada.
Turquía se convierte en una potencia importante
Después del último golpe militar de 1980, Turquía ha tenido notables avances en asuntos económicos, políticos, sociales y militares. Viene fortaleciendo el Estado Social de Derecho. El país durante la Guerra Fría era un estado satélite de Estados Unidos y de paso se convirtió en una potencia regional.
Su aspiración geopolítica actual apunta a convertirse en una verdadera potencia mundial. Actualmente es miembro del G-20 y está en el puesto 17 dentro de los países que tienen mayor economía mundial. La visión del Estado Turco para el año 2025 radica en estar incluido dentro de las diez potencias económicas del mundo. Para alcanzar ese objetivo, cuenta con los recursos necesarios: su población dinámica y sus vastos recursos naturales.
Es además un puente natural entre Europa y Asia y gracias a las políticas internas y externas del actual gobierno, se está solucionando el conflicto kurdo y el conflicto turco-armenio. Con el fin de encontrar una solución a los problemas entre turcos y armenios, los presidentes de ambas naciones –el 10 de octubre del presente año– firmaron un acuerdo para reiniciar los diálogos.
También desempeña un papel reconciliador entre el mundo islámico y occidente, ya que muchas naciones árabes ven como ejemplo a la nación turca. Es observada de esa manera, pues es un país musulmán democrático, desarrollado, con una óptima industria, con un sistema electoral respetable y cuenta con una buena relación con el mundo occidental.
Negociaciones recientes con la Unión Europea
Las negociaciones se reiniciaron entre Turquía y la Unión Europea el 17 de diciembre de 2005. Ambas partes pusieron las cartas sobre la mesa. Entre turcos y europeos existen condiciones y requisitos, pero también el miedo lanzó sus tentáculos en las conversaciones. ¿Qué puede dar y qué ofrece Turquía a la Unión Europea?
Turquía por su condición geográfica y estratégica ofrece una buena relación con el Oriente Medio o en general con el mundo musulmán. Este punto es un aspecto importante a considerar, especialmente después del ataque a las Torres Gemelas, puesto que las relaciones entre occidentales y musulmanes quedaron resquebrajadas. Turquía es una nación de mayoría musulmana, pero no es confesional y su sistema político es laico. Tiene vínculos históricos y religiosos con el mundo musulmán y puede evitar futuros conflictos entre Occidente y el orbe musulmán.
Por tanto, puede llevar la democracia a los países del Oriente Medio, no por medio de la guerra, sino que se podría hacer a través de Turquía, sin conflictos, solo por mediaciones pacíficas, ya que este país es laico desde 1923. Por otro lado, los turcos pueden ofrecer excelentes relaciones diplomáticas con el Cáucaso y las ex repúblicas soviéticas musulmanas como Kazajistán, Azerbaiyán, Turkmenistán, y Uzbekistán. Todas estas naciones son repúblicas hermanas de Turquía; son pueblos turcomanos y tienen vinculaciones religiosas, étnicas, culturales y económicas.
Como atinan algunos expertos, Europa no posee recursos de gas natural y petróleo. Todas estas naciones mencionadas tienen la mayor reserva mundial de esos recursos. Europa en los asuntos de energía no confía ampliamente en Rusia y tampoco le conviene estar dependiente de la energía de esta nación. Los últimos hechos como la guerra entre Rusia y Georgia han demostrado que Rusia cuando lo desee, puede cerrar las válvulas de gas natural adyacentes a la región georgina. Dos proyectos como el oleoducto Bakú-Tiflis- Ceyhan y el gaseoducto Nabucco muestran la importancia de Turquía en asuntos energéticos.
Más aún, Europa aprovechando la oportunidad y aceptando a Turquía, puede dejar de ser un elemento extraño para el mundo musulmán, ya que en el presente, muchas naciones musulmanas consideran a la Unión Europea, la “Unión de las Cruzadas”. Durante siglos el uno para el otro siempre fue el “otro” y cuando analizamos a todos los miembros de la Unión Europea, se puede decir que son países cristianos. Turquía por ser una nación musulmana siempre ha sido rechazada.
Otro asunto muy importante radica en recuperar la confianza del mundo musulmán y la sinceridad de su discurso sobre la democracia. Estados Unidos y sus aliados europeos iniciaron una guerra contra Afganistán e Irak con el fin de acabar con el terrorismo y llevar la democracia a estas naciones. No obstante, mientras pasa el tiempo, moros y cristianos comprueban que el interés de Estados Unidos y sus aliados nada tiene que ver con eliminar a Bin Laden y sus secuaces. Para los musulmanes esta guerra fue promovida por poder del petróleo. Lo peor de todo, muchos musulmanes comenzaron a decir que esa guerra iniciada es en contra del propio Islam.
Esas implicaciones y rencores pueden tener muchas consecuencias. De esa manera se puede extender la guerra en Medio Oriente y meter a ambas partes en una calle sin salida como está ocurriendo en la actualidad.
El mundo musulmán afirma que si Occidente es sincero con su discurso de llevar la democracia a las naciones musulmanas, este debe comenzar aceptando a una nación democrática, laica y a la vez con una población musulmana como lo es Turquía.
De lo contrario, no creerán en ese discurso europeo y en todas las políticas provenientes de Occidente. Por ejemplo, el ejército turco podría hacer de la Unión Europea un jugador más determinante en la geopolítica mundial. En la actualidad, de llegarse a un acuerdo entre turcos y europeos, las fuerzas armadas orquestadas desde Estambul, serían el segundo ejército más grande de la Unión Europea.
De los temores europeos
Existen temores históricos, religiosos, políticos y económicos. En la actualidad, la población musulmana en Europa equivale al 5 %. El ingreso de Turquía la subiría al 20 %. Cuando emigraron los musulmanes a Europa, especialmente tras la II Guerra Mundial, lo hicieron con la finalidad expresa de trabajar en la reconstrucción de Europa y en la búsqueda de mejores condiciones sociales y económicas.
Pero los europeos aseguran que los inmigrantes nunca se asimilaron a la cultura occidental: los musulmanes comenzaron a vivir en sus propias comunidades religiosas o étnicas, en sus propios guetos. En esto Europa tiene la razón y a la vez tiene la culpa, porque los europeos, por su condición, no se relacionaron con los inmigrantes. Eran considerados inferiores, tercermundistas. Eran vistos como sus peones y trabajadores; por eso, los rechazaron.
Es bueno analizar el siguiente aspecto: Turquía tiene una población de 75 millones. En caso de acuerdos, sería el segundo país más poblado de la Unión Europea después de Alemania. Por esa razón, Turquía tendría derecho a una mayor representación que algunos países europeos preponderantes y tendría a su disposición 86 escaños en el Parlamento Europeo. Eso quiere decir que a la hora de tomar decisiones, Turquía tendría más peso considerable en ese cuerpo legislativo.
Por su liderazgo histórico, los turcos, en dos ocasiones, derrotaron dos grandes imperios occidentales: el Imperio Romano, con la irrupción de Atila, el Rey de los Hunos, en el año 450. Los turcos sofocaron al Imperio Bizantino con la caída de Constantinopla (lo que es hoy la hermosa Estambul) por medio de los otomanos en el año 1453. Esos antecedentes históricos infunden temor en la población europea y promueven el odio hacia los turcos. Otro temor está latente, porque de contraer nupcias, las fronteras de la Unión Europea ya no serían en Turquía sino en Irán.
Si las conversaciones fueran exitosas, ocurriría un gasto adicional para la Unión Europea, porque la organización cada año le tendría que aportar a Turquía 26 millones de euros para su desarrollo. La Unión Europea actualmente está sufriendo una crisis económica y esto sería un cargo adicional para sus aporreadas economías.
Las condiciones europeas
La Unión Europea al observar el actual conflicto en Chipre, exige que Turquía retire su ejército de 36 mil hombres de la isla y reconozca la república greco-chipriota. También es un requisito, solucionar los conflictos con los kurdos, pero el estado turco está dando pasos muy importantes para solucionar el problema.
Para algunos observadores, el estado turco es el culpable de este conflicto, porque durante su historia reciente, específicamente después de configurarse como República, luego de malos manejos gubernamentales, al no llevar la inversión y la educación pública a la población kurda, se inició este problema. En la actualidad el gobierno invierte amplios recursos en la zona kurda e inicia diálogos fraternos con los jefes kurdos.
Por otra parte, los europeos también exigen solucionar el conflicto entre Turquía y Armenia. Como ya fue expuesto, ambos gobiernos dieron un paso muy importante reuniéndose el 10 de octubre del presente año e iniciando diálogos diplomáticos. La Unión Europea exige que Estambul acepte la autoría del supuesto genocidio cometido contra poblaciones armenias en plena Primera Guerra Mundial. Turquía rechaza su responsabilidad en esos crímenes. Argumenta que la población armenia en esa época era de 680 mil personas, mientras los europeos aseveran que los turcos asesinaron a un millón y medio de armenios.
Acto seguido, el gobierno turco siempre ha explicado que las masacres ocurrieron durante la I Guerra Mundial y la República Turca solo se configuró a partir de 1923. Además el Estado turco propuso la creación de un comité internacional para que los expertos estudien los archivos de guerra y decidan sobre lo ocurrido. El pueblo armenio hasta la fecha no ha aceptado esta iniciativa turca.
Puede que existan otros temores o ventajas. Especialmente para el actual gobierno turco existe una razón importante: Turquía quiere aprovechar este proceso para reforzar su democracia, porque con la excusa de las negociaciones, el gobierno puede hacer muchas reformas y debilitar la intervención del ejército en los asuntos políticos. Europa al aceptar como miembro a una nación musulmana, puede romper con mitos históricos. Podría demostrar al mundo contemporáneo que la democracia puede cosechar sus frutos en cualquier cultura.
Dicho multiculturalismo, ese matrimonio conveniente entre turcos y europeos, puede ser un ejemplo para otras naciones y organizaciones del mundo. Sería un ejemplo claro para la humanidad de que sí podemos vivir juntos –musulmanes y cristianos, laicos y religiosos– a pesar de nuestras diferencias religiosas, culturales, étnicas, históricas y políticas.domingo, 16 de agosto de 2009
Hoşgörülüler ve hoşgörüsüzler...
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Hoşgörülüler ve hoşgörüsüzler...http://haber.gazetevatan.com/haberdetay.asp?Newsid=77006&Categoryid=4&wid=114 |
| Birinci hikâyemiz Hollanda'dan... Elburg kasabasındaki bir okulun üçüncü sınıf öğrencileri İslamla ilgili bir ders kapsamında, Hollanda Diyanet Vakfı'nın Nebi Camii'ne gidecektir. Bazı veliler bunu kiliselerinin rahibine danışır... İkinci hikâyemiz Kolombiya'dan... Hasan, Gaziantepli bir işçi ailesinin Fatih Üniversitesi İspanyolca Dili ve Edebiyatı bölümünden mezun oğludur. Dilini geliştirmek için internette Kolombiyalı bir kızla konuşmaya başlar. Karşılıklı yüzlerce iletiden sonra Hasan Kolombiya'ya gider. Bir süre sonra da internette tanıştığı kızla evlenmeye karar verirler. Kızımız rahibe olmak için bir Katolik rahibe okuluna gitmiş, sonra rahibe olmaktan vazgeçmiştir ama inançlı bir Katoliktir. Nikâhın kilisede kıyılmasını ister. Hasan da namaz kılan, oruç tutan bir Müslümandır ama müstakbel eşinin isteğini saygıyla kabul eder. Ama nikâh için başvurduklarında rahip, Hıristiyan bir kızla Müslüman bir erkeğin nikâhını kilisede kıyamıyacağını söyler. Hasan din değiştirmeyeceğine göre belediyede nikâh kıyılır. Maria bir süre sonra eşine "sen bir Müslüman olarak kilisede Katolik nikâhını kabul ettin, bu hoşgörüyü gösterdin ama benim kilisem bizi kabul etmedi. Bu inançtan soğudum, Müslüman olmak istiyorum" der ve eşinden en ufak baskı görmeden, tamamen kendi iradesiyle Müslüman olur. Bir süre sonra annesi ve babası da Müslüman olur... Kuşkusuz bütün rahipler bu iki rahip gibi bağnaz ve tutucu değildir. Ama bu hikâyeler yasakların höşgörü önünde direnemeyip yenildiğinin örnekleridir. |