miércoles, 5 de octubre de 2011

Erdogan califica a Israel de 'peligro, porque dispone de la bomba atómica'

El primer ministro turco, Erdogan, durante su actual visita a Sudáfrica. |
El 'premier' turco añade que los israelíes practican 'terrorismo de Estado'

"En estos momentos, Israel es un peligro para la región porque dispone de la bomba atómica". Con estas palabras se refirió el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, este miércoles al país que se ha convertido en el mayor adversario de Turquía en el Mediterráneo Oriental. El mandatario añadió que Israel practica el "terrorismo de Estado" en la región.

Erdogan pronunció esta frase durante una conferencia en Pretoria, la capital de Sudáfrica en la que se halla durante estos días de viaje oficial. Respondió así a un comentario del primer adjunto de la Embajada israelí local, Yaakov Finkelstein, que había defendido la actitud de Tel Aviv frente a Gaza. "A través de los túneles llegan a Gaza armas y misiles, y luego los disparan sobre nuestras ciudades, sobre nuestros niños", se había quejado el diplomático.

"Además, el Informe Palmer [de Naciones Unidas, redactado para analizar el ataque israelí a la Flotilla de Gaza] justifica el embargo. Nosotros deseamos retomar el diálogo pero usted retira a su embajador de Israel. Así, ¿cómo puede haber diálogo?", preguntó e insistió.

Erdogan respondió con una andanada verbal digna de una batalla naval. "Por estos túneles no llegan bombas atómicas ni armas nucleares. No llegan bombas de fósforo blanco. Israel bombardea a Gaza con fósforo, eso son armas de destrucción masiva. Ustedes han bombardeado los edificios de Naciones Unidas. Y nunca dicen que tienen la bomba atómica. Se quedan en silencio. Pero todo el mundo se echa encima a Irán por la bomba atómica. ¿Eso es justo? Considero que, en este momento, Israel es un peligro para los países vecinos, para la región, porque tiene la bomba atómica. Mientras Israel mantenga la ocupación y siga practicando el terror de Estado en la región...".

No echó el freno: "Y este terror de Estado no es algo nuevo. Puesto que desde Gaza se lanzan misiles, le he preguntado al señor Olmert [ex primer ministro de Israel] cuántos israelíes han muerto por éstos. No me respondió. Pero que desde los 70 han muerto decenas de miles de palestinos bajo las bombas israelíes lo sabemos muy bien. Por esta actitud sin piedad se ha perdido la proximidad entre los dos países. Usted vive muy tranquilo y feliz en Sudáfrica, pero los palestinos no tienen esta tranquilidad", remachó

Erdogan hizo estas declaraciones en la sesión de preguntas y respuestas tras una conferencia sobre política exterior turca que ofreció en el Ministerio de Relaciones Internacionales y Cooperación en Pretoria. Subrayó la necesidad de reformar Naciones Unidas y criticó el sistema de miembros permanentes en el Consejo de Seguridad, pidiendo que todos sus componentes fueran variando. Finalmente aclaró su postura frente a Israel: "No tenemos nada contra el pueblo israelí. En mi país viven más de 40.000 judíos y jamás hemos permitido que les ocurra algo malo ni lo permitiremos nunca", concluyó.

Las "trampas legales" del FBI

Rezwan Ferdaus (de beige) y su abogada escuchan la acusación por supuestos planes terroristas.
"Del dicho al hecho" es un refrán que bien podría emplear la defensa de Rezwan Ferdaus, el hombre arrestado la semana pasada cerca de Boston, acusado de planificar un ataque contra el Capitolio y el Pentágono en Washington usando aviones a control remoto.
Ferdaus se declaró inocente de los cargos y sin embargo, contrario a lo que suele hacerse, sus abogados no solicitaron la libertad bajo fianza porque dicen que intentarán demostrar que su cliente fue víctima de una celada legal por parte del gobierno.
La semana pasada, apenas se anunció el arresto de Ferdaus -estudiante estadounidense de 26 años y de fe musulmana- algunos expresaron preocupación por lo "apropiado" o no de la operación que montó el FBI (siglas en inglés del Buró Federal de Investigaciones).
Aunque en general, son técnicas de investigación legales frecuentemente usadas contra organizaciones criminales, redes de corrupción y potenciales grupos extremistas, algunos piensan que desde el 11 de septiembre de 2001 han estado muy enfocadas en la comunidad musulmana estadounidense.
Incluso, en este caso, algunos aseguran que si no hubiera sido por la "motivación" que le dio el FBI, el plan de Ferdaus no habría llegado a donde llegó y no estaría presentándose ante una corte.
Primera línea de defensa
La abogada de Ferdaus, Catherine Byrne, dijo que buscará demostrar que el caso "fue orquestado y facilitado por el gobierno" y pidió postergar la audiencia de fianza "para investigar más y presentar un panorama más completo de lo que pasó".
Lo que pasó, según el FBI, fue que Ferdaus trató de ponerse en contacto con al-Qaeda para organizar ataques y matar a "tantos no creyentes como sea posible", se lee en los documentos de la acusación.
En realidad, Ferdaus cayó en una operación encubierta de los agentes federales, quienes él creía que eran sus contactos con la red del desaparecido Osama bin Laden, y los explosivos y otros materiales que pudo obtener le fueron facilitados por los agentes.
Es la más reciente de varias operaciones de este tipo que ha permitido al FBI desmantelar lo que han descrito como "potenciales acciones terroristas" en Nueva York, Oregon, Virginia y Texas.
De acuerdo con el seguimiento que hace la Fundación Heritage, un centro de estudios políticos ubicado en Washington, desde el 11 de septiembre de 2001, de los 39 planes de ataques extremistas que se han desmantelado, 35 han sido gracias a operaciones encubiertas o a una intervención temprana de la policía.
"Trampa legal"

Los abogados de Ferdaus tratarán de demostrar que el FBI le tendió una "celada".
Pero en el caso de Ferdaus algunos sospechan de un posible "entrapment" o una celada legal, algo prohibido por la ley.
En varias ocasiones el FBI ha sido acusado de haber presionado a personas que, de otra manera, no habrían tenido ni el ánimo, ni los recursos para concretar las expresiones de desafecto hacia el gobierno de EE.UU.
"La pregunta siempre es: ¿forzó el FBI a que se hicieran cosas que normalmente el acusado no habría hecho por sí mismo?", explicó a BBC Mundo Charles Stimpson, experto jurídico de la Fundación Heritage.
"La principal cuestión que hay que tener en cuenta en cualquier operación encubierta es si las agencias del gobierno tendieron una celada al individuo. La Corte Suprema ha dicho que el entrapment se resume en el ejercicio de presión indebida por el gobierno en una situación en la que debió haber actuado con justicia".
Por eso, ahora el FBI tendrá que demostrar que Ferdaus iba a cometer los delitos de los que se le acusa, independientemente de que recibiera la ayuda de los investigadores encubiertos.
En el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses -aunque dicen que hay que esperar más información para concluir qué pasó en este caso- advierten que "existe una gran diferencia entre un complot iniciado por el sospechoso y uno iniciado por el FBI".
"Y parece que este podría haber sido iniciado por el FBI", según expresó el director de comunicaciones del Consejo, Ibrahim Hooper.
Inocencia
Del dicho al hecho
La ley reconoce que una cosa es proferir amenazas por aterradoras que sean y otra es concretar esas palabras.
"La primera preocupación es hasta qué punto una persona puede ejercer la Primera Enmienda, el derecho a la libertad de expresión", dijo Charles Stimpson.
"El gobierno dirá que no lo están procesando por eso, sino porque, además de lo que dijo, Ferdaus tomó estas acciones"
"El se acercó a nosotros primero, a agentes encubiertos que él pensó que eran parte de una conspiración terrorista", dijo Stimpson.
Los que dudan de la pureza de la operación policial se basan en la declaración jurada presentada por los agentes encubiertos ante la corte para respaldar la acusación contra Ferdaus.
De la lectura de los documentos no queda claro en qué momento Ferdaus decidió involucrarse en una "yihad violenta" o por qué razón fue puesto en el radar del FBI por el informante –identificado sólo como CW.
Además, de las transcripciones de las conversaciones entre los agentes encubiertos y el joven parece dibujarse el perfil de una persona con poco conocimiento del mundo de los extremistas, por lo que algunos creen que Ferdaus por si solo no habría podido avanzar mucho en sus planes.
Incluso financieramente, porque el dinero que usó para comprar explosivos y los aviones que los cargarían para "decapitar el imperio" (como describió en un pasaje el ataque a la cúpula del Capitolio) fue aportado enteramente por el FBI.
"Las celadas son difíciles de demostrar y los jurados no suelen simpatizar con alguien que ha mostrado su disposición a destruir propiedades o a poner vidas en riesgo", dijo a BBC Mundo Stephen Saltzburg, profesor de la Escuela de Leyes de la Universidad George Washington.
Saltzburg , quien es experto en justicia criminal de la Asociación de Abogados Estadounidenses, asegura que "el gobierno frecuentemente tiene toda la evidencia en video y audio, por lo que suele no haber disputa acerca de lo que pasó".
Libertad de expresión

La acusación destaca que Ferdaus compró los materiales para llevara a cabo sus planes, como este avión a control remoto.
En el FBI no tienen dudas y remarcan que Ferdaus pensó que había entrado al círculo de los extremistas y que de las transcripciones queda claro su rencor por el gobierno de su propio país.
Cuando las autoridades anuncian el resultado de operaciones encubiertas contra organizaciones extremistas se dispara en muchos los temores por los peligros que acechan a la sociedad estadounidense.
Pero también pueden tener un efecto tranquilizador en la ciudadanía porque demostrarían que el gobierno está alerta y vigilante para frustrar potenciales atentados.
"Mientras el gobierno no presente tentaciones que puedan hacer que una persona inocente se involucre en actividades criminales o terroristas, usualmente hay un gran apoyo de la ciudadanía a este tipo de operaciones", afirmó Saltzburg, quien destacó que "casi el 100% de los casos salidos de operaciones encubiertas resultan en condenas".
De ser hallado culpable, Ferdaus podría pasar 15 años en prisión por apoyar a una organización terrorista extranjera, 20 más por intentar destruir instalaciones defensivas estadounidenses y otros 20 por intentar usar explosivos contra edificios propiedad del gobierno de EE.UU.
Pero si la parte acusadora es incapaz de demostrar que el FBI no le montó una "celada" a Ferdaus, el caso no llegará nunca a un jurado porque su arresto será desechado como producto de una operación ilegal.

lunes, 3 de octubre de 2011

Red Haqqani niega responsabilidad en muerte de ex presidente afgano


Burhanuddin Rabbani fue asesinado por un atacante suicida que llevaba una bomba en su turbante.

Uno de los principales líderes del grupo islamista radical afgano Haqqani negó a la BBC ser responsable del asesinato del expresidente de Afganistán, Burhanuddin Rabbani.

El exmandatario, quien se desempeñaba como Jefe del Consejo de Paz encargado de negociar con los talibanes, resultó muerto el pasado 20 de septiembre en un atentado suicida con bomba perpetrado contra su casa en Kabul.

Funcionarios del gobierno de Afganistán acusaron a la red Haqqani de estar detrás de ese ataque y de otros ocurridos previamente en la capital afgana.

En sus declaraciones al servicio de la BBC en idioma pastún, Siraq Haqqani, hijo del fundador del grupo Jalaluddin Haqqani y figura clave en sus operaciones, rechazó las acusaciones y aseguró no estar a las órdenes de los servicios de inteligencia de Pakistán, el ISI, como también se ha señalado.

En sus respuestas, que fueron entregadas a la BBC grabadas en audio, Haqqani también indicó que las agencias de inteligencia de Estados Unidos lo contactaron para convencerle de entablar negociaciones de paz con el gobierno afgano, en lo que calificó como un intento de sembrar divisiones entre su red y el Talibán.

Según el corresponsal de la BBC en Kabul, Paul Wood, esos supuestos contactos con EE.UU. podrían tener una base sólida, dados los esfuerzos que aparentemente se hicieron tras bastidores para impulsar algún tipo de proceso de paz en Afganistán.

"Consejo Militar"

En la entrevista Haqqani apuntó que los recientes ataques en Kabul fueron planificados por un consejo militar designado por el Talibán y no tendrían su origen en el ISI, tal como han indicado Washington y Kabul.

Recalcó que su grupo recibía órdenes del Talibán y no de la inteligencia paquistaní.

Según nuestro corresponsal, la negativa de Haqqani a su participación no tendría mayor impacto sobre la ofensiva diplomática desatada por Afganistán en contra de Pakistán, apuntando justamente al ISI por supuestamente utilizar grupos como la red Haqqani para lanzar ataques en tierra afgana.

Si bien es descrito por autoridades paquistaníes como un grupo armado predominantemente afgano, las raíces de Haqqani están muy incrustadas en territorio paquistaní, por lo que las especulaciones sobre sus lazos con la seguridad de ese país están lejos de ser disipadas.

Desde los 80

Haqqani

Haqqani dijo que las agencias de inteligencia de EE.UU. lo contactaron para convencerle de entablar negociaciones de paz con el gobierno afgano.

Haqqani tiene un historia de 30 años combatiendo como fuerza guerrillera, siendo financiada por la CIA cuando la ocupación soviética en Afganistán de los años 80.

Su líder, Jalaluddin Haqqani, es un hombre de la tribu Jadran de la provincia afgana de Paktia, aunque tiene propiedades en la vecina región tribal de Waziristán del Norte, Pakistán.

Las autoridades estadounidenses admiten que en los 80 Haqqani era un activo preciado de la Agencia Central de Inteligencia, CIA. También era uno de los favoritos del ISI, que decidía la cantidad de los fondos y equipos que debían ser destinados a los comandantes que combatían a los soviéticos.

Es por esto que muchos en Occidente y en Pakistán creen que todavía es un activo del ISI.

Nuestro corresponsal en Kabul apunta que para sus partidarios, la red Haqqani está combatiendo a fuerzas ocupantes, tal como lo hizo en los tiempos de los soviéticos. Sus detractores señalan que son un grupo familiar de delincuentes acusados, entre otras cosas, de contrabando de piedras preciosas y de planificar secuestros para conseguir dinero.

Algunos, concluye el corresponsal de la BBC creen que de ser ciertas los señalamientos de su supuesta participación en los recientes ataques en Kabul, el objetivo de la red Haqqani podría ser asegurarse un puesto en una eventual futura mesa de negociaciones para la paz en Afganistán.

sábado, 1 de octubre de 2011

La muerte de El Aulaki y los juicios de Núremberg




Nuremberg
 

El columnista de The New York Times Joe Nocera publica este fin de semana los informes de un periodista norteamericano que cubrió para las publicaciones del Ejército de EEUU los juicios de Núremberg, de cuya sentencia se cumplen hoy precisamente 65 años. Esos informes, que fueron facilitados a los medios de comunicación entonces y guardados después en los archivos de su autor, recogen tanto los testimonios como el clima que rodeó ese gran acontecimiento de justicia internacional.
En uno de ellos, el periodista, Harold Burson, que todavía vive, reproducía las duda de muchos soldados estadounidenses que se preguntaban por qué no podían pegarle cuatro tiros a dirigentes nazis de tan reputado expediente criminal como Hermann Göring o Rudolf Hess. "Porque somos naciones que se deben a la ley y al orden, porque nuestro sistema no autoriza el linchamiento, porque administramos justicia de acuerdo a las pruebas presentadas", responde el propio Burson.
Obviamente, no puedo separar el recuerdo de aquella maravillosa hazaña de la muerte, el viernes pasado, en Yemen del terrorista Anuar el Aulaki. Me permito en este espacio no poner delante el adjetivo presunto, como se exige en las reglas de estilo de EL PAÍS, porque le he oído hablar en Internet sobre sus planes contra Estados Unidos y doy por buenos algunos de los datos que lo vinculan a Al Qaeda.Pero ni siquiera desde esa base, es posible entender la decisión de matarlo con aviones sin tripulación sin darle la menor oportunidad de rendirse. Incluso la operación contra Osama Bin Laden contemplaba, al menos oficialmente, la posibilidad de su rendición.
Pasando por alto el hecho de que hubiese nacido en Estados Unidos, argumento de mayor valor legal que humanitario, su muerte no tiene justificación ni desde el ángulo del derecho ni del de la seguridad. El Aulaki estaba en un país que es aliado de Estados Unidos contra el terrorismo y no se encontraba en el medio de una acción de guerra. No encuentro razones para que su convoy no pudiera haber sido interceptado y se hubiera tratado, al menos, de detenerlo con vida para que pudiera haber sido juzgado, tal y como exige la Constitución norteamericana. El Aulaki no representaba un peligro inminente ni se desenvolvía en circunstancias que hacían imposible el acceso a él.
Se comprende la angustia de los norteamericanos por librarse de tantos enemigos que buscan su destrucción. Desafortunadamente, también se entiende la necesidad de Barack Obama de obtener éxitos que le permitan la reelección en 2012. Pero este no es el camino para lograr ninguna de las dos cosas. Eliminar a los enemigos de forma ilícita solo puede provocar más enemistad, como han demostrado Abu Ghraib y Guantánamo. Hacer política traicionando las propias convicciones, aunque frecuente, acaba siendo pernicioso.

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Huyó Hitler a Argentina?




Lo que sabíamos es que se suicidó en el búnker junto a Eva Braun, con la que se había casado unas horas antes y mientras las bombas rusas alcanzaban la Cancillería de Berlín. En Alemania, sin embargo, está causando un gran revuelo un reportaje titulado El Escape de Hitler, emitido esta semana por la cadena de televisión argentina History y en el que supuestamente se demuestra que Hitler escapó en submarino con rumbo a Argentina. El historiador sudamericano Carlos de Nápoli, director del documental, trata de desacreditar a biógrafos tan reputados como Kersaw, Prior o Toland y afirma que “la verdad es que no hay fotos ni registros de los supuestos últimos días en Berlín, ni tampoco se encontró un cuerpo, porque lo único que había era un cráneo con un impacto de bala, que tenía Moscú y que, sometido a pruebas científicas en 2009, demostró que realmente había pertenecido a una mujer”. Los rumores sobre la huida de Hitler han sido constantes desde su desaparición y los avistajes de su persona son tan numerosos, que tendríamos que creer que dio la vuelta al mudo varias veces en apenas unos meses, pero este documental recrea una ruta de escape y pretende vestirla con testimonios y documentos oficiales.

Lo cierto es que los hechos que rodean la muerte de Hitler son lo suficientemente confusos como para dar pie a conjeturas. Tras la caída del Regimen nazi en 1945, el mariscal Dönitz anunció que Hitler había “caído luchando heroicamente”. Las agencias de prensa internacionales difundieron la noticia. A este hecho siguieron unos días de aturdimiento tras los cuales se dio por cierta la versión el ejército ruso, que informó que el Führer se había suicidado y que su cuerpo y el de Eva Braun habían sido incinerados.

El documental hace acopio, sin embargo, de pruebas que demuestran la teoría contraria. Apenas habían pasado 24 horas de la toma de Berlín cuando un departamento especial del ejército soviético comenzó la búsqueda de Hitler y demás jerarcas nazis. Los agentes comunistas rastrillaron la capital del Reich, reunieron las pruebas de restos humanos que hallaron en el lugar y declararon que ninguno pertenecía al Führer. Stalin llegó a informar oficialmente que Hitler se había fugado, pero en 1958, poco después de su muerte, el gobierno ruso cambió su versión y anunció que tenía la única prueba física de la muerte de Hitler: el fragmento del cráneo con un agujero de bala, supuestamente descubierto entre los restos calcinados del patio de la Cancillería. De Nápoli señala como fecha clave en el giro que toma la historia el año 2009, cuando varios investigadores accedieron al cráneo y realizaron pruebas de ADN, demostrando que era falsa.

De Nápoli considera probado que el 22 de mayo de 1945, el jefe del Estado Mayor de la Armada argentina, Hector Vernengo Lima, envió una comunicación secreta al ministro de la Marina, Alberto Teissaire, en la que advertía que varios submarinos alemanes cruzaban el Atlántico con rumbo a Argentia. El 26 de junio, la jefatura de Policía de Buenos Aires registra que un submarino no identificado había sido reabastecido de combustible con la ayuda de un velero en las costas argentinas y que de él habían desembarcado un hombre y una mujer, recibidos por un ciudadano alemán que los trasladó a una casa en las inmediaciones. Esta información aparece en un documento que el director del FBI, Edgar J. Hoover, recibió de un agente de contraespionaje en septiembre de 1944, que señalaba como posible escondite de Hitler una propiedad del conde de Luxburg, el encargado de las relaciones públicas del espionaje alemán.

El submarino U-530 se entregó efectivamente el 10 de julio en Mar del Plata. Su tripulación estaba compuesta por 53 marinos indocumentados a las órdenes del teniente Otto Wehrmut, de 25 años. En su equipamiento faltaba un bote de goma similar al encontrado en la cercana playa de Necochea. Un despacho de la agencia AP fechado en Londres el 18 de julio, informaba que “En las esferas oficiales de esta capital se afirma que Hitler desembarcó el 30 de junio en Argentina”. Un segundo submarino se entregó el 17 de agosto, el U-977 al mando de Heinz Schäffer, tras desembarcar un reducido número de pasajeros protegidos por guardaespaldas armados que se dirigieron a una finca cercana. El jefe de la Policía Provincial de Buenos Aires dio personalmente y por teléfono la orden de no perseguirlos. De Nápoli admite que estos submarinos podrían tener como fin despistar sobre la verdadera ruta de huida, pero advierte que eso no explica el paradero de Hitler. “El 17 de julio, en el cóctel de inauguración de la cumbre de Potsdam, el secretario de Estado norteamericano, Jimmy Byrnes, preguntó personalmente a Stalin si Hitler estaba muerto y este respondió: está vivo, escapó a España o a Argentina”, recuerda di Nápoli.

Las transcripciones de los interrogatorios a las tripulaciones de aquellos dos submarinos seguirán siendo secreto militar de EE. UU. hasta 2020. Quizá entonces conozcamos más detalles, pero por ahora hay historiadores que advierten contra las peligrosas consecuencias de frivolizar o dar pábulo a la supervivencia de Hitler. John Lukacs (Budapest, 1924), quizá el mayor experto en biógrafos de Hitler, ya escribió que “Si la civilización occidental se desvanece y amenaza con derrumbarse, aguardan dos peligros en el futuro. Durante una creciente inundación de barbarie la reputación de Hitler puede crecer a ojos de la gente de orden, que le verían como una especie de Diocleciano, el estricto arquitecto de un último orden imperial. Al mismo tiempo, podía ser comenzar a ser reverenciado, él o sus sucesores, por algunos de los nuevos bárbaros”
.