miércoles, 1 de mayo de 2013

Por qué Obama no ha podido cerrar Guantánamo



Campamento Delta
El centro de detención fue creado hace más de diez años, después de los ataques de 11-S.
Pocas promesas electorales le han generado tantos dolores de cabeza al presidente estadounidense, Barack Obama, como su ofrecimiento -todavía sin cumplir- de cerrar la prisión de Guantánamo.
Entre sus más cercanos seguidores se oye una y otra vez una pregunta en forma de reproche. ¿Por qué no lo ha hecho todavía, cuatro años después de convertirse en el hombre más poderoso del mundo, pero aparentemente aún incapaz de imponer desde la Casa Blanca su voluntad en este delicado punto?
El martes, Obama se comprometió nuevamente a cerrar el polémico centro de detención en Cuba. Unos 100 reclusos se encuentran en huelga de hambre en protesta contra una detención indefinida en la que no se les ha instruido de cargos ni se les ha iniciado un juicio.
Las autoridades se han visto obligadas a alimentar forzadamente a algunos de estos para evitar sus muertes.
El "limbo legal" en el que se encuentran los reclusos y su reacción ante semejante situación ha generado críticas internacionales tanto de gobiernos como de ONG, hasta el punto en que Obama reconoció el martes que la situación no beneficia a la lucha antiterrorista ni a la cooperación con otros países en este tema.
"Es crítico para nosotros entender que Guantánamo no es necesario para la seguridad de Estados Unidos", expresó el mandatario en rueda de prensa. "Debe cerrarse".
Hace más de cuatro años, Obama prometió hacer lo mismo, pero ante las presiones de la oposición en el Congreso, el asunto salió de la agenda.
¿Podrá Obama volver a comprometer a los legisladores y cerrar ese polémico capítulo?

Argumentos para el cierre

Protesta en Nueva York contra el centro de detención en Guantánamo.
Guantánamo ha generado numerosas protestas.
Una de las justificaciones para pedir la clausura de Guantánamo es su costo. El centro de detención es considerada la prisión más cara del mundo. Aunque hay estimativos de que cuesta hasta US$500 millones al año, el presidente confirmó en una carta al Congreso que el Departamento de Defensa gastaba unos US$150 millones anuales.
Eso representaría unos US$800.000 por recluso al año, cuando el costo de mantener a un individuo en una cárcel de máxima seguridad en suelo estadounidense se estima en US$25.000 anuales.
En su rueda de prensa, Obama también tildó el centro de ineficiente. Varios análisis coinciden con el mandatario.
"Es crítico para nosotros entender que Guantánamo no es necesario para la seguridad de Estados Unidos. Debe cerrarse"
Barack Obama en rueda de prensa
"La prisión no está sirviendo los intereses de seguridad nacional. No hay razón para detenerlos allí, hay alternativas mejores que Guantánamo", le comentó a BBC Mundo Ken Gude, vicepresidente de Centre for American Progress (CAP), un instituto de análisis de centroizquierda en Washington.
"De los 166 prisioneros, la mitad pueden ser transferidos inmediatamente a sus países de origen sin temor alguno. Estos son yemeníes a quienes se les ha dado el visto bueno para ser liberados", comentó el analista.
Su liberación no ha ocurrido porque el ambiente de seguridad en Yemen no era favorable y faltaba un gobierno cooperativo. "Pero hay un nuevo gobierno allí con el que se tiene una buena relación ahora", aseguró.
Además, la existencia de la prisión y las reacciones como la huelga de hambre de los presos parece estar dañando el prestigio internacional de Estados Unidos. "Es un lastre estratégico porque fomenta el reclutamiento de individuos por grupos extremistas", añadió Gude.

Las opciones de Obama

Según legislación actual, el presidente tiene la autoridad para iniciar el proceso de transferencia de algunos detenidos que están bajo consideración ser liberados, ya sea a sus países de origen o a un tercero.
"La participación de EE.UU. en ese conflicto va a concluir pronto y estos prisioneros deberían ser parte de ese proceso de paz. Cuando nos vayamos de Afganistán deberían ser entregados a ese país"
Ken Gude, Centre for American Progress
Eso es en base a una fue una ley de 2011, promulgada en 2012, que le da mayor discreción al gobierno para transferir a los reclusos. Eso incluiría por lo menos a la mitad de los prisioneros.
Hay unos 40 más que están señalados para ser enjuiciados y eso se podría llevar a cabo en tribunales en EE.UU. y sus condenas se cumplirían en prisiones de máxima seguridad en el país, indicó el analista del CAP.
Los que quedan son análogos a prisioneros de guerra traídos desde Afganistán. "La participación de EE.UU. en ese conflicto va a concluir pronto y estos prisioneros deberían ser parte de ese proceso de paz. Cuando nos vayamos de Afganistán deberían ser entregados a ese país", recalcó Gude.

Obstáculos

No obstante, el Congreso ha promulgado una serie de trabas para evitar que el presidente cierre la prisión en el corto plazo.
Entre muchos legisladores hay una oposición intransigente a que los presos de Guantánamo sean juzgados por tribunales civiles en territorio estadounidense, con todas las garantías procesales que ello les concedería a los acusados.
Ilustración del juicio militar contra Khalid Sheikh Mohammed
Khalid Sheikh Mohammed (der.) es uno de los prisioneros sometidos a un juicio militar.
También hay intensa oposición a transferir a los detenidos a cárceles de máxima seguridad en EE.UU., y el Congreso ha prohibido el uso de fondos públicos con ese fin.
Algunos de los argumentos esgrimidos son el temor a que, ya dentro del territorio nacional, puedan escapar y convertirse en un problema de seguridad. Por otra parte, los mismos temores apuntan a que las propias prisiones podrían ser blanco de un ataque para facilitar la fuga de los detenidos.
"Es un temor irracional pues estarían en prisiones de máxima seguridad, igual a como están los cientos de otros individuos que han sido encontrados culpables de terrorismo en Estados Unidos y cumplen sus sentencias aquí", señaló Gude.
Hay quienes piden que Obama use el capital político que le otorgó su reelección en 2012 para impulsar un cambio.
"Si el presidente presiona lo suficiente y consolida apoyo para cerrar Guantánamo, habría que procesarlos en EE.UU. pues no habría otra forma. Eventualmente sería parte de un acuerdo", le dijo el analista a BBC Mundo.

Inevitable

Tampoco convence a muchos de los legisladores la idea de regresar a los reclusos a sus países de origen, pues alegan que ellos reincidirían en su práctica extremista, particularmente si son enviados a países como Yemen.
Pero la fuerza de esos argumentos se ha atenuado comparado a hace ocho años, cuando era tema candente de las campañas electorales.
Sin embargo, en las pasadas elecciones el candidato republicano Mitt Romney, que había sido un férreo defensor del centro de detención, no abordó el tema.
Eso no quita de la mesa el factor tiempo. Aún si Obama iniciase el proceso de desmantelamiento de la prisión ahora mismo, no hay garantía de poder completarlo en lo que queda de su periodo presidencial, que se vencerá en enero de 2017.
Todavía debe finalizar el proceso militar que se le sigue a los implicados en los ataques de 11-S. Habrá apelaciones y eso extendería la existencia del centro de reclusión varios años más.
"Una vez esos casos más sobresalientes se resuelvan, los hechos de 11-S queden a la distancia y la guerra en Afganistán concluya, habrá mayor apetito dentro del público para cerrar este centro de detención", manifestó Gude.
"Es inevitable que algún día cerrará Guantánamo. En 25 años no estaremos debatiendo esto", concluyó.

Los excesos de las hijas de los poderosos



El padre de la joven tuvo que disculparse por Twitter.
Pudo haberse quedado en una simple discusión de restaurante, pero en el momento en que la hija del director de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) de México, decidió involucrar la oficina de su papá porque no le dieron una mesa con rapidez, un asunto privado se volvió público. Escandalosamente público.
El incidente ocurrió el viernes pasado, en un conocido restaurante de la colonia Roma, en Ciudad de México. Según han relatado testigos, Andrea Benítez González, hija del político priista Humberto Benítez Treviño, se puso furiosa porque tuvo que esperar demasiado por una mesa y amenazó con hacer cerrar el restaurante.
"La señorita se molestó, dijo que a ella ya le tocaba y que ella también quería afuera (la mesa, para fumar). Le expliqué que teníamos que seguir el orden y que le podía ofrecer una mesa adentro, y me empezó a amenazar y me dijo que su papá era el Procurador y que le iba a hablar y que a ver a quién le creían más", relató el dueño del restaurante a un diario.
Efectivamente, poco después de que la airada joven se fuera, al lugar llegaron varios inspectores de Profeco quienes sellaron el restaurante por supuestas irregularidades. Al mismo tiempo, la jovencita criticó el sitio por Twitter.
Varios indignados clientes del restaurante filmaron y tomaron fotos de los hechos con sus teléfonos móviles y el domingo, cuando el periódico Reforma denunció lo ocurrido, estalló la tormenta. Y como suele suceder en estos días, fue sobre todo digital.

#LadyProfeco

Ese mismo domingo el tema ya era uno de los más mencionados en Twitter con el hashtag #LadyProfeco. Del mundo digital, la polémica saltó al político, con fuertes críticas y llamados a la renuncia de Benítez Treviño como Procurador del Consumidor.
Ante esto, el propio presidente de la República, Enrique Peña Nieto, debió intervenir. El lunes, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, anunció -en su cuenta de Twitter, por supuesto- que:
El escándalo ha hecho las delicias de muchos medios mexicanos.
"Por instrucciones del Presidente de la República, el encargado de despacho de la Secretaría de la Función Pública ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos que derivaron el viernes pasado en el operativo de verificación realizado por Profeco en el restaurante Maximo Bistrot de la Colonia Roma".
Para entonces, Humberto Benítez Treviño ya se había disculpado:
"Mi sincera disculpa por la conducta inapropiada de mi hija y la sobrerreacción de los verificadores de @Profeco. Privilegio sólo para la ley."
La jovencita, aunque insistió en que no había sido bien atendida, también se disculpó: "Quiero ofrecer disculpas a quienes fueron incomodados el pasado viernes en @MaximoBistrot me siento muy apenada por lo que pasó." Luego volvió privada y restringió el acceso a su cuenta de Twitter.

La hija del presidente

Pero esta no ha sido la única vez en épocas recientes en que las hijas de personajes poderosos se han visto envueltas en escándalos por abusos, insultos o derroches.
De hecho, Paulina Peña Preteline, la hija del actual presidente -en ese entonces candidato del PRI- se vió envuelta en un escándalo por retuitar un mensaje en el que llamaba "prole" (proletarios) y "pendejos" a algunos críticos de su padre.
El hecho se volvió una causa célebre durante la campaña presidencial. Empezó cuando, en diciembre de 2011, un corresponsal extranjero le preguntó a Enrique Peña Nieto, durante la Feria del Libro de Guadalajara, cuáles eran sus tres libros preferidos.
"Un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian"
Retuit de la hija de Enrique Peña Nieto
Peña Nieto mencionó La Biblia y La Silla del Águila, que atribuyó al historiador Enrique Krauze, cuando en realidad es una novela de Carlos Fuentes.
Ante las críticas y burlas que proliferaron en las redes sociales, la hija de Peña Nieto reenvió por Twitter un mensaje -que algunos medios atribuyeron a su novio- que decía: "Un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian".
Esto provocó tanto furor como el desliz de su padre y pronto los hashtag#prole, #soyprole y #ForeverProle se volvieron muy populares a nivel nacional.
La hija de Peña Nieto cerró su cuenta y su padre envió un tuit de disculpa: "El RT de Paulina fue una reacción emotiva por mi error en la FIL. Definitivamente fue un exceso y me disculpo públicamente por ello”.
Poco después, en una reactivada cuenta, Paulina Peña también pidió perdón:
"Quiero ofrecer una disculpa de todo corazón. Mi intención con ese RT jamás fue ofenderlos. Reconozco que hice mal y lo lamento. Fue un impulso de mi parte al leer algunos tweets que ofendían a mi papá y a la memoria de mi mamá. Hoy aprendí una gran lección".

La hija del sindicalista

Las imágenes del lujo de la hija de Carlos Romero Deschamps fueron ampliamente divulgadas.
El otro escándalo se presentó en octubre de 2012, con Paulina Romero, hija de Carlos Romero Deschamps, poderoso líder sindical de la petrolera estatal, Pemex.
Y también hubo un elemento digital involucrado: la joven presumió en su cuenta de Facebook de viajes por todo el mundo a bordo de yates y aviones privados, el alquiler de habitaciones de lujo y el consumo de botellas de vino valoradas en cientos de dólares
Según denunciaron varios medios, también viajaba con tres mascotas y exhibía costosas carteras de diseñador.
El problema es que, en ese momento, el salario de su padre como líder sindical era de 24.000 pesos mensuales (alrededor de US$2.000 al cambio de hoy), con el que difícilmente podía costear tales gastos.
A diferencia de los otros dos casos, en éste no hubo disculpas públicas ni muestras de remordimiento.
Tras todos estos escándalos, este lunes, en su blog Cuna de Grillos, publicado en el sitio Animal Político, el periodista Beto Tavira resumió en un título lo que -a juzgar por las reacciones en las redes sociales- muchos en México parecen pensar: "Por sus hijas los conoceréis".

El circo permanente de Pyongyang



Día 01/05/2013 - 01.51h

A pesar de la propaganda antiamericana que impregna algunos de sus números, las acrobacias norcoreanas son de las mejores del mundo

Se sube el telón y aparece en la pantalla el despegue delcohete Unha 3, con el que Corea del Norte puso en órbita su primer satélite espacial en diciembre pero que, según teme Estados Unidos, podría ser un misil de largo alcance. Al ritmo de una marcha militar, interpretada en directo por una orquesta que ocupa una grada del anfiteatro, una docena de mujeres soldado desfila sobre el escenario antes de que la presentadora anuncie que la función está a punto de empezar. «Nos encontramos en un momento especial en el que debemos apoyar con más ahínco que nunca a nuestro mariscal Kim Jong-un», proclama, con el habitual tono afectado de los discursos norcoreanos, refiriéndose a la reciente escalada bélica con el Sur.
Aunque más bien parezca un mitin político,así es el circo Potonggang de Pyongyang, uno de los mejores del mundo pese a la inevitable propaganda que impregna algunos números.
Recurriendo a la burla facilona, el payaso es aquí un soldado estadounidense, ataviado con uniforme de «marine» y peluca rubia, que sale de un bar de Seúldando tumbos borracho como una cuba, maldiciendo y amenazando con destruir toda Corea. Por la cogorza que lleva encima, ve doble y cree que un surcoreano que se encuentra por la calle tiene cuatro piernas. Tan particular anatomía le hace tanta gracia que pretende llevárselo a casa a modo de «souvenir», pero el surcoreano se escabulle con habilidad gracias a sus cuatro extremidades. Entre las risas del público, que aplaude a rabiar cada trompazo y caída del militar americano, acaba pateándole el trasero con sus cuatro piernas y dándole a la audiencia, plagada de niños, un edificante consejo: «Así tenemos que matar a todos los yanquis para reunificar Corea».

Sincronización y habilidad

Al margen de esta actuación y de las imágenes propagandísticas que acompañan su espectacular número de funambulismo, el circo norcoreano goza de fama internacional gracias a los numerosos premios cosechados en festivales como el de Montecarlo, el más prestigioso del mundo. Raro es el año que sus acróbatas, equilibristas y trapecistas no se llevan alguno de los «Clown» que se conceden en la capital del Principado de Mónaco, ya sea de oro, plata o bronce.
El motivo es bien sencillo: la perfecta sincronización y habilidad de sus artistas no sería posible sin la disciplina castrense que impone el autoritario régimen de Corea del Norte, donde hasta sus ciudadanos desfilan al paso militar cuando visitan los cuerpos embalsamados de Kim Il-sung y Kim Jong-il, abuelo y padre, respectivamente, de su actual dictador, el joven Kim Jong-un.
Desde pequeños, los jóvenes con más talento del país son formados en elPalacio de los Niños de Mangyongdae, que en sus cientos de aulas entrenan a miles de alumnos en las más diversas disciplinas artísticas a base de repetir una y otra vez los mismos ejercicios hasta la extenuación. Al igual que el circo de Potonggang, dicho palacio es uno de los iconos de la monumental arquitectura de estilo soviético que, en los años 80, proliferó en Pyongyang con sus sobrias fachadas de color gris y murales revolucionarios. Anclados en el pasado y aislados del mundo, los norcoreanos tienen al menos su circo para evadirse un rato de su asfixiante realidad, liberar su imaginación con las arriesgadas piruetas de los acróbatas y reírse con las payasadas de un soldado americano.

¿Quieren los musulmanes la 'sharia' en todo el mundo?



Amputados en Somalia tras ser condenados por robo.| ELMUNDO
Amputados en Somalia tras ser condenados por robo.| ELMUNDO
Una abrumadora mayoría de quienes que viven en países musulmanescreen que su única ley debería ser la islámica, la 'sharia'. De hecho,opinan que tendría que ser la ley de la tierra ya que así lo estableció Dios. Una encuesta realizada por el Centro Pew de Investigacionesen 39 países refleja el fuerte compromiso de los creyentes con su religión, la segunda mayor del mundo, tanto que quieren seguirla no sólo en su vida personal, sino para moldear la sociedad o la política.

¿Aplicarla a los no musulmanes?

Los castigos físicos, ejecuciones públicas o las condenas por asuntos como ser infiel, homosexual o promiscuo generan una gran polémica. Aunque estas sentencias sólo se aplican en una minoría de países musulmanes en el mundo, entre los que destacan Arabia Saudí o Irán, el miedo es generalizado. Algunos críticos creen que los musulmanes radicales pretenden imponerla incluso en las sociedades occidentales.
[foto de la noticia]
"Entiendo la visión de los no musulmanes sobre la 'sharia' porque lo que saben de ella es lo que les enseñan los medios de comunicación masiva que, generalmente, se hacen eco sólo cuando hay ejecuciones. Desconocen que es un sistema legal completo, que legisla al igual que todos los países, todos los temas sociales, con sistemas de prevención, y otros de retribución y castigo", afirma a ELMUNDO.es el argentinoIsa García uno de los predicadores hispanohablantes más conocidos.
"Los medios sólo hablan de las cosas sobre las que no se piensa igual, o que Occidente por lo general no condena mientras que el islam sí lo hace, como la pena de muerte para los abusadores de menores o los violadores. Una vez más se hace el hincapié en lo que nos diferencia, no en aquello que nos une", añade
El estudio muestra que no hay una opinión monolítica al respecto y que la mayoría cree que no se debe aplicar a los no musulmanes. Sólo en cinco de los 21 países donde se hizo esta pregunta al menos la mitad de los encuestados afirmaron que todos los ciudadanos deberían estar sujetos a la ley islámica.
Por regiones, la creencia de que la 'sharia' debe extenderse a los ciudadanos no musulmanes está más extendida en Oriente Próximo y el norte de África, donde por lo menos cuatro de cada diez musulmanes en todos los países excepto en Irak (38%) y Marruecos (29%) sostienen esta opinión. Los musulmanes egipcios (74%) son los más propensos a decir que debe aplicarse a musulmanes y no musulmanes por igual, mientras que el 58% en Jordania sostiene esta opinión.
Por el contrario, los musulmanes en el sur y este de Europa son menos propensos a pensar así, de hecho, lo hace menos de una tercera parte de ellos. Esto incluye el 22% de los musulmanes de Rusia(a quienes se le preguntó acerca de la aplicación de la 'sharia' las minorías musulmanas de su país).

¿Cómo y por qué?

El estudio arroja una enorme disparidad de interpretaciones sobre cómo debería aplicarse y a quién juzgar con sus normas. Más de tres cuartas partes de los musulmanes de Oriente Medio, África del Norte, Asia del Sur y Sudeste de Asia quieren tribunales islámicos para dirimir los conflictos familiares o los litigios relacionados con la propiedad.
El apoyo es menor, sin embargo, cuando se trata de los asuntos penales, que pueden ser zanjados con castigos físicos -en función de las distintas escuelas de interpretación-. Aún así, más de tres cuartas partes de los musulmanes en el sur de Asia dicen que penas como cortar las manos de ladrones o decretar la muerte para los apóstatas están justificadas.
"Mientras que los musulmanes de todo el mundo tienen claro que ciertos comportamientos tales como la homosexualidad, el aborto y la prostitución son moralmente equivocados, en el ámbito interno, no están de acuerdo sobre cómo interpretar las disposiciones de la' sharia' en temas como el divorcio, la planificación familiar y la poligamia", explica a ELMUNDO.es Neha Sahgal, investigadora senior del Pew Forum on Religion & Public Life.
"El estudio revela que en muchos países los musulmanes creen que la 'sharia' debe aplicarse solamente a la población musulmana de su país. Yla mayoría apoya la libertad religiosa para los ciudadanos de otras religiones", añade.

¿Más pobreza, más 'sharia'?

Pew Center ha entrevistado cara a cara a más de 38.000 personas en 80 lenguas, y los resultados se dividen en seis regiones.
Dentro de ellas, el apoyo a la consagración de la 'sharia' como ley oficial es particularmente elevada en algunos países con poblaciones predominantemente musulmanas, como Afganistán o Irak. Por el contrario, también hay países donde los musulmanes representan más del 90% de la población y en los que relativamente pocos quieren que su gobierno la imponga, como en Tayikistán (27%), Turquía (12%) oAzerbaiyán (8%).
También es llamativo que hay países como Camerún, la República Democrática del Congo, Ghana, Kenia, Liberia, Mozambique y Uganda -África subsahariana-, donde los musulmanes son menos de un quinto de la población y, sin embargo, al menos la mitad de los musulmanes (52% -74%) dicen que quieren que la 'sharia' sea ley oficial de la tierra.Las culturas jurídicas y políticas pueden ayudar a explicar los diferentes niveles de apoyo a la 'sharia'.
Amaney Jamal, politólogo de la Universidad de Princeton que fue asesor especial para el proyecto, explica que los musulmanes en las sociedades más pobres y represivas tienden a identificar la 'sharia' con los valores islámicos fundamentales como la igualdad y la justicia social. "En esas sociedades se ve un apoyo importante a la ley islámica" recoge Reuters. Por el contrario, los musulmanes que han vivido en sistemas islámicos menos rígidos son menos propensos a pensar que ésta debe ser la ley oficial.
Por su parte, la investigadora Sahgal subraya que los musulmanes que son más practicantes son más propensos que los menos observantes a pensar que la 'sharia' debe ser la ley de la tierra "pero no vemos ningún patrón relacionado con la edad, el género o la educación".
Los musulmanes creen que Dios ha establecido un orden que debe ser respetado y que al cumplirse en su totalidad traerá la paz y la prosperidad al mundo.
En cuanto a los creyentes en Alá que viven en países no musulmanes, el erudito en islam subraya que "el musulmán debe respetar las leyes del país que habita. Los musulmanes identificamos 'sharia' con justicia social por eso queremos que se aplique, pero la forma de hacerlo debe ser necesariamente consensuada con la gente en un proceso que se llama generalmente "democrático" y por el que los representantes elegidos por el pueblo tienen la obligación de proponer leyes, discutirlas y votarlas. Si se consigue alabamos a Dios y si no se consigue, pedimos a Dios que nos ayude".

SEIS COSAS A TENER EN CUENTA SOBRE EL TAFTA





Beneficios y suspicacias comerciales entre las dos orillas del Atlántico.

AFP/Getty Images

En noviembre de 2012 la Unión Europea y Estados Unidos (junto a otros 10 países americanos) dieron oficialmente por concluida la guerra del plátano. Ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) firmaron un acuerdo de paz que ponía fin a 20 años de conflicto comercial. Las hostilidades estallaron en 1993, cuando entró en vigor el Mercado Único europeo y la Unión empezó a aplicar un régimen especial de aranceles que casi eximía a los plátanos procedentes de 79 países incluidos en el grupo África-Caribe-Pacífico (ACP). El caso es que la mayor parte de esos Estados de trato preferente eran ex colonias de los países europeos. Estados Unidos y diez países productores latinoamericanos denunciaron a la UE ante la OMC por discriminación. La Administración de Bill Clinton respondió además imponiendo aranceles elevados a productos de lujo como el cachemir escocés o el coñac francés.
Dos décadas después, la UE se ha comprometido a eliminar de forma gradual los aranceles a las importaciones de plátanos llegados de países americanos que no son de la ACP. Uno de los más perjudicados por esa decisión  ha sido España, ya que Canarias es uno de los pocos productores europeos de esa fruta. Las grandes multinacionales estadounidenses Chiquita y Dole serán las grandes beneficiadas, puesto que producen más barato que los europeos o los latinoamericanos.
Este conflicto es un claro ejemplo de la cantidad de intereses involucrados en el comercio de cualquier producto y de las cuestiones políticas que entran en juego. Todo esto convierte la consecución de cualquier tratado de libre comercio en un ejercicio de diplomacia extrema, contemporización y presión por parte de grupos empresariales sin parangón.
El fin oficial de la guerra del plátano se ha producido casi al mismo tiempo en que se ha anunciado el inicio de las negociaciones para el que puede ser uno de los mayores TLC de todos los tiempos, uno que podría cambiar radicalmente el comercio internacional. Conocido como el tratado de Área de Libre Comercio Trasatlántico (TAFTA, en sus siglas en inglés), pretende reducir los aranceles y homogeneizar los estándares y requisitos para comercializar bienes y servicios entre Europa y Estados Unidos.
En su discurso del estado de la unión de febrero de este año, Barack Obama anunció que quería arrancar las negociaciones. El mismo día el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, dieron su beneplácito. Las primeras rondas de reuniones está prevista para el próximo mes de junio. Los más optimistas apuntan a que el acuerdo debería de estar listo antes de octubre de 2014.

El acuerdo en cifras

Casi la mitad de los bienes y servicios de todo el mundo se generan en Estados Unidos o en Europa (35 billones de dólares, frente a los 70 billones de dólares de PIB mundial). Un tercio del comercio mundial se produce entre ambas zonas económicas (450.000 millones de dólares anuales). Son primeros socios comerciales mutuamente. La inversión directa bilateral ronda los 1,5 billones de dólares.
Esta es la base sobre la que se levantaría el TAFTA. En 2027 podría generar un PIB añadido de 110.00 millones de dólares para la UE sobre un total de casi 20 billones dólares, y de 85.000 millones para EE UU sobre un total de 15 billones de dólares, según datos de la Comisión Europea. O el equivalente a un 0,5% extra de PIB en la zona del Viejo Continente, según Durao Barroso.

Más que los aranceles, un tratado desregulador

¿Cómo se lograrían estas cifras?  Primero, eliminando todos o la mayoría de los aranceles en ambas fronteras, tanto de bienes industriales como de productos agrícolas. Estos son ya relativamente bajos, del orden de un 4%. Los gravámenes que Estados Unidos impone a los productos europeos suponen un 5,2% del valor total al Viejo Continente. A la inversa, EE UU pierde un 3,5% en aranceles de la UE.
Pero quizá más importante, y desde luego más deseada por las grandes corporaciones, es la adaptación de “requisitos técnicos, medioambientales, sanitarios y de seguridad del otro país, lo que equivale a un arancel de entre el 10% y el 20%”, según la Comisión Europea. Es decir: se trata de homogeneizar los requerimientos para productos alimentarios, químicos, automovilísticos, farmacéuticos o sanitarios. Igualar las exigencias de seguridad de un coche, o los controles de un medicamento, o el etiquetado de los alimentos.

¿Carne con hormonas ‘Made In América’?

En Estados Unidos los productos naturales se venden a un precio mucho más elevado que los que sufren un procesado artificial. En cualquier supermercado puede adquirirse un filete de ternera sin antibióticos por 17 dólares la libra (aproximadamente medio kilo), o con antibióticos, por 14 dólares. El uso generalizado de hormonas se aprecia a simple vista en el tamaño de los filetes de pollo en cualquier cena: sencillamente, las aves hormonadas no parecen de este mundo. Nada nuevo para los estándares de EE UU, pero sí preocupante en el Viejo Continente.
En 2012 se puso fin a la guerra comercial de la carne: Europa prohibió en 1988 las importaciones de carne bovina procedente de animales que habían recibido hormonas de crecimiento. En represalia, Estados Unidos y Canadá impusieron en 1999 sanciones aduaneras contra numerosos productos europeos, desde el chocolate, a la mostaza o las trufas. Veinte años después, la UE ha aceptado aumentar sus importaciones de carne bovina de alta calidad, a cambio de mantener su prohibición de carne hormonada. Pero, ¿qué pasará cuando se negocie el TAFTA? Algunos temen que se termine levantando esta prohibición como contrapartida.
La carne no es el único punto de roce. Las subvenciones del gobierno de Estados Unidos a la aeronáutica y armamentística Boeing, por ejemplo, o los subsidios agrícolas europeos, son otros dos de los escollos tradicionales que volverán a aparecer en las rondas de negociaciones.

¿Quién quiere qué y para cuándo?

Sorpresa: dentro de la Unión Europea hay divisiones. Todos quieren que se avance en la dirección del TAFTA, pero difieren en los plazos y el ámbito del acuerdo.
Los franceses quieren echar el freno.  Han asegurado que el plan puede ser beneficioso, “formidable”, siempre que “no nos apresuremos”, en palabras de su ministra de Finanzas, Nicole Bricq. Las claves de las suspicacias galesas son bien conocidas: para empezar, quieren mantener la “excepción cultural” para favorecer sus producciones frente a las extranjeras, y no piensan negociar, dicen, la entrada de semillas genéticamente modificadas en el continente o las carnes hormonadas.  No sólo por seguridad alimenticia, sino por la competencia “desleal” en precio que supondría abrir el mercado a esos tipos de productos.
Los otros dos países más grandes de la unión, Reino Unido y Alemania, parecen tener menos requisitos: no son países agrícolas, y por tanto no van a defender con tanto ahínco como Francia o España los aranceles para los productos del campo. Pero probablemente todos exijan a EE UU cambios en la política del buy american, una ley que obliga al Gobierno federal estadounidense a comprar productos del país siempre que sea posible.

¿El fin del siglo asiático?

China es el elefante en la habitación siempre que se habla de un tratado de libre comercio entre Europa y Estados Unidos. Lleva años luchando por convertirse en el primer socio comercial de ambas zonas económicas, pero el TAFTA sería un golpe duro de encajar.  El gigante asiático trata de negociar a contrarreloj un acuerdo con Corea del Sur y Japón para impulsar sus exportaciones que no termina de arrancar. Demasiados conflictos políticos entre Tokio y Pekín.
Y, sin embargo, China ve cómo sí va por buen camino es el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, en sus siglas en inglés), un tratado de libre comercio multilateral en ciernes entre Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, México, Vietnam, Nueva Zelanda, Malasia, Brunéi, Perú, Chile y Singapur.
De hecho, el propio Barack Obama ligó el TAFTA y el TPP en su discurso de este año: “Para impulsar las exportaciones estadounidenses, apoyar empleos en Estados Unidos, y nivelar el campo de juego en los mercados en crecimiento de Asia, tenemos la intención de completar las negociaciones sobre el TPP […] y esta noche les anuncio que vamos a poner en marcha las conversaciones sobre un amplio comercio transatlántico y de inversiones con la Unión Europea, porque el comercio libre y justo a través del Atlántico admitirá millones de empleos estadounidenses bien remunerados", dijo.
Súmense a estos los acuerdos ya alcanzados entre Japón y la UE, y entre Corea del Sur y Estados Unidos, y se comprenderá por qué en Pekín tiembla la vajilla: China se va a ver rodeada de tratados comerciales que la excluyen, y debilitarán su competencia. Liberalismo económico contra capitalismo de Estado. Una nueva guerra fría comercial.

¿Es una oleada de liberalismo? La advertencia de los sindicatos

Un acuerdo de libre comercio suele asociarse automáticamente con un aumento del comercio, y por tanto del crecimiento. Por eso los sindicatos, dada la situación actual de desempleo en las partes involucradas en el TAFTA, no se han opuesto al acuerdo por principio. Pero advierten contra lo que podría convertirse en una oleada desreguladora con consecuencias devastadoras para la protección de los trabajadores. El principal sindicato estadounidense, AFL-CIO, que agrupa a unos 12 millones de trabajadores estadounidenses,  afirma que “cualquier aumento de los lazos comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea será beneficioso para los trabajadores de ambas partes”, pero al mismo tiempo alerta de que “las naciones europeas tienen programas sociales para los trabajadores y medioambientales que superan las estadounidenses”, así que hay que estar alerta para que no se use como “una herramienta para desregular y bajar estos estándares más altos”. Porque la forma tradicional de llevar a cabo estos acuerdos (como en el Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano, NAFTA) “lo único que ha conseguido es aumentar la desigualdad de ingresos, la caída de los sueldos y los déficit comerciales inaceptablemente altos”, añaden. Además, advierten de que la UE incluye a países  menos avanzados que no protegen al trabajador, como Rumanía, Bulgaria, Chipre o Eslovaquia. Las grandes corporaciones podrían aprovechar estos acuerdos para deslocalizar empleos a estos Estados.