viernes, 13 de mayo de 2011

MERCENARIOS, UN NEGOCIO EN EXPANSIÓN



La figura del mercenario se ha transformado en sofisticadas y lucrativas empresas militares y de seguridad que trabajan a escala mundial. FP en español entrevista al preside el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Utilización de Mercenarios, José Luis Gómez del Prado, sobre el peligroso vacío legal en el que se mueven estas compañías.


FP en español: ¿Por qué surge este grupo de la ONU sobre mercenarios?

José Luis Gómez del Prado: Aunque ya existía anteriormente, en 2005 se refuerza y se establece un mandato con varios expertos de cada región, porque se constata que la figura del mercenario, que siempre ha existido a lo largo de la historia, ha sufrido una transformación: lo que era antes una actividad individual se ha convertido en algo más corporativo a través de empresas militares y de seguridad.

No se les puede decir que son mercenarios, porque son compañías registradas legalmente. Ellos afirman “que no se desplazan a zonas de combate, ni mucho menos para entrar en guerra”, sino a ofrecer seguridad. Y cuando van a Irak, Afganistán, República Democrática del Congo, Colombia o Somalia, lo hacen con un contrato bajo el brazo que legaliza su actividad.

FP. ¿Puede confirmar la presencia de mercenarios en Libia? ¿De que países proceden?

JLGP. Sabemos que sí, pero no podemos confirmarlo “oficialmente” porque no hemos estado en el terreno. Sin embargo, hay mucha fuentes (medios de información, diplomáticos, informes…) que afirman que hay mercenarios.

El Gobierno de Gadafi los ha utilizado contra su propia población y no contra un enemigo exterior, y esto es un fenómeno nuevo, algo que no se había dado hasta ahora. Proceden, seguramente, de países del Sahel y también de Europa del Este.

FP. ¿Cómo se financian y consiguen las armas?

JLGP. Como cualquier otra empresa, a través de contratos, ya sean de carácter público (Pentágono, Departamento de Estado de EE UU) o privado, con multinacionales. En cuanto a las armas, en el caso de las empresas estadounidenses, cuando van a Irak o Afganistán se las llevan de Estados Unidos, y este es uno de los problemas: se trata de armamento que no está controlado y que enseguida pasa al mercado ilícito, porque no hay un ningún tipo de control.

FP. ¿Es cierto que la propia ONU y algunas ONG contratan el servicio de estas compañías militares privadas?

JLGP. Cada vez más, pero no sólo las ONG, hay periodistas que cuando van a zonas de combate contratan mercenarios para protegerse. Y Naciones Unidas también empieza a utilizar empresas de seguridad privada, un fenómeno que empezó en Afganistán y que desde el organismo que presido nos preocupa muchísimo. En general, es una tendencia cada vez mayor, y lo que ocurre es que no hay regulación o es muy escasa, por eso pedimos que, como no se les pueden incluir en la categoría de mercenarios, halla una regulación internacional para estas empresas.

Ese vacío jurídico es el que queremos regular: delimitar por ley las funciones reservadas a las fuerzas policiales y militares públicas y las reservadas a estas empresas privadas. La Comisión Europea va a tratar este asunto próximamente y presumiblemente aprobará unas recomendaciones sobre seguridad para Europa y queremos hacerlo extensible a escala mundial.

La seguridad es un bien y un derecho para todos los ciudadanos, no sólo para quien pueda pagarla

FP. ¿Es un fenómeno en auge? ¿Ahorro de costes, globalización de los conflictos…?

JLGP. Estas empresas se ahorran la formación que ya han tenido los mercenarios. Por ejemplo, para formar a los comandos de la policía antiterrorista se necesita mucho tiempo, tal vez 4 o 5 años y una gran inversión económica, que pagamos todos los ciudadanos de cada país. Están ahí para defender el orden público y a los ciudadanos. Pero las empresas de seguridad privada contratan a estas personas y no tienen que formarlos, se ahorran esa parte y les ofrecen mucho dinero como salario. La mayoría son ex militares y ex policías, pero también hay militares en activo que durante algunos meses trabajan para estas compañías durante un año sabático o estando de vacaciones a cambio de muchísimo dinero. Es algo muy flexible para estas empresas: contratan gente durante un tiempo determinado para un trabajo concreto. En Irak, las empresas militares o de seguridad privada entraron en concurso para hacer un trabajo que antes sólo hacían militares, como cargar municiones, transporte y logística, etc. o la guardia que da protección al presidente Hamid Karzai de Afganistán. Hacen de todo y van armados, por eso trabajamos para regular esta situación.

El auge en los últimos años se da por la globalización de la economía y la tendencia a privatizarlo todo. Se empezaron a privatizar los servicios públicos, incluso la salud, también la seguridad, las cárceles, la policía, y hemos llegado a la privatización de los militares. Pero los Estados deben tener funciones públicas y se tiene que definir muy bien que hay actividades que no se pueden privatizar. La seguridad es un bien y un derecho para todos los ciudadanos, no sólo para quien pueda pagarla.

FP. ¿Cuántas empresas se dedican a esta actividad en el mundo y cuánto dinero mueven?

JLGP. Mueven entre 100 y 200 mil millones de dólares anuales. El número de empresas no lo sabemos con exactitud, pero cada vez hay más. Es un fenómeno muy anglosajón, prácticamente el 70% están en EE UU y Gran Bretaña, pero también en Israel, Canadá, Australia o España. El auge de estas empresas ha llegado al punto de que a muchas se les conoce como las “empresas del maletín”, porque no tienen oficina y, aún así, se presentan a los contratos públicos o privados. Y también se dan subcontrataciones: algunas firman contratos con el Pentágono y luego estas mismas subcontratan a otras para según que funciones, que a su vez subcontrata a otra empresa, pero ya fuera de Estados Unidos, buscando precios más baratos en Europa del Este o América Latina o últimamente en África, que es lo más barato.

FP. ¿Ha recibido amenazas o presiones por el trabajo que realiza en la ONU?

JLGP. Sí, más que amenazas una enorme presión, sobre todo desde los países donde este negocio está más desarrollado, que son los mismos que siempre votan en contra de las resoluciones de la ONU para regular estas empresas. También recibimos presión de la industria en general y de las compañías en particular, que ni siquiera quieren que les nombremos, cuando lo hacemos se nos echan encima porque tienen unos beneficios colosales. En el contexto de la crisis que estamos padeciendo, estas empresas no solamente no han perdido dinero, sino que han ganado, han obtenido más beneficios que nunca. Están en expansión, principalmente en EE UU y Gran Bretaña, aunque últimamente también están entrando con fuerza en este mercado países europeos, entre ellos España. Es un gran negocio con muchos beneficios porque hay mucha demanda.

EE.UU. contra un 11 de septiembre cibernético

"Nuestra nación está en riesgo", con estas palabras la Casa Blanca lanzó un nuevo esfuerzo para fortalecer la seguridad cibernética de Estados Unidos y proteger al país de los ataques cada vez más fuertes a su infraestructura tecnológica por parte del crimen organizado, grupos terroristas, hackers y gobiernos extranjeros.

"La vulnerabilidad en el sistema de ciberseguridad de nuestro gobierno y nuestra infraestructura crítica, son un riesgo a la seguridad nacional, a la seguridad pública y a nuestra economía", advirtió la Casa Blanca al presentar una serie de medidas legislativas que buscan enfrentar "uno de los mayores desafíos a nuestra seguridad".

La propuesta busca prevenir lo que muchos han llamado un "9-11 cibernético", haciendo referencia a los atentados extremistas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

El proyecto presentado incluye una serie de medidas públicas y privadas para mejorar los sistemas de alerta ante los ciberataques, integrar los sistemas de comunicación de las agencias de seguridad y penalizar a quienes participen en este tipo de actividades.

Infraestructura vulnerable

El Pentágono estima que más de 100 organismos de inteligencia extranjeros están activamente atacando las 15.000 redes del gobierno de Estados Unidos que integran a siete millones de computadoras.

"Estados Unidos es el mayor blanco para este tipo de ataques porque somos el país más dependiente de las redes cibernéticas y tenemos grandes vulnerabilidades. Estas redes son esenciales para nuestra seguridad y nuestra economía", afirma James Lewis, director del Programa de Tecnología y Política Pública del Centro de Estrategia y Estudios Internacionales (CSIS).

Específicamente, el gobierno de Barack Obama propone una mayor colaboración entre el Departamento de Seguridad Nacional con empresas privadas de tecnología, la creación de un cuerpo especial de expertos anti-hackers, y centros de administración de datos para coordinar mejor las iniciativas.

capitolio de washington

En el Congreso de EE.UU. hay varios proyectos de ley para reforzar la "ciberseguridad"

También busca exigir mejoras en las medidas de seguridad del sector de servicios públicos, la industria financiera y los sistemas nucleares del país. Además la legislación le exigiría a las empresas privadas a informarle al público cuando sus redes sufren un ataque, y crearía una serie de requisitos mínimos para los sectores que manejan redes de computación.

La propuesta también incluye varias medidas para proteger la privacidad y no permite el monitoreo ilimitado de ciudadanos por parte del gobierno.

Con este plan, la Casa Blanca agrega la suya a una larga lista de propuestas pendientes en el Congreso, donde se han presentado más de 50 proyectos de ley relacionados a la seguridad cibernética.

Ninguno ha sido aprobado, pero la Casa Blanca estima que con el apoyo público de Obama se podrá acelerar el proceso legislativo.

"Emergencia cibernética"

Entre las medidas está la presentada por el senador demócrata John Rockefeller, que fue aprobada por un comité del Senado y que parece un borrador del plan de Obama.

"Esto le da una autoridad increíble al presidente para interferir en las comunicaciones de internet. Si el Departamento de Seguridad Nacional quiere desenchufar un sitio web o alguna red, como mínimo necesita ir ante una corte y pedir una orden judicial"

Michelle Richadson, Unión de Libertades Civiles de EE.UU.

La ley, que viene con un costo de implementación de US$ 1.800 millones, le daría el poder a la Casa Blanca de velar por la ciberseguridad nacional (actualmente bajo jurisdicción del Departamento de Seguridad Nacional), crearía un puente público-privado para compartir datos y tecnología y reglamentaría las empresas de tecnología.

Uno de los puntos más polémicos de la propuesta, es que le permite al presidente declarar una "emergencia cibernética", otorgándole la autoridad al gobierno de "desenchufar" las redes privadas y "desconectar" los sitios de internet que son considerados como una amenaza a la seguridad nacional.

La senadora republicana Susan Collins, quien también presentó una legislación similar, argumenta que este tipo de autoridad es indispensable.

"No podemos esperar a que ocurra un 9-11 cibernético para que nuestro gobierno vea la importancia de proteger nuestros recursos digitales", dijo Collins al presentar la medida ante el Senado, pero aclaró que su versión lo permitiría "apagar" el internet.

¿Desenchufar el internet?

Sin embargo ni la versión de la Casa Blanca, ni la de Rockfeller ni la de Collins, ha logrado mitigar las preocupaciones de los defensores de privacidad individual o de las libertades civiles.

"Esto le da una autoridad increíble al presidente para interferir en las comunicaciones de internet. Si el Departamento de Seguridad Nacional quiere desenchufar un sitio web o alguna red, como mínimo necesita ir ante una corte y pedir una orden judicial", argumenta Michelle Richadson, abogada de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU, por sus siglas en inglés).

La La Fundación Frontera Electrónica (EFF, por sus siglas en inglés) una entidad que defiende los llamados derechos digitales, también expresó su preocupación por este tipo de códigos.

Tendido eléctrico a las afueras de Los Angeles, California

Los servicios públicos, como redes de electricidad, acueductos y telefonía, son los más vulnerables

"El presidente tendría un poder sin límites para determinar cuales servicios pueden estar conectados al internet o incluso que tipo de contenido podría diseminarse en una emergencia cibernética", explica el abogado de EFF, Kevin Bankston, en una entrevista con el sitio web especializado en tecnologías de la información CNet, "nuestras inquietudes no han cambiado".

Mientras que se conocen los detalles finales de la legislación propuesta por la Casa Blanca y se debate la ciberseguridad en el Congreso, lo que si se ha logrado implementar son las nuevas alertas de terrorismo, que gracias a un nuevo plan del Departamento de Seguridad Nacional, se darán a conocer vía Twitter y Facebook.

¿Qué hay detrás del mortífero ataque para "vengar" a Bin Laden?

"Vengar la muerte de Osama bin Laden" fue el motivo esgrimido por quienes reivindicaron este viernes el devastador ataque en Pakistán contra cadetes de la fuerza policial de ese país.

Las preguntas saltan en todas direcciones. ¿qué hay detrás de este ataque?, ¿es realmente la primera manifestación importante de "venganza" por la muerte de Bin Laden? ¿Jugó algún papel al-Qaeda?

En el doble atentado suicida murieron al menos 80 personas, la mayoría miembros de un centro de entrenamiento policial muy cerca de la frontera con Afganistán.

El blanco fue paquistaní y no estadounidense, ni se dirigió a intereses occidentales, en alerta global después de la muerte de Bin Laden, hace menos de dos semanas, a manos de fuerzas especiales de Estados Unidos.

Escena del ataque en el norte de Pakistán

El blanco fue paquistaní, no estadounidense.

El llamado "Talibán paquistaní" reclamó públicamente el ataque y las agencias de inteligencia occidentales, así como las autoridades de Pakistán, evalúan la credibilidad de esa afirmación.

Mientras tanto, analistas como el experto en temas de seguridad global, Paul Rogers, advierten de la importancia de distinguir entre los dos talibanes de la región: el Talibán afgano y el Talibán paquistaní.

El Talibán afgano, explicó en una entrevista con BBC Mundo, está inmerso "en una guerra insurgente de corte nacionalista, cuyo objetivo es lograr el mayor control posible en Afganistán".

"Por otro lado, el Talibán paquistaní –distingue Rogers- es un grupo diverso de paramilitares islamistas, cuyo blanco es el Estado civil de Pakistán y tal parece que éste grupo es el responsable de los devastadores ataques de este viernes".

Las fuerzas de seguridad paquistaníes han sido con frecuencia el blanco de ataques de esta naturaleza en el contexto de su guerra contra el Talibán paquistaní en la zona noroeste del país, señala el corresponsal de la BBC en Islamabad, Aleem Maqbool.

"El ataque de este viernes es el más sangriento de este año", señaló.

Pakistán, "blanco fácil"

En las horas que siguieron a la muerte de Bin Laden, varios analistas especularon que la respuesta violenta más inmediata se daría dentro de Pakistán mismo y que provendría de islamistas radicales opuestos al Estado paquistaní y con nexos cercanos al movimiento al-Qaeda.

"Lo que buscan estos elementos radicales en Pakistán es un 'genuino' Estado islámico y eso trasciende el ataque a las Torres Gemelas y a la guerra en Afganistán."

Paul Rogers, analista de seguridad global de la Universidad de Bradford, Reino Unido

Son ellos, y no el Talibán afgano, los que con más probabilidad están detrás de este ataque, reitera Rogers.

"El Talibán paquistaní se ve a sí mismo como parte de un movimiento global aunque fijado mucho en Pakistán mismo.

"Han actuado como receptores de miembros de al-Qaeda y es probable que haya habido intercambio de tecnología, ideas, planes y en modos de actuar en operaciones militares. Hay una conexión bastante cercana", indicó el experto de la Universidad de Bradford, en el Reino Unido.

De acuerdo con el analista, hay mucho enojo en este grupo "por la forma en que Bin Laden murió.y por la manera en que intervinieron las fuerzas especiales estadounidenses en el corazón de Pakistán".

Pero para este grupo, sugiere el corresponsal de asuntos globales de la BBC, Nick Childs, es mucho más fácil poner en la mira al Estado paquistaní, en particular, a las fuerzas armadas y la policía, que a Estados Unidos.

India y el nexo afgano

El analista Rogers insiste en poner el ataque en una perspectiva más amplia y señala que la muerte de Bin Laden podría ser sólo una excusa.

"Lo que buscan estos elementos radicales en Pakistán es un "genuino" Estado islámico y, de varias maneras, eso trasciende el ataque a las Torres Gemelas y a la guerra en Afganistán, y es parte de la inseguridad interna en Pakistán, y como tal no se ven muy afectados por la muerte de Bin Laden".

Mientras Pakistán mantiene una guerra interna contra "su propio Talibán", el ejército paquistaní no deja de buscar vínculos con el Talibán afgano.

"Las autoridades de Pakistán están muy preocupadas, casi paranoicas, por el tamaño de la influencia de India en Afganistán y ven que la mejor ruta para mantener su propia presencia es guardar nexos con el Talibán y buscar garantizar que el Talibán afgano tenga un papel de largo plazo en el gobierno de Afganistán".

jueves, 12 de mayo de 2011

Egipto: La contrarrevolución de Imbaba


Vecinos rodean la iglesia de la Virgen María, incendiada el pasado domingo. | F. Carrión

Vecinos rodean la iglesia de la Virgen María, incendiada el pasado domingo. | F. Carrión

  • Investigaciones apuntas a miembros del antiguo régimen de Mubarak
  • Musulmanes y coptos celebrarán el viernes una marcha por la unidad nacional

No hay rastro de ningún Dios en las polvorientas calles de Imbaba, un humilde barrio cairota de edificios destartalados y poblado por infernales "tok tok", vehículos de tres ruedas y carrocería ligera. Imbaba es un confín demasiado inmundo para hallar en su páramo la gracia de Yavé y Alá.

Puede incluso que no existan cuitas divinas en los enfrentamientos entre musulmanes y coptos que en la madrugada del pasado domingo se cobraron la vida de 12 personas y dejaron 232 heridos.

El móvil de los incidentes de Imbaba podría ser más profano. La batalla de cócteles Molotov, piedras y disparos que suspendió el ánimo de sus vecinos carece aún de autoría cierta. La atención está puesta en los salafistas, defensores de un islamismo ultraconservador, y en los restos del régimen depuesto, que tratan de minar la revolución.

Un rosario de arrestos

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que gobierna el país desde la salida de Hosni Mubarak, advirtió el domingo que respondería con "mano de hierro". Su puño se deja ver en el séquito de uniformados que custodia las iglesias de Imbaba o en el rosario diario de detenciones.

El domingo 190 personas fueron arrestadas acusadas de incitar a la revuelta. Al día siguiente, el ejército detuvo a 23 sospechosos, entre ellos, el marido de la mujer que, según el runrún popular, permanecía raptada en el templo.

Ayer la policía detuvo a otros 16 individuos. Las investigaciones preliminares publicadas por la prensa local indican que un empresario copto ligado al Partido Nacional Democrático (PND) fue uno de los primeros en disparar. Y apuntan a varios miembros de la formación disuelta como autores del incendio del templo dedicado a la Virgen María, cuya rehabilitación los militares han prometido concluir en 10 días.

Tres meses después de su caída, el último faraón y sus acólitos aún se creen imprescindibles. La revolución necesitó para triunfar 18 jornadas pero el yugo de la dictadura y su legado envenenado todavía sojuzga a los egipcios. Según el prestigioso periodista árabe Mohamed Hassanein Heikal, el sangriento choque de Imbaba "va más allá de la lucha sectaria".

El estado de confusión que acecha la transición está relacionado con "la persistencia de los restos del antiguo régimen, los delincuentes excarcelados deliberadamente y los flujos de elementos extremistas con atuendo religioso, de necesidades básicas insatisfechas y de la corrupción denunciada diariamente en las portadas de los periódicos y a través de las ondas y la pantalla. Todo se entrecruza para producir un estado de ansiedad que busca puntos de vulnerabilidad por los que escapar".

En el barrio de Imbaba, un distrito devastado por la pobreza, la ignorancia y los sueños rotos, el vecino Faruk Haridi, de 65 años, sostiene que "los autores son jóvenes del ex régimen que tratan de sabotear la revolución del 25 de enero". "Musulmanes y coptos nos queremos", agrega sentado a las puertas de su comercio, sito a escasos metros de la iglesia de la Virgen María, devorada por el fuego.

Unidad nacional contra la violencia

La geografía de este distrito de la capital fue propiedad en los noventa del grupo islamista Al Gama al Islamiya, que impuso una suerte de república islámica. El desafío al régimen de Mubarak acabó en diciembre de 1992, cuando 14.000 agentes tomaron Imbaba y sofocaron la rebelión. "La quema de iglesias y el ataque a los cristianos eran diarios", recuerda un cura copto que administra una parroquia próxima al epicentro del último incidente sectario.

"Musulmanes y coptos somos una mano" gritaron el lunes los vecinos del barrio. Su proclama atrona diariamente entre los cientos de manifestantes que se agolpan alrededor de la sede de la radiotelevisión pública, en el centro de El Cairo. "Había más seguridad y menos ataques en tiempos de Mubarak", denuncia Wael Sabri, de 31 años.

Los golpes amargos a la transición han hecho que los fieles de ambos credos convoquen para este viernes una protesta en Tahrir. Confían en que el regreso a la venerada plaza redima al país de los estertores de la violencia interreligiosa. En un callejón de Imbaba, el sacerdote copto ruega en voz alta: "Creemos en el cambio. Hay que combatir la sangre con la libertad y la paz".

Si eres gay, no conduces en Italia


Cristian Friscina en una foto de la Repubblica.it

Cristian Friscina en una foto de la Repubblica.it

Es homosexual: ese es el motivo por el que las autoridades italianas han negado a una persona la renovación del carné de conducir. "Padece graves patologías que podrían resultar un impedimento para la seguridad de la conducción" han alegado para no renovarle a Cristian Friscina, un italiano de 28 años de la localidad de Brindisi (en la provincia de Puglia, al sur del país) el carné de conducir.

La "grave patología" que padece Friscina es que es gay, lo que según las autoridades hace que en términos psicofísicos sea "no idóneo para tener el permiso de conducir".

Las asociaciones gays y el Partido Radical, conocida por su feroz defensa de los derechos civiles y personales, han puesto el grito en el cielo. Pero lo cierto es que la noticia ha pasado bastante desapercibida en Italia, un país por otro lado donde se suceden las agresiones contra los gays y los actos de homofobia.

Hace unos días, por ejemplo, la única parlamentaria declaradamente homosexual de Italia - la diputada Ana Concia, miembro del Partido Demócrata, el principal de la oposición de centro izquierda - fue insultada cuando iba caminando por la calle de la mano de su pareja. "Lesbiana de mierda, te tendrían que mandar a los hornos crematorios", la soltó un tipo, que incluso le levantó la mano y a punto estuvo de pegarla.

Y la semana pasada dos gays fueron condenados a pagar 2.000 euros porque en julio de 2007 los dos chicos mantuvieron junto al Coliseo efusiones consideradas por el juez como "contrarias a la decencia pública".

Por no hablar del vicepresidente del Consejo Nacional de Investigación, el señor Roberto De Mettei, quien declaraba recientemente ante los micrófonos de la católica Radio María que el imperio romano cayó por haberse extendido la homosexualidad y que las catástrofes naturales, como el reciente terremoto de Japón, son consecuencia "de la justicia de Dios".

Tampoco Silvio Berlusconi se queda atrás. En pleno escándalo por sus fiestas bunga-bunga, el primer ministro italiano se justificó hace unas semanas diciendo: "Mejor eso que ser gay...".