miércoles, 1 de mayo de 2013

El circo permanente de Pyongyang



Día 01/05/2013 - 01.51h

A pesar de la propaganda antiamericana que impregna algunos de sus números, las acrobacias norcoreanas son de las mejores del mundo

Se sube el telón y aparece en la pantalla el despegue delcohete Unha 3, con el que Corea del Norte puso en órbita su primer satélite espacial en diciembre pero que, según teme Estados Unidos, podría ser un misil de largo alcance. Al ritmo de una marcha militar, interpretada en directo por una orquesta que ocupa una grada del anfiteatro, una docena de mujeres soldado desfila sobre el escenario antes de que la presentadora anuncie que la función está a punto de empezar. «Nos encontramos en un momento especial en el que debemos apoyar con más ahínco que nunca a nuestro mariscal Kim Jong-un», proclama, con el habitual tono afectado de los discursos norcoreanos, refiriéndose a la reciente escalada bélica con el Sur.
Aunque más bien parezca un mitin político,así es el circo Potonggang de Pyongyang, uno de los mejores del mundo pese a la inevitable propaganda que impregna algunos números.
Recurriendo a la burla facilona, el payaso es aquí un soldado estadounidense, ataviado con uniforme de «marine» y peluca rubia, que sale de un bar de Seúldando tumbos borracho como una cuba, maldiciendo y amenazando con destruir toda Corea. Por la cogorza que lleva encima, ve doble y cree que un surcoreano que se encuentra por la calle tiene cuatro piernas. Tan particular anatomía le hace tanta gracia que pretende llevárselo a casa a modo de «souvenir», pero el surcoreano se escabulle con habilidad gracias a sus cuatro extremidades. Entre las risas del público, que aplaude a rabiar cada trompazo y caída del militar americano, acaba pateándole el trasero con sus cuatro piernas y dándole a la audiencia, plagada de niños, un edificante consejo: «Así tenemos que matar a todos los yanquis para reunificar Corea».

Sincronización y habilidad

Al margen de esta actuación y de las imágenes propagandísticas que acompañan su espectacular número de funambulismo, el circo norcoreano goza de fama internacional gracias a los numerosos premios cosechados en festivales como el de Montecarlo, el más prestigioso del mundo. Raro es el año que sus acróbatas, equilibristas y trapecistas no se llevan alguno de los «Clown» que se conceden en la capital del Principado de Mónaco, ya sea de oro, plata o bronce.
El motivo es bien sencillo: la perfecta sincronización y habilidad de sus artistas no sería posible sin la disciplina castrense que impone el autoritario régimen de Corea del Norte, donde hasta sus ciudadanos desfilan al paso militar cuando visitan los cuerpos embalsamados de Kim Il-sung y Kim Jong-il, abuelo y padre, respectivamente, de su actual dictador, el joven Kim Jong-un.
Desde pequeños, los jóvenes con más talento del país son formados en elPalacio de los Niños de Mangyongdae, que en sus cientos de aulas entrenan a miles de alumnos en las más diversas disciplinas artísticas a base de repetir una y otra vez los mismos ejercicios hasta la extenuación. Al igual que el circo de Potonggang, dicho palacio es uno de los iconos de la monumental arquitectura de estilo soviético que, en los años 80, proliferó en Pyongyang con sus sobrias fachadas de color gris y murales revolucionarios. Anclados en el pasado y aislados del mundo, los norcoreanos tienen al menos su circo para evadirse un rato de su asfixiante realidad, liberar su imaginación con las arriesgadas piruetas de los acróbatas y reírse con las payasadas de un soldado americano.

¿Quieren los musulmanes la 'sharia' en todo el mundo?



Amputados en Somalia tras ser condenados por robo.| ELMUNDO
Amputados en Somalia tras ser condenados por robo.| ELMUNDO
Una abrumadora mayoría de quienes que viven en países musulmanescreen que su única ley debería ser la islámica, la 'sharia'. De hecho,opinan que tendría que ser la ley de la tierra ya que así lo estableció Dios. Una encuesta realizada por el Centro Pew de Investigacionesen 39 países refleja el fuerte compromiso de los creyentes con su religión, la segunda mayor del mundo, tanto que quieren seguirla no sólo en su vida personal, sino para moldear la sociedad o la política.

¿Aplicarla a los no musulmanes?

Los castigos físicos, ejecuciones públicas o las condenas por asuntos como ser infiel, homosexual o promiscuo generan una gran polémica. Aunque estas sentencias sólo se aplican en una minoría de países musulmanes en el mundo, entre los que destacan Arabia Saudí o Irán, el miedo es generalizado. Algunos críticos creen que los musulmanes radicales pretenden imponerla incluso en las sociedades occidentales.
[foto de la noticia]
"Entiendo la visión de los no musulmanes sobre la 'sharia' porque lo que saben de ella es lo que les enseñan los medios de comunicación masiva que, generalmente, se hacen eco sólo cuando hay ejecuciones. Desconocen que es un sistema legal completo, que legisla al igual que todos los países, todos los temas sociales, con sistemas de prevención, y otros de retribución y castigo", afirma a ELMUNDO.es el argentinoIsa García uno de los predicadores hispanohablantes más conocidos.
"Los medios sólo hablan de las cosas sobre las que no se piensa igual, o que Occidente por lo general no condena mientras que el islam sí lo hace, como la pena de muerte para los abusadores de menores o los violadores. Una vez más se hace el hincapié en lo que nos diferencia, no en aquello que nos une", añade
El estudio muestra que no hay una opinión monolítica al respecto y que la mayoría cree que no se debe aplicar a los no musulmanes. Sólo en cinco de los 21 países donde se hizo esta pregunta al menos la mitad de los encuestados afirmaron que todos los ciudadanos deberían estar sujetos a la ley islámica.
Por regiones, la creencia de que la 'sharia' debe extenderse a los ciudadanos no musulmanes está más extendida en Oriente Próximo y el norte de África, donde por lo menos cuatro de cada diez musulmanes en todos los países excepto en Irak (38%) y Marruecos (29%) sostienen esta opinión. Los musulmanes egipcios (74%) son los más propensos a decir que debe aplicarse a musulmanes y no musulmanes por igual, mientras que el 58% en Jordania sostiene esta opinión.
Por el contrario, los musulmanes en el sur y este de Europa son menos propensos a pensar así, de hecho, lo hace menos de una tercera parte de ellos. Esto incluye el 22% de los musulmanes de Rusia(a quienes se le preguntó acerca de la aplicación de la 'sharia' las minorías musulmanas de su país).

¿Cómo y por qué?

El estudio arroja una enorme disparidad de interpretaciones sobre cómo debería aplicarse y a quién juzgar con sus normas. Más de tres cuartas partes de los musulmanes de Oriente Medio, África del Norte, Asia del Sur y Sudeste de Asia quieren tribunales islámicos para dirimir los conflictos familiares o los litigios relacionados con la propiedad.
El apoyo es menor, sin embargo, cuando se trata de los asuntos penales, que pueden ser zanjados con castigos físicos -en función de las distintas escuelas de interpretación-. Aún así, más de tres cuartas partes de los musulmanes en el sur de Asia dicen que penas como cortar las manos de ladrones o decretar la muerte para los apóstatas están justificadas.
"Mientras que los musulmanes de todo el mundo tienen claro que ciertos comportamientos tales como la homosexualidad, el aborto y la prostitución son moralmente equivocados, en el ámbito interno, no están de acuerdo sobre cómo interpretar las disposiciones de la' sharia' en temas como el divorcio, la planificación familiar y la poligamia", explica a ELMUNDO.es Neha Sahgal, investigadora senior del Pew Forum on Religion & Public Life.
"El estudio revela que en muchos países los musulmanes creen que la 'sharia' debe aplicarse solamente a la población musulmana de su país. Yla mayoría apoya la libertad religiosa para los ciudadanos de otras religiones", añade.

¿Más pobreza, más 'sharia'?

Pew Center ha entrevistado cara a cara a más de 38.000 personas en 80 lenguas, y los resultados se dividen en seis regiones.
Dentro de ellas, el apoyo a la consagración de la 'sharia' como ley oficial es particularmente elevada en algunos países con poblaciones predominantemente musulmanas, como Afganistán o Irak. Por el contrario, también hay países donde los musulmanes representan más del 90% de la población y en los que relativamente pocos quieren que su gobierno la imponga, como en Tayikistán (27%), Turquía (12%) oAzerbaiyán (8%).
También es llamativo que hay países como Camerún, la República Democrática del Congo, Ghana, Kenia, Liberia, Mozambique y Uganda -África subsahariana-, donde los musulmanes son menos de un quinto de la población y, sin embargo, al menos la mitad de los musulmanes (52% -74%) dicen que quieren que la 'sharia' sea ley oficial de la tierra.Las culturas jurídicas y políticas pueden ayudar a explicar los diferentes niveles de apoyo a la 'sharia'.
Amaney Jamal, politólogo de la Universidad de Princeton que fue asesor especial para el proyecto, explica que los musulmanes en las sociedades más pobres y represivas tienden a identificar la 'sharia' con los valores islámicos fundamentales como la igualdad y la justicia social. "En esas sociedades se ve un apoyo importante a la ley islámica" recoge Reuters. Por el contrario, los musulmanes que han vivido en sistemas islámicos menos rígidos son menos propensos a pensar que ésta debe ser la ley oficial.
Por su parte, la investigadora Sahgal subraya que los musulmanes que son más practicantes son más propensos que los menos observantes a pensar que la 'sharia' debe ser la ley de la tierra "pero no vemos ningún patrón relacionado con la edad, el género o la educación".
Los musulmanes creen que Dios ha establecido un orden que debe ser respetado y que al cumplirse en su totalidad traerá la paz y la prosperidad al mundo.
En cuanto a los creyentes en Alá que viven en países no musulmanes, el erudito en islam subraya que "el musulmán debe respetar las leyes del país que habita. Los musulmanes identificamos 'sharia' con justicia social por eso queremos que se aplique, pero la forma de hacerlo debe ser necesariamente consensuada con la gente en un proceso que se llama generalmente "democrático" y por el que los representantes elegidos por el pueblo tienen la obligación de proponer leyes, discutirlas y votarlas. Si se consigue alabamos a Dios y si no se consigue, pedimos a Dios que nos ayude".

SEIS COSAS A TENER EN CUENTA SOBRE EL TAFTA





Beneficios y suspicacias comerciales entre las dos orillas del Atlántico.

AFP/Getty Images

En noviembre de 2012 la Unión Europea y Estados Unidos (junto a otros 10 países americanos) dieron oficialmente por concluida la guerra del plátano. Ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) firmaron un acuerdo de paz que ponía fin a 20 años de conflicto comercial. Las hostilidades estallaron en 1993, cuando entró en vigor el Mercado Único europeo y la Unión empezó a aplicar un régimen especial de aranceles que casi eximía a los plátanos procedentes de 79 países incluidos en el grupo África-Caribe-Pacífico (ACP). El caso es que la mayor parte de esos Estados de trato preferente eran ex colonias de los países europeos. Estados Unidos y diez países productores latinoamericanos denunciaron a la UE ante la OMC por discriminación. La Administración de Bill Clinton respondió además imponiendo aranceles elevados a productos de lujo como el cachemir escocés o el coñac francés.
Dos décadas después, la UE se ha comprometido a eliminar de forma gradual los aranceles a las importaciones de plátanos llegados de países americanos que no son de la ACP. Uno de los más perjudicados por esa decisión  ha sido España, ya que Canarias es uno de los pocos productores europeos de esa fruta. Las grandes multinacionales estadounidenses Chiquita y Dole serán las grandes beneficiadas, puesto que producen más barato que los europeos o los latinoamericanos.
Este conflicto es un claro ejemplo de la cantidad de intereses involucrados en el comercio de cualquier producto y de las cuestiones políticas que entran en juego. Todo esto convierte la consecución de cualquier tratado de libre comercio en un ejercicio de diplomacia extrema, contemporización y presión por parte de grupos empresariales sin parangón.
El fin oficial de la guerra del plátano se ha producido casi al mismo tiempo en que se ha anunciado el inicio de las negociaciones para el que puede ser uno de los mayores TLC de todos los tiempos, uno que podría cambiar radicalmente el comercio internacional. Conocido como el tratado de Área de Libre Comercio Trasatlántico (TAFTA, en sus siglas en inglés), pretende reducir los aranceles y homogeneizar los estándares y requisitos para comercializar bienes y servicios entre Europa y Estados Unidos.
En su discurso del estado de la unión de febrero de este año, Barack Obama anunció que quería arrancar las negociaciones. El mismo día el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, dieron su beneplácito. Las primeras rondas de reuniones está prevista para el próximo mes de junio. Los más optimistas apuntan a que el acuerdo debería de estar listo antes de octubre de 2014.

El acuerdo en cifras

Casi la mitad de los bienes y servicios de todo el mundo se generan en Estados Unidos o en Europa (35 billones de dólares, frente a los 70 billones de dólares de PIB mundial). Un tercio del comercio mundial se produce entre ambas zonas económicas (450.000 millones de dólares anuales). Son primeros socios comerciales mutuamente. La inversión directa bilateral ronda los 1,5 billones de dólares.
Esta es la base sobre la que se levantaría el TAFTA. En 2027 podría generar un PIB añadido de 110.00 millones de dólares para la UE sobre un total de casi 20 billones dólares, y de 85.000 millones para EE UU sobre un total de 15 billones de dólares, según datos de la Comisión Europea. O el equivalente a un 0,5% extra de PIB en la zona del Viejo Continente, según Durao Barroso.

Más que los aranceles, un tratado desregulador

¿Cómo se lograrían estas cifras?  Primero, eliminando todos o la mayoría de los aranceles en ambas fronteras, tanto de bienes industriales como de productos agrícolas. Estos son ya relativamente bajos, del orden de un 4%. Los gravámenes que Estados Unidos impone a los productos europeos suponen un 5,2% del valor total al Viejo Continente. A la inversa, EE UU pierde un 3,5% en aranceles de la UE.
Pero quizá más importante, y desde luego más deseada por las grandes corporaciones, es la adaptación de “requisitos técnicos, medioambientales, sanitarios y de seguridad del otro país, lo que equivale a un arancel de entre el 10% y el 20%”, según la Comisión Europea. Es decir: se trata de homogeneizar los requerimientos para productos alimentarios, químicos, automovilísticos, farmacéuticos o sanitarios. Igualar las exigencias de seguridad de un coche, o los controles de un medicamento, o el etiquetado de los alimentos.

¿Carne con hormonas ‘Made In América’?

En Estados Unidos los productos naturales se venden a un precio mucho más elevado que los que sufren un procesado artificial. En cualquier supermercado puede adquirirse un filete de ternera sin antibióticos por 17 dólares la libra (aproximadamente medio kilo), o con antibióticos, por 14 dólares. El uso generalizado de hormonas se aprecia a simple vista en el tamaño de los filetes de pollo en cualquier cena: sencillamente, las aves hormonadas no parecen de este mundo. Nada nuevo para los estándares de EE UU, pero sí preocupante en el Viejo Continente.
En 2012 se puso fin a la guerra comercial de la carne: Europa prohibió en 1988 las importaciones de carne bovina procedente de animales que habían recibido hormonas de crecimiento. En represalia, Estados Unidos y Canadá impusieron en 1999 sanciones aduaneras contra numerosos productos europeos, desde el chocolate, a la mostaza o las trufas. Veinte años después, la UE ha aceptado aumentar sus importaciones de carne bovina de alta calidad, a cambio de mantener su prohibición de carne hormonada. Pero, ¿qué pasará cuando se negocie el TAFTA? Algunos temen que se termine levantando esta prohibición como contrapartida.
La carne no es el único punto de roce. Las subvenciones del gobierno de Estados Unidos a la aeronáutica y armamentística Boeing, por ejemplo, o los subsidios agrícolas europeos, son otros dos de los escollos tradicionales que volverán a aparecer en las rondas de negociaciones.

¿Quién quiere qué y para cuándo?

Sorpresa: dentro de la Unión Europea hay divisiones. Todos quieren que se avance en la dirección del TAFTA, pero difieren en los plazos y el ámbito del acuerdo.
Los franceses quieren echar el freno.  Han asegurado que el plan puede ser beneficioso, “formidable”, siempre que “no nos apresuremos”, en palabras de su ministra de Finanzas, Nicole Bricq. Las claves de las suspicacias galesas son bien conocidas: para empezar, quieren mantener la “excepción cultural” para favorecer sus producciones frente a las extranjeras, y no piensan negociar, dicen, la entrada de semillas genéticamente modificadas en el continente o las carnes hormonadas.  No sólo por seguridad alimenticia, sino por la competencia “desleal” en precio que supondría abrir el mercado a esos tipos de productos.
Los otros dos países más grandes de la unión, Reino Unido y Alemania, parecen tener menos requisitos: no son países agrícolas, y por tanto no van a defender con tanto ahínco como Francia o España los aranceles para los productos del campo. Pero probablemente todos exijan a EE UU cambios en la política del buy american, una ley que obliga al Gobierno federal estadounidense a comprar productos del país siempre que sea posible.

¿El fin del siglo asiático?

China es el elefante en la habitación siempre que se habla de un tratado de libre comercio entre Europa y Estados Unidos. Lleva años luchando por convertirse en el primer socio comercial de ambas zonas económicas, pero el TAFTA sería un golpe duro de encajar.  El gigante asiático trata de negociar a contrarreloj un acuerdo con Corea del Sur y Japón para impulsar sus exportaciones que no termina de arrancar. Demasiados conflictos políticos entre Tokio y Pekín.
Y, sin embargo, China ve cómo sí va por buen camino es el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, en sus siglas en inglés), un tratado de libre comercio multilateral en ciernes entre Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, México, Vietnam, Nueva Zelanda, Malasia, Brunéi, Perú, Chile y Singapur.
De hecho, el propio Barack Obama ligó el TAFTA y el TPP en su discurso de este año: “Para impulsar las exportaciones estadounidenses, apoyar empleos en Estados Unidos, y nivelar el campo de juego en los mercados en crecimiento de Asia, tenemos la intención de completar las negociaciones sobre el TPP […] y esta noche les anuncio que vamos a poner en marcha las conversaciones sobre un amplio comercio transatlántico y de inversiones con la Unión Europea, porque el comercio libre y justo a través del Atlántico admitirá millones de empleos estadounidenses bien remunerados", dijo.
Súmense a estos los acuerdos ya alcanzados entre Japón y la UE, y entre Corea del Sur y Estados Unidos, y se comprenderá por qué en Pekín tiembla la vajilla: China se va a ver rodeada de tratados comerciales que la excluyen, y debilitarán su competencia. Liberalismo económico contra capitalismo de Estado. Una nueva guerra fría comercial.

¿Es una oleada de liberalismo? La advertencia de los sindicatos

Un acuerdo de libre comercio suele asociarse automáticamente con un aumento del comercio, y por tanto del crecimiento. Por eso los sindicatos, dada la situación actual de desempleo en las partes involucradas en el TAFTA, no se han opuesto al acuerdo por principio. Pero advierten contra lo que podría convertirse en una oleada desreguladora con consecuencias devastadoras para la protección de los trabajadores. El principal sindicato estadounidense, AFL-CIO, que agrupa a unos 12 millones de trabajadores estadounidenses,  afirma que “cualquier aumento de los lazos comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea será beneficioso para los trabajadores de ambas partes”, pero al mismo tiempo alerta de que “las naciones europeas tienen programas sociales para los trabajadores y medioambientales que superan las estadounidenses”, así que hay que estar alerta para que no se use como “una herramienta para desregular y bajar estos estándares más altos”. Porque la forma tradicional de llevar a cabo estos acuerdos (como en el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano, NAFTA) “lo único que ha conseguido es aumentar la desigualdad de ingresos, la caída de los sueldos y los déficit comerciales inaceptablemente altos”, añaden. Además, advierten de que la UE incluye a países  menos avanzados que no protegen al trabajador, como Rumanía, Bulgaria, Chipre o Eslovaquia. Las grandes corporaciones podrían aprovechar estos acuerdos para deslocalizar empleos a estos Estados.

martes, 30 de abril de 2013

La animación, el secreto mejor guardado de Corea del Norte



Utilizar un reproductor alternativo
Son tiernos, juguetones, coloridos y provienen de un país aislado, belicoso y con pretensiones nucleares. No le extrañe que algún dibujo animado que vea en su pantalla sea una creación de Pyongyang.
Gracias al negocio de la subcontratación en Corea del Norte, a los bajos costos y al apoyo estatal al sector de la animación, la nación asiática se ha codeado con los mejores de esa industria casi en secreto, porque el cliente final suele desconocer el origen del producto.
El estudio de animación norcoreano SEK ocupa la posición 85 del ranking de los cien estudios de animación más influyentes de todos los tiempos de Animation Career Review, un sitio en internet especializado en animación
"Por décadas, Corea del Norte ha sido un enigma ético, pero lo que hace que su estricta sociedad sea más difícil de comprender es su lado extremadamente dócil para las artes en todas sus formas", indicó el sitio web.
Jóvenes frente a computadoras
Jóvenes en procesos de producción de animación digital. Foto: Paul Tjia.
"Este estudio de Pyongyang ha demostrado que con 'Light Years' (una historia de ciencia ficción también conocida como 'Gandahar') (…) y 'Empress Chung' ('Emperatriz Chung') -una película de fantasía simple y bella- puede competir con los mejores filmes para familias de Estados Unidos si le dieran la oportunidad".
Paul Tjia, fundador de la empresa de asesoría tecnológica holandesa GPI Consultancy y quien ha visitado Corea del Norte, le señaló a BBC Mundo que desde 1986 los estudios de animación norcoreanos han recibido órdenes del exterior para la producción de dibujos animados en 2D y 3D.
"La corporación estatal SEK, establecida en 1957, tiene más de 1.600 empleados y trabaja para varios estudios de producción cinematográfica europeos", escribió Tjia en el informe: "Dentro del reino ermitaño: IT y tercerización en Corea del Norte" ("Inside the Hermit Kingdom: IT and Outsourcing in North Korea"), publicado en 2012.
En la actualidad más de 70 compañías extranjeras tienen acuerdos con estudios de animación en Corea del Norte, dijo Tjia. Pero no hay estadísticas disponibles que muestren cuánto contribuye ese país al mercado de la animación mundial.
"La calidad del sector de la animación en Corea del Norte es una de las más altas en el mundo, lo cual al combinarse con los bajos costos en Asia hace que el país sea un destino atractivo", indicó el empresario.

Subcontratación

Programadores frente a computadoras
Productos de seguridad cibernética, como el reconocimiento facial, son desarrollados en Corea del Norte, según Tjia, quien tomó está foto.
Unos 10.000 profesionales trabajan en el sector de las tecnologías de la información en Corea del Norte y, cada año, miles de jóvenes se gradúan en carreras relacionadas con ese campo, indicó Tjia.
"En las organizaciones que he visitado, siempre encuentro proporciones significativas de ingenieros de software con doctorados y maestrías y sorprendentemente un grupo de ellos ha estudiado en el exterior. En la mayoría de los casos en China e India, pero también en Europa", señaló el empresario.
De acuerdo con Tjia, este grupo de expertos está detrás del creciente negocio de la subcontratación del sector tecnológico en el país.
"Las tarifas pedidas pueden ser menores de US$10 por hora, lo que permite que los clientes empleen ingenieros de software experimentados por solo pocos dólares al mes", indicó el experto.
En la mayoría de los casos, explica Tjia, el cliente final desconoce la participación de Corea del Norte en el proceso de producción, pues la subcontratación la realiza un intermediario quien está en contacto directo con el cliente.
Es así como, por ejemplo, start-ups en Pyongyang están desarrollando aplicaciones para teléfonos inteligentes, software y sistemas informáticos para clientes extranjeros, señaló Tjia.

Secreto

"Mi experiencia con animadores en Corea del Norte"

  • ¿Qué hace a la animación norcoreana única? Todavía cuenta con artistas que dibujan a mano y que son capaces de dibujar cuadro por cuadro usando un software vectorial como Toon Toom. Esa es una fortaleza porque la mayoría de los estudios en Asia usan Flash o CGI y realmente no animan.
  • ¿Cómo ha sido su experiencia? Fue muy positiva. La calidad es buena, los plazos son respetados y los artistas son muy buenos. Como el estudio en Corea del Norte es único, los animadores no se pasan de un estudio a otro en medio de una producción como sucede en China o en Corea del Sur.
  • ¿Cuántas producciones ha hecho con animadores norcoreanos? He dirigido dos producciones (26 capítulos de media hora).
  • ¿Qué les pide que hagan? El estudio en Corea del Norte estaba a cargo del layoutkey-animationin-betweens y tinta y pintura. El color de los fondos y la composición fueron hechos en mi estudio.
  • ¿Cómo es la comunicación? El estudio tiene un representante radicado en esta ciudad que habla nuestro idioma. Al inicio de la producción, el estudio norcoreano envió cinco personas (artistas especializados en layout y key-animation y un traductor), que se quedaron seis semanas en mi estudio para trabajar con mi equipo. También tuvimos comunicación directa por medio de correos electrónicos con el productor en Pyongyang. Usábamos FTP para el envío del material digital, pero me di cuenta que la transferencia tomaba más de tres días. Tras hacer averiguaciones, me enteré que el estudio no tenía acceso a FTP desde Pyongyang. Todo era subido y descargado en Pekín y enviado a Pyongyang en un disco duro que era transportado por una aerolínea. En ese entonces, Air Koryo tenía solo tres vuelos a la semana a Pekín. En una oportunidad, viajé a Pyongyang para conocer el estudio y reunirme con los animadores.
Con la actual crisis en la península coreana, hablar sobre colaboraciones con Corea del Norte puede ser temerario.
"Estoy en el proceso de preproducción de una película animada en cooperación con algunos países que se niegan a trabajar con Corea del Norte. En estas condiciones, es imposible que comparta mi experiencia. Espero que me sepa entender. Lo siento", le escribió a BBC Mundo uno de los directores de un estudio de animación europeo.
Sin embargo, después de insistir y garantizarle el anonimato, accedió a hablarnos sobre cómo trabajaba con el estudio en Pyongyang.
"Usábamos FTP para el envío del material digital, pero me di cuenta que la transferencia tomaba más de tres días. Tras hacer averiguaciones, me enteré que el estudio no tenía acceso a FTP desde Pyongyang. Todo era subido y descargado en Pekín y enviado a Pyongyang en un disco duro que era transportado por una aerolínea. En ese entonces, Air Koryo tenía solo tres vuelos a la semana a Pekín".
La preocupación que genera hablar de la cooperación con Corea del Norte es comprensible tomando en cuenta las sanciones impuestas a ese país por parte de uno de los principales consumidores de animaciones en el mundo.
"El principal usuario final es Estados Unidos. Por eso, las compañías tienden a mantener las conexiones con Corea del Norte en secreto", le dijo a BBC Mundo, Tim Beal, profesor de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda.
"La animación es un mercado global. Una vez el producto sale como una mercancía internacional, despojado de sus orígenes nacionales, los principales clientes son aquellos que tienen los mercados más grandes. Eso haría a Estados Unidos el cliente final de la animación norcoreana", indicó el profesor de Mercadeo Internacional y Negocios en Asia.

Clientes

Jóvenes frente a computadoras
Programadores en proyectos de diseño gráfico.Foto: Paul Tjia.
La revista británica The Economist señaló en 2011 que algunas compañías estadounidenses han usado animadores "más baratos" de Corea del Norte. "Jing Kim, un empresario asentado en Pekín, asegura que ha ayudado a un número de compañías a subcontratar trabajos de animación entre 500 artistas del estudio SEK en Pyongyang".
De acuerdo con Beal y Tjia, Francia e Italia están entre los países que han apelado a la animación norcoreana.
"Los franceses son posiblemente los principales usuarios de la industria cinematográfica de Corea del Norte. Les entusiasma las técnicas tradicionales de animación (los dibujos a mano) por encima de las técnicas digitales modernas. En su fascinante novela 'Pyongyang', el animador francocanadiense Guy Delisle relata el proceso a través del cual una compañía francesa subcontrata trabajo a Pyongyang", le dijo a BBC Mundo, Simon Fowler, escritor británico especialista en el cine asiático y autor del blog "North Korean films" ("Películas norcoreanas").
Pero el atractivo de la animación nocoreana no es nuevo.
Ya en 2003, tras elogiar la capacidad de SEK para completar numerosas órdenes, el productor Dominique Boischot dijo en un artículo de la revista Forbes: "En términos de la relación entre calidad y precio, es uno de los mejores en el mundo (…) Es totalmente imposible hacer (ciertos tipos) de animación en Francia, el precio sería cinco, seis o siete veces lo que SEK cobra, tres veces lo que China o Corea del Sur cobran".
BBC Mundo contactó a una productora y distribuidora europea de animación para conocer su experiencia y pidió permiso para usar imágenes de algunas de sus colaboraciones con el estudio SEK.
"No le podemos dar ningún permiso. Nosotros no trabajamos con Corea del Norte", respondieron.
Les preguntamos por documentos emitidos por ese mismo estudio a los que tuvimos acceso. "En ellos se mencionan colaboraciones con el estudio SEK. Por favor ¿podría explicarnos eso para incluirlo en el artículo?"
"No queremos dar ninguna entrevista sobre eso", señalaron.

Con el vecino

Dos personas caminando
Según Tjia, autor de esta foto, en este edificio de Pyongyang funciona una compañía dedicada a la tecnología de la información.
Corea del Sur es una de las mecas de la animación mundial. Los años noventa y la primera década del siglo XXI vieron un auge de la industria en ese país.
El estudio AKOM y su fundador y presidente, Nelson Shin, son una referencia mundial. "Podría decir que esa fue la época dorada de AKOM. Produjimos cientos de series animadas para televisión como 'The Simpsons', 'Tinytoon Adventure', 'Taz Mania', 'Animaniacs', 'X-men', 'Pinky and the Brain' ('Pinky y Cerebro') y 'Arthur'", le dijo Shin a BBC Mundo.
Shin fue el director de "Empress Chung", una película que en 2005 se convirtió en el primer filme en ser mostrado al mismo tiempo en las salas de cine de Corea del Norte y de Corea del Sur. La producción y la banda sonora se hicieron en Pyongyang.
"Trabajar con el estudio en Pyongyang fue un intercambio cultural y artístico entre Corea del Norte y Corea del Sur, no se trató de un asunto político en lo absoluto. Para mí fue una experiencia muy valiosa en términos de pensar y trabajar juntos para ejecutar un trabajo creativo. Dimos lo mejor de nosotros para producir la mejor película y para compartir nuestra emoción artística y expresarla a través de la animación", señaló Shin.
De acuerdo con Shin, representantes del sector de la animación de Corea del Norte asisten a festivales y eventos internacionales para establecer contactos y concretar órdenes. "Imagino que llegan a acuerdos con países con los que tienen relaciones diplomáticas".

Cooperación

Pororo
Los primeros episodios de un popular personaje de Corea del Sur, Pororo, tuvieron un toque norcoreano.
Uno de los productos de exportación e ícono de Corea del Sur también tuvo un toque norcoreano. Varios episodios de la primera temporada de Pororo -cuya serie de televisión se transmite en más de 100 países- fueron producidos con ayuda de animadores en Pyongyang.
Sin embargo, la cooperación terminó. Iconix Entertainment, el estudio surcoreano que produce el personaje, le confirmó a BBC Mundo que la última vez que trabajó con animadores en Corea del Norte fue hace "casi 10 años".
Los dibujos animados han sido una herramienta clave para enseñarle a los niños norcoreanos los valores revolucionarios. Pero en las últimas décadas, también parecen haberse convertido en uno de los salvavidas de un país que sufre apagones y escasez de alimentos, de un país en la mira de las organizaciones de derechos humanos.
Ya lo había dicho Kim Jong-il, padre del actual líder norcoreano, en 1987: "El cine ocupa un lugar importante en el desarrollo general del arte y de la literatura. Por sí mismo, es una poderosa arma ideológica para la revolución y la construcción".

LA LISTA: AMENAZAS OCEÁNICAS





He aquí cinco desafíos que vienen de las profundas aguas.

Lucha de titanes: la rivalidad entre China e India
    
    
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El ascenso de China e India no solo tiene una dimensión económica y política, también marítima. Los dos gigantes asiáticos, ya más seguros en sus fronteras terrestres, han decidido lanzarse a la conquista de los océanos, tomándose muy en serio la inversión y modernización de sus fuerzas navales. Por el momento, la hegemonía estadounidense en las aguas internacionales garantiza las vías de trasporte marítimas abiertas y estables, pero la superpotencia tendrá que amoldarse a la llegada de nuevos jugadores. El ascenso de Pekín y Nueva Delhi lleva implícito un aumento de su presencia en el Índico y el Pacífico, con el fin de garantizar sus rutas comerciales y el abastecimiento energético para sus voraces economías, pero también representa una manera de proyectar poder. 
El siglo XXI ya es testigo de rivalidades, teorías llevadas hasta la paranoia y nuevas dinámicas estratégicas. Nueva Delhi observa con recelo la incursión china en el Índico, porque lo considera su periferia, su zona de influencia por derecho natural, y se obsesiona con la teoría del collar de perlas, estrategia según la cual Pekín querría cercar India a base de puertos y acuerdos con los Estados-islas y países ribereños. Por su parte, el Gobierno chino percibe con angustia la política india de Mirar al Este, por la que su vecino intenta ganar influencia en el Mar del sur de China y en el Pacífico, a la vez que le atormenta una futura alianza indo-estadounidense que tuviera como objeto limitar las ambiciones del Imperio del Centro.
¿Paranoia o estrategia? Está por ver. El ambiente que se respira es de competición. La mentalidad de juego de suma cero y la desconfianza histórica existentes podría llevar a una accidental escalada del conflicto. La mejor receta: un sistema marítimo regional que minimizara los riesgos de confrontación, una mayor cooperación frente a los desafíos comunes y que los dos países asuman que, probablemente, en el futuro ni el Océano Índico será solo de India ni el Mar del sur de China solo de China.

Piratería: a bordo de la cooperación
 
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Hace unos años saltaron las alarmas. Los ataques y secuestros a manos de piratas habían aumentado de manera exponencial y suponía un gran riesgo para la economía global, ya que el 80% del volumen total de comercio mundial transita por mar. Desde el Golfo de Adén, infestado de piratas debido al caos somalí, hasta el Estrecho de Malaca, uno de los cuellos de botella por donde pasan alrededor del 50% del petróleo del mundo y que abastece casi por completo a economías como las surcoreana o japonesa, estos delincuentes ponían en jaque rutas de suministro energético y comercial a lo largo del Índico en su paso hacia el Pacífico.
El problema está lejos de haberse solucionado, pero hay buenas noticas: “La piratería ha alcanzado el nivel más bajo en cinco años, con 297 barcos atacados en 2012 en comparación con los 439 en 2011”, según informa el Piracy Reporting Center.  Especialmente, los piratas somalíes han sufrido un gran varapalo gracias a los esfuerzos conjuntos de varios países para erradicar esta amenaza. De hecho, China tiene posicionadas dos fragatas en el Golfo de Adén para combatirlos desde 2008, ya que sus barcos mercantes atraviesan diariamente esta zona. Por su parte, India también se ha comprometido con operaciones antipiratería en el Estrecho de Malaca y ha apoyado materialmente a Seychelles y Maldivas para que patrullen las aguas. Gobiernos como el de Estados Unidos y Alemania han redoblado esfuerzos y han llevado a algunos piratas ante los tribunales.
Visto desde el lado positivo, el problema de la piratería se amolda a la expresión “no hay mal que por bien no venga”, ya que está convirtiéndose en un buen punto de partida para la colaboración en la región y puede ayudar a desarrollar un ambiente más libre de tensiones interestatales y basado en responsabilidades compartidas.

Cambio climático: problemas a la vista
    
    
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La huella humana se deja sentir también en los océanos. Desde la contaminación que  pone en peligro la supervivencia de determinados ecosistemas hasta el aumento de temperaturas, pasando por las prácticas de sobrepesca y las repercusiones, medioambientales y geopolíticas, de un Ártico que se derrite.
El transporte marítimo contribuye un 3% a la emisión global de gases de efecto invernadero, con su correspondiente daño a la biodiversidad. Y es que mientras la temperatura de los océanos aumenta, éstos “absorben mayores niveles de dióxido de carbono, que vuelve más acidas las aguas y destruye humedales, manglares y arrecifes de corales”, según un informe reciente sobre la gobernanza de los océanos del Council on Foreign Relations. La pesca excesiva y descontrolada tampoco ayuda al equilibrio medioambiental, ya que contribuye a la destrucción de la biomasa de los océanos.
El deshielo del Ártico representa un arma de doble filo: por un lado, abre rutas comerciales y supondrá una nueva y suculenta fuente de recursos energéticos, por el otro, la reivindicación de las potencias árticas y los grupos indígenas de su parte del pastel pronostica un aumento de la conflictividad. Los efectos del deshielo en esta zona ya se dejan notar en lugares lejanos como el Índico: Bangladesh, Pakistán, India o Myanmar son asiduos en los rankings de países más vulnerables a los efectos del cambio climático. Y si no, que se lo digan al pequeño Estado-isla de Maldivas, cada día más cerca de que se lo traguen las aguas.


Islas: codiciados tesoros geoestratégicos
 
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Si un país tiene una isla, tiene un tesoro. Guam y Diego García son dos bastiones estratégicos de Estados Unidos en el Océano Pacífico y en el Índico, respectivamente, desde donde la superpotencia ejerce de policía de los mares. Así también, la presencia de India en la cadena de islas de Andaman y Nicobar, le ofrece una magnifica posición geográfica para vigilar el acceso occidental del Estrecho de Malaca.
¿Son tan vitales todas las islas como para hacer la guerra? No todas, pero sí aquellas que puedan dar a los países ventajas estratégicas, posean reservas energéticas o enciendan profundos resentimientos históricos. Este es el caso del grupo de islas Gokdo/Takeshima, reclamadas tanto por Japón y las dos Coreas, hasta el punto que son habituales las escaladas de tensión por estás rocas, que podrían albergar reservas de gas, pero además funcionan como canalizador de los agravios de la invasión japonesa de Corea. La cadena de islas Senkaku/Diaoyu, oficialmente bajo control nipón, también son objeto de controversia y tiras y afloja diplomáticos, ya que su soberanía es reivindicada por China. Al parecer son ricas en pesca y podrían poseer depósitos de crudo. Para enfado de Pekín, Japón y Taiwan –a la vez reivindicada por China– han firmado, recientemente, un acuerdo que permite a los taiwaneses pescar cerca de las islas Senkaku/Diaoyu.
El Pacífico está plagado de disputas a cuenta de estas codiciadas rocas. Además de las mencionadas, Japón y Rusia se pelean por las Kuriles, también con reservas de gas y petróleo, así como China y Vietnam por las Paracelso y varios países de la zona por las Spratly en el Mar del Sur de China. Si tenemos en cuenta las rencillas históricas, el clima de competición que se respira en Asia Pacífico y los nacionalismos exacerbados que albergan la mayoría de estos países, la posibilidad de una confrontación que vaya más allá de las palabras no debería ser subestimada.

Terrorismo marítimo: el extremismo toma las aguas
    
    
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Los océanos, como cualquier otra vía de transporte, a menudo facilitan el tráfico de  drogas, personas y mercancías ilícitas. Algunos expertos apuntan que grupos terroristas podrían estar vinculados con este tipo de actividades ilegales, de las que obtendrían fondos para la compra de armas. Aunque se ha hablado de las posibles conexiones entre piratas y terroristas, no se han hallado pruebas claras de los lazos entre ellos, probablemente, por las distintas motivaciones de sus acciones. Sin embargo, la piratería sí ha sacado a la luz vulnerabilidades en la seguridad marítima, que podrían ser utilizadas por igual por grupos terroristas para perpetrar ataques a barcos tanto de pasajeros como de mercancías.
Los ejemplos no faltan. La organización terrorista Abu Sayyaf mató alrededor de 100 personas en unataque a un ferry en la bahía de Manila, Filipinas, en 2004; el portaaviones USS Cole fue víctima de un atentando suicida en el Golfo de Adén en 2000, que se saldó con la muerte de seis marineros estadounidenses y, más recientemente, los terroristas que perpetraron los ataques de Mumbai en 2008 lo hicieron vía marítima. Desde Karachi, en Pakistán, secuestraron un barco y alcanzaron el puerto de la capital financiera india, donde mataron a 146 personas e hiriendo a cientos. De hecho, la amenaza del terrorismo marítimo preocupa en especial en el Océano Índico donde,  por un lado, países ribereños como Somalia, Pakistán o Bangladesh albergan grupos terroristas islamistas y, por otro, el tráfico de drogas campa a sus anchas en dos de los mayores puntos neurálgicos de producción de narcóticos del mundo, Afganistán y el famosos Triángulo de Oro, entre Myanmar, Laos y Tailandia. Un cóctel explosivo si es cierto que “los grupos terroristas operan con organizaciones criminales trasnacionales, cárteles y señores de la guerra”, como señala la Doctrina Marítima India de 2009.
El terrorismo marítimo representa una amenaza tanto humana como económica, ya que la irrupción de suministro energético conllevaría graves repercusiones para la economía global. Por ello, no hay más remedio que las compañías de comercio marítimo sean totalmente consientes de que operan en un terreno de riesgo, que les exigen de forma irremediable mayor seguridad y responsabilidad.