viernes, 25 de marzo de 2011

“NECESITAMOS QUE EE UU Y EUROPA NOS DEJEN EN PAZ”



Directa y combativa, la escritora y feminista egipcia Nawal el Saadawi cuenta a FP cómo la mayor amenaza para un futuro Egipto democrático es la intromisión de las potencias extranjeras.



AFP/Getty Images

FP en español. En este periodo de transición, el país está en manos de un Gobierno militar. ¿Cree que el Ejército apoya de verdad la democracia?

Nawal el Saadawi: El Ejército egipcio respaldó la revolución porque había millones de personas en la plaza Tahrir, unidas contra el régimen de Mubarak, pero puede dejar de hacerlo si la contrarrevolución (iniciada desde fuera y desde dentro) adquiere más poder que la revolución; es un largo combate, pero los millones que constituyen el Egipto unido vencerán.

FP. ¿Los Hermanos Musulmanes pueden llegar a gobernar el país?

N S. Los grupos fanáticos islamistas son minoritarios en el país. Quienes los han fomentado son Sadat, Mubarak, Estados Unidos, Israel... No pueden ganar, porque los millones de egipcios que han hecho la revolución son laicos y tolerantes.

FP. ¿Qué deparará el futuro Egipto democrático a las mujeres?

N S. Las mujeres egipcias revolucionarias están hoy agrupadas en la Unión de Mujeres Egipcias, que estuvo prohibida durante los regímenes de Sadat y Mubarak. La fuerza política de las mujeres y los hombres progresistas, todos unidos, es lo que determinará el futuro del nuevo Egipto.

FP. Usted se presentó a las presidenciales de 2005 como candidata independiente. ¿Lo volverá hacer?

N S. Me presenté contra Mubarak como acto simbólico, para desafiar su poder absoluto y animar a las mujeres a competir con los hombres en todos los terrenos, incluido el político. Ahora tengo 80 años y veo a muchas mujeres que están a la altura de ese reto. Yo soy novelista, no política, y nunca quise ser presidenta ni ocupar ningún otro cargo.

FP. ¿Cuáles son los principales desafíos del Egipto postmubarak?

N S. Las principales amenazas contra la revolución egipcia proceden de las potencias neocolonialistas y sus aliados en el régimen, que permanecen en el poder tras la desaparición de Mubarak, pero la revolución vencerá porque estamos unidos y somos conscientes de sus intenciones.

La revolución libia debe ser la que fuerce a su dictador a dimitir, igual que lo han hecho las revoluciones en Egipto y Túnez. La libertad tiene un precio

FP. ¿Qué opina de la intervención en Libia?

N S. La resolución de la ONU y la intervención militar de Estados Unidos y la Unión Europea en Libia constituyen una nueva guerra colonial por el petróleo de este país, no para salvar al pueblo de las agresiones de su dictador, exactamente igual que la guerra en Irak fue por el crudo y no por la supuesta democracia, ni para salvar a los iraquíes de su dictador.

La mentira de las potencias coloniales es evidente: ¿por qué no intervinieron militarmente esas potencias contra Israel cuando estaba matando a la gente en Gaza y Palestina la semana pasada y durante años? ¿Por qué protegen a otros dictadores, en Arabia Saudí y otros países, contra la voluntad de su pueblo? El doble rasero de las potencias coloniales y neocoloniales, con su ONU, está muy claro, y debemos denunciarlo y condenarlo.

La revolución libia debe ser la que fuerce a su dictador a dimitir, igual que lo han hecho las revoluciones en Egipto y Túnez. La libertad tiene un precio.

FP. En este momento histórico que está viviendo la región, ¿qué actitud o papel esperan las sociedades árabes de Occidente?

N S. Las potencias neocoloniales europeas y americanas pueden matarnos a todos, en Egipto y en la región árabe, para quedarse con el petróleo y apoyar a Israel contra Palestina. Animaron a los grupos islamistas fanáticos a matar comunistas en Afganistán, y ahora están matando Afganistán para matar fanáticos islamistas. El hijo mata al padre y el padre mata al hijo, una historia muy habitual que se repite en los sistemas de clase y patriarcales, tanto antiguos como modernos.

Necesitamos que EE UU y Europa nos dejen en paz, no necesitamos ninguna ayuda, necesitamos comercio justo, no ayuda. Necesitamos que haya igualdad entre países, clases, sexos, razas...

El virus de la revolución va a llegar a todas partes, en Occidente y en Oriente. Es posible otro mundo mejor, pero además es necesario.

¿Hay que temer al alza del precio del petróleo?


Taxis en Seúl

La oferta de crudo a nivel mundial tiene cada vez menos margen de maniobra ante situaciones volátiles en algún país productor.

El precio del petróleo suele predecir las recesiones.

La guerra de Yom Kipur en 1973 y la revolución islámica iraní en 1979 llevaron a incrementos que presagiaron crisis económicas.

Más recientemente, la recesión de 2008 a 2009 fue precedida de una elevación en el precio del petróleo y otras materias primas.

¿Con los precios ascendentes de la energía ya desde antes de la actual crisis en Medio Oriente y África del Norte, se encamina la economía global a otra caída?

Primero, hagamos un poco de historia.

La burbuja

El petróleo es una mercancía cuyo precio internacional se fija por la oferta y la demanda mundiales.

La crisis de los precios del petróleo de la década de 1970 se debió en gran medida al tema del suministro: conmociones en Medio Oriente interrumpieron las exportaciones, lo que disparó los precios y alimentó la estanflación en Occidente.

Entonces se fortaleció el poder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que pudo limitar la oferta mundial y sostener un mayor precio del crudo mucho tiempo después de que la crisis había terminado.

La "burbuja" de las materias primas de 2007 a 2008 -en la que el petróleo desempeñó un papel de liderazgo- tuvo una historia bastante diferente.

Muchos han culpado a los especuladores financieros, pero el economista Paul Krugman sostiene que el verdadero problema fue la demanda mundial.

Con las poblaciones e ingresos cada vez mayores en Asia, parece haber un aumento inexorable de la demanda mundial de energía.

Y no hay que perder de vista que existe un límite de la cantidad de hidrocarburos por explotar.

Gráfico

"Doble golpe"

¿A qué nos enfrentamos ahora? ¿A la problemática de la década de 1970 o a la de 2008?

La respuesta podría ser que a una combinación de ambas.

Poco antes de la actual crisis en Medio Oriente, Krugman ya sostenía que el paso acelerado de la recuperación global fuera de Occidente estaba creando las mismas condiciones económicas que generaron el alza previa de los precios de los productos básicos.

Y el problema no sólo se manifiesta en los precios de la energía sino también en los de los alimentos, metales y el algodón.

"Lo que los mercados de materias primas nos están diciendo es que vivimos en un mundo finito, en el que el rápido crecimiento de las economías emergentes está poniendo presión sobre los limitados suministros de materias primas, elevando sus precios", dijo.

Ahora, con la situación que se vive en Libia, el precio del crudo Brent se elevó en hasta el 230% desde que tocó fondo en diciembre de 2008.

Y está por debajo en sólo el 19% del máximo histórico de julio de 2008, justo antes de la crisis financiera mundial.

En el límite

Protesta en Libia

¿Cuánta influencia puede tener la crisis libia?

Pero ¿cuánta influencia puede tener la crisis libia?

Después de todo, el país es responsable de sólo el 2% de la producción mundial de petróleo, aunque su participación en el mercado europeo se estima en alrededor del 10%.

Y en un caso extremo en Libia, Arabia Saudita -el mayor productor mundial de petróleo- se ha comprometido a intervenir con suministros adicionales.

Los sauditas, que dominan la OPEP, dicen que tienen una capacidad extra de cuatro millones de barriles de reserva, así que ¿cuál es el problema?

En primer lugar, debido al resurgimiento de la demanda global, la capacidad de reserva ya está en el límite.

En segundo lugar, los mercados están preocupados por la extensión de la crisis más allá de Libia: a Irán, un productor de petróleo mucho más grande, y a Argelia, rica en gas.

Más preocupante aún: un "día de ira" ha sido convocado en la propia Arabia Saudita para el 11 de marzo próximo.

Dominó financiero

¿Significa todo esto que nos dirigimos a otra recesión si el precio del petróleo sigue subiendo?

Industria petrolera en el Golfo Pérsico

"No hay que perder de vista que existe un límite de la cantidad de hidrocarburos por explotar".

No necesariamente.

Las economías han tenido cuatro décadas para acostumbrarse a precios altos y volátiles, con el resultado de que, especialmente los europeos, usan hoy la energía mucho más eficientemente.

Sin embargo, muchos economistas dicen que la burbuja de las materias primas de 2007 a 2008 jugó un papel en la posterior crisis financiera y en la recesión en occidente.

La explicación es que el aumento de los precios de los alimentos y la energía fue lo que empujó a los ya sobrecargados usarios de los subprimes a la mora absoluta de sus hipotecas, derribando la primera de una serie de fichas del dominó financiero.

No obstante, ahora que reventó la burbuja inmobiliaria es menos probable que se repita la misma crisis financiera.

¿Pagar el precio?

Lo que el alza del precio del petróleo probablemente significará esta vez -pero sólo si el aumento se mantiene unos meses- es un mayor apretón de cinturones en los presupuestos familiares.

Un poco más alarmante es que el aumento ocurre en un momento en que los bancos centrales están bajo creciente presión para comenzar a subir nuevamente las tasas de interés.

El dilema para la política monetaria occidental es particularmente agudo, porque la única manera de mantener la inflación baja es castigando a las familias aún más mediante el aumento de sus costos de endeudamiento.

De todos modos, es demasiado pronto para predecir si el precio del petróleo se mantendrá alto durante el tiempo suficiente para que ocurra lo peor.

Y si esto significa que se va a alcanzar un Medio Oriente estable y democrático, entonces tal vez valga la pena pagar el precio.

Libia y el costo de la guerra

Marcelo Justo

BBC Mundo

La operación "Odisea del Amanecer" contra las fuerzas de Muamar Gadafi en Libia muestra que los problemas fiscales de los países desarrollados no afectan el lanzamiento de misiones militares.

Mientras se recorta el gasto social y se congelan salarios y pensiones estatales citando dificultades financieras insoslayables, los operativos militares se llevan adelante con un simple cálculo de costos.

En el máximo deudor planetario, Estados Unidos, se estima que el costo de los misiles de un solo día asciende a unos US$100 millones: una operación prolongada costaría varios miles de millones.

En el Reino Unido, que vive bajo la sombra de unos de los recortes fiscales más drásticos de la Unión Europea, UE, se estima que cada misil cuesta unos US$700.000, mientras que una salida del avión de combate Tornado se sitúa en unos US$40.000.

Hasta en Grecia, que debió ser rescatada por la UE y el Fondo Monetario Internacional, FMI, el año pasado, un canal televisivo puso esta semana el grito en el cielo al calcular que aún la marginal participación griega en el conflicto costaría un millón de euros por día.

"Es un despropósito. Hay una especie de tabú a la hora de hablar del costo de un conflicto. Las prioridades de la clase política en muchos países es deplorable", señaló a BBC Mundo Chris Nineheam portavoz de la organización Stop the War Coalition en Londres.

Diferentes escalas

Ajustes de países europeos participantes en el operativo.

*Reino Unido: recortes de unos US$130.000 millones.

*Francia: recortes de unos US$60.000 millones en los próximos tres años.

*España: aumentos impositivos, congelamientos salariales, recorte de inversión fiscal y reducción de beneficios jubilatorios.

*Grecia: tres paquetes de ajuste a cambio de rescate de US$146.000 millones de UE y FMI.

Más allá de la polémica sobre las razones diplomáticas o humanitarias para intervenir en Libia, lo cierto es que el tema económico no parece figurar entre las prioridades a la hora de tomar decisiones.

Muy diferente ha sido el discurso político en Occidente sobre gasto social desde el estallido financiero de 2008.

El legado de masivos déficit fiscales ha llevado a muchos gobiernos de la UE a apuntar contra diversos pilares del modelo social inclusivo europeo porque son "financieramente" insostenibles.

El primer ministro británico David Cameron, que ha liderado diplomáticamente el operativo contra Gadafi, justificó los recortes anunciados el año pasado (unos $120.000 millones en los próximos cuatro años) diciendo que "nuestro estilo de vida va a tener que cambiar".

"Estos recortes se presentaron como inevitables. No había dinero en la caja. Pero parece que para una intervención en Libia sí hay dinero", señala Nineheam de Stop the War Coalition.

En Estados Unidos la cámara de representantes aprobó una reducción presupuestaria de más de US$60.000 millones en febrero.

En la eurozona países que participan del operativo como España o Grecia no han dudado en cortar servicios públicos para lidiar con sus respectivas crisis fiscales.

Una cuestión de tiempo

"Parece que el estado es suficientemente grande para imponer militarmente su voluntad en el Medio Oriente y es muy chico para salvar una biblioteca pública del recorte."

Nick Nineheam de Stop the War Coalition

El costo de esta intervención dependerá en gran medida de su duración.

Si el conflicto dura días el costo será perfectamente absorvible, pero si se prolonga durante semanas y meses el gasto militar se disparará.

Un ex miembro del Pentágono, Dov Zkaheim estimó que el Departamento de Defensa necesitará enviar un pedido de fondos de emergencia al congreso si el costo militar de la operación en Libia llega a los 1.000 millones de dólares.

Este miércoles el gobierno británico presenta su nuevo presupuesto y, aunque no se esperan nuevos recortes, la austeridad gubernamental estará abierta a cuestionamientos.

"Se dice que el estado es demasiado grande y hay que achicarlo, pero parece que el estado es suficientemente grande para imponer militarmente su voluntad en el Medio Oriente y es muy chico para salvar una biblioteca pública del recorte", señala Nineheam de Stop the War Coalition.

En gran medida, este tema cobrará relevancia en el clima de austeridad fiscal que viven los países desarrollados dependiendo de la duración del conflicto.

Ola de protestas en el mundo árabe: ahora el turno de Siria


La muerte de un número indeterminado de personas que participan en manifestaciones antigubernamentales plantea el interrogante de si Siria será el próximo país árabe en verse conmocionado como resultado de la actual ola de protestas en el mundo islámico.

Se estima que 18 personas murieron y decenas resultaron heridas luego de que la policía abriera fuego contra opositores en la ciudad sureña de Deraa.

Pero activistas de derechos humanos aseguraron a la BBC que la cifra de víctimas fatales asciende a 37.

El periodista de la BBC Jim Muir comenta que, seis días después de que comenzaran las protestas en Deraa, todo indica que está resultando difícil para las autoridades contener la ira popular.

Según los corresponsales en Siria, una veintena de camiones militares llenos de soldados armados partieron de Damasco con destino a Deraa, que desde hace una semana es foco de protestas.

"Bandas armadas"

El miércoles, los cuerpos de seguridad abrieron fuego y lanzaron gases lacrimógenos para intentar dispersar a miles de personas que participaban en los funerales de seis manifestantes muertos en anteriores hechos de violencia.

Bashar al-Assad

Es el mayor desafío que ha tenido el presidente Bashar al-Assad desde que asumió el cargo en 2000.

Cientos de personas se habían congregado en las calles cercanas a la mezquita de Omari para prevenir que las fuerzas gubernamentales la tomaran.

El gobierno dice que el edificio es un refugio de bandas armadas, y la televisión estatal mostró imágenes de armas, municiones y fajos de billetes supuestamente hallados en la mezquita.

Según las autoridades, se ha traficado armamento y equipos de comunicaciones desde el vecino Israel, país al que acusan de ser el origen de más de un millón de mensajes telefónicos de texto urgiendo a los sirios a usar las mezquitas como bases para fomentar conflictos.

A su vez, el gobierno ha calificado de "mentiras" los mensajes y las imágenes enviadas desde la zona hacia el exterior con "historias sobre masacres" y asegura que la población local está "cooperando para detener a las bandas armadas".

Las autoridades acusaron al servicio árabe de la BBC de difundir "mentiras provocativas".

Desafío

Siria vive desde 1963 bajo una la ley de emergencia que impide la convocatoria de manifestaciones, por lo que las actuales protestas son consideradas como el mayor desafío que ha tenido el presidente Bashar al-Assad desde que asumió el cargo en 2000, tras la muerte de su padre, Hafiz.

En todo caso, el gobierno "estudiará" la posibilidad de ponerle fin a la ley y además "prometió" que revisará las licencias sobre partidos políticos, dijo la asesora de medios del presidente Bashar al-Assad.

Como explica Jim Muir, de la BBC, "hasta ahora algunos intentos de movilizar a la oposición en Damasco y en otros lugares se habían desvanecido, dejando la impresión de que la situación no era tan volátil como en otros países árabes".

"Pero debido a la mano dura de las autoridades con pequeños incidentes locales, Deraa de repente se convirtió en el centro de la indignación popular, similar a la que ha prendido la mecha en otros lugares" de la región.

Protestas en  Deraa

Siria vive desde 1963 bajo una la ley de emergencia que impide la convocatoria de manifestaciones.

No hay que olvidar que la actual ola de protestas se inició en Túnez por reivindicaciones regionales y se trasladó rápidamente a las grandes ciudades.

Tampoco debe perderse de vista que, como explica Muir, "Siria comparte muchas de las condiciones que llevaron al derrocamiento de los gobiernos en Túnez y Egipto, y que subyacen en los trastornos en Libia, Yemen, Bahréin y otras naciones".

Aunque Al-Assad sólo ha estado en el poder durante una década, heredó los problemas de la presidencia de su padre, quien gobernó durante 30 de los 37 años transcurridos desde el golpe de 1963, que llevó al poder al partido Baas.

Al igual que los otros países árabes, "Siria está plagada de corrupción de alto nivel y clientelismo vinculados con la represión política aplicada por los servicios de seguridad bajo leyes de emergencia draconianas en vigencia durante casi 50 años", manifiesta Muir.

Hay un factor adicional, según los analistas: el poder se concentra en manos de la minoría alauita (una rama del Islam chiíta), a la que pertenece Al-Assad, lo que genera resentimientos entre la mayoritaria comunidad sunita.

A favor del gobierno están particularmente "su postura nacionalista", afirma Muir, y "la firmeza en contra de Israel y, en ocasiones, de los poderes occidentales", lo que le granjea apoyo entre la población.

Buena parte de la evolución de los acontecimientos en Siria dependerá -según pronostica el periodista- de cómo Al-Assad maneje la ira manifestada en los últimos días en Deraa y que potencialmente podía extenderse a otras regiones del país.

Occidente y las "inconsistencias" ante el mundo árabe

Protesta en Bengasi, Libia

EE.UU. y la Unión Europea (UE) consiguieron que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se pronunciara con contundencia y aprobara por unanimidad la imposición de sanciones al gobierno de Muamar Gadafi por la violencia contra los manifestantes antigubernamentales. La UE aprobó también por unanimidad medidas extraordinarias y no se descarta declarar una zona de exclusión aérea sobre Libia. Washington contempla todas las opciones, incluso la militar.

Los movimientos sociales y los cambios políticos que desde comienzos de febrero estremecen a Medio Oriente y el Norte de África han tenido una respuesta de Occidente diferenciada en cada uno de los casos, como apuntan analistas consultados por BBC Mundo, lo que lleva a algunos a preguntarse si se está usando un doble rasero en la región.

Las sanciones de la Unión Europea contra Libia, por ejemplo, incluyen un embargo de armas, la congelación de bienes y la prohibición de viajes contra el coronel Muamar Gadafi y 25 de sus familiares, lo que supone un paso más allá de las medidas acordadas en Naciones Unidas (ONU). Incluso EE.UU. contempla todas las opciones, sin descartar la militar.

Con respecto al caso de Egipto, observadores coinciden en señalar que la comunidad internacional, y particularmente Occidente, adoptó pocas medidas concretas ante el reclamo popular de que el presidente Hosni Mubarak abandonara el poder, lo mismo que pasó con Túnez.

El mundo occidental concibe al mundo árabe como un lugar del que sacar beneficios y hacer negocios, y los productos que interesan son fundamentalmente los energéticos. Todo esto hace que la doble vara de medir se produzca de una manera más manifiesta

Pedro Martínez Montávez, Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Madrid

En el caso de Túnez -donde se iniciaron las actuales turbulencias- "hubo claramente una respuesta francesa, que se diferenció claramente de la respuesta británica, o de la respuesta alemana", manifestó a BBC Mundo Pedro Martínez Montávez, arabista y Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, España.

Para él, el tratamiento de cada una de las crisis "es diferente porque ni el mundo árabe es una sola cosa ni Occidente en última instancia tampoco". Lo que está muy claro "es que la Unión Europea no tiene una política exterior definida".

Con esa apreciación coincide Ignacio Álvarez Osorio, autor de varios libros sobre Medio Oriente, para quien "la respuesta de Occidente ha dejado mucho que desear" con respecto a las actuales crisis en el mundo islámico.

"La Unión Europea ha reaccionado tarde y mal y ha quedado en evidencia que no existe una política exterior y de defensa común".

"A remolque"

Álvarez Osorio va más allá y opina que en estas crisis "siempre la Unión Europea ha ido a remolque de Estados Unidos".

El bloque comunitario "no ha tenido una capacidad de adaptación a los cambios que han estado aconteciendo en el terreno y ha dado la impresión de un doble discurso: de que en teoría apoya los cambios democráticos, la defensa de los derechos humanos, pero que en la práctica le convenía más respaldar a los regímenes autoritarios que contenían el Islam radical".

Ministros de Defensa de la UE

La UE, ¿a remolque de EE.UU.?

Según el especialista, como consecuencia de ese supuesto "doble discurso" probablemente "a la Unión Europea le quede mucho camino por recorrer para recuperar la confianza que los países árabes habían depositado en ella, sobre todo la confianza de las poblaciones árabes que se han sentido un poco solas en estas revueltas populares".

En palabras de Álvez Osorio, refiriéndose a Egipto, los europeos "tardaron varias semanas en decir algo tan obvio como lo que decían la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, y el presidente de ese país, Barack Obama, que querían una transición ordenada y sin derramamiento de sangre".

Washington, manifiesta, "ha tomado posición más rápidamente a pesar de que se estaba jugando mucho, pero ha tenido mayor capacidad de adaptación a los cambios sin tener que renunciar a su posición geoestratégica, porque de alguna manera Estados Unidos está reforzando su posición en buena parte de los países árabes".

Incluso, Washington está "entablando interlocución con esos nuevos actores emergentes que aparecen en Túnez, en Egipto y probablemente ahora en Libia; es decir, los partidos islamistas, los movimientos juveniles y las coaliciones que se están formando para reemplazar a esos regímenes autoritarios que dirigieron el mundo árabe en estas últimas tres décadas".

País por país

Según Martínez Montávez, la clave para entender la actuación de Occidente está en las coordenadas políticas, que hay que analizar país por país.

"En el contexto de la política árabe, no solamente Mubarak sino también Egipto han supuesto siempre bastante más de lo que han supuesto Gadafi y Libia, aunque habría que admitir también que a lo largo de los últimos años, el liderazgo interárabe de Egipto ha ido debilitándose, y ha surgido una línea emergente y de protagonismo en la política exterior y regional que es la que representa en conjunto toda la zona del Golfo".

La Unión Europea ha ido a remolque de Estados Unidos; no ha tenido una capacidad de adaptación a los cambios que han estado aconteciendo en el terreno y ha dado la impresión de un doble discurso

Ignacio Álvarez Osorio, arabista

Libia, entretanto, "en el contexto interárabe siempre ha significado bastante poco, entre otras cosas porque la política libia se ha caracterizado por la incoherencia y los bandazos tanto ideológicos como de decisiones. Gadafi ha sido un político imprevisible, y la dimensión africana ha estado muy por encima de la dimensión árabe", dice el profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid.

De ahí, como expresa Álvez Osorio, "que la reacción de la comunidad internacional haya sido mucho más rápida, más directa y mucho más tajante con la imposición de sanciones internacionales y la congelación de los fondos de la familia Gadafi tanto en Europa como en Estados Unidos".

En cuanto a Bahréin, Álvarez Osorio señala que las protestas han tenido un cariz particular "habida cuenta de que la que está dirigiendo la revuelta es la población chiíta que representa el 75% de los ciudadanos y que de alguna manera se encuentra en una situación de inferioridad de condiciones con respecto a la población sunita, que lleva las riendas del reino".

Para Estados Unidos, "Bahréin es un actor central porque es la sede de la Quinta Flota que patrulla en Golfo Pérsico, de donde se extrae buena parte de los recursos energéticos que se consumen en el mundo. Y además podría provocar un efecto contagio al haber minorías chiítas en el entorno, en los Emiratos Árabes Unidos y en Arabia Saudita, donde hay algunas movilizaciones".

"Zona anclada"

Un aspecto que a Martínez Montávez le parece "esencial" es que, "tanto desde Europa Occidental como desde Estados Unidos, se concibe y se ve al mundo árabe como un parapeto, como un muro de contención para preservar la tranquilidad y la seguridad de Occidente, como una zona de equilibrio y una 'zona anclada', como se dice en lenguaje político, para garantizar la defensa de Occidente".

Una defensa "frente a amenazas más o menos hipotéticas como movimientos radicales islamistas o los peligros que eventualmente podrían llegar en un futuro relativamente próximo desde un Oriente todavía más alejado".

En su opinión, "el mundo occidental concibe al mundo árabe como un lugar del que sacar beneficios y hacer negocios, y los productos que interesan son fundamentalmente los energéticos".

"Todo esto hace que la doble vara de medir se produzca de una manera más manifiesta", concluye Martínez Montávez.