miércoles, 18 de mayo de 2011

La ignorada batalla de dos poderosos


Alí Jamenei y Mahmood Ahmadinejad. Foto: oficina del ayatola Jamenei

Ahmadinejad se abstuvo de participar en la reunión de su gabinete ministerial debido a la pelea con el líder supremo.

Mientras en los países árabes los gobiernos enfrentan una ola de protestas que ya han tumbado dos presidentes, en Irán se desarrolla una lucha sin precedentes en las más altas esferas del poder.

Esa lucha enfrenta a los dos hombres más poderosos del país, el presidente Mahmood Ahmadinejad y el líder supremo, el ayatola Alí Jamenei.

Y por el momento parece que Ahmadinejad está llevando las de perder.

Las fricciones comenzaron cuando el presidente destituyó al ministro de inteligencia, Heydar Moslehi, decisión que fue rechazada por Jamenei, quien ordenó su restitución.

Ahmadinejad entonces decidió iniciar una especie de huelga no declarada: se mantuvo en casa por 10 días y rehusó asistir a las reuniones de su gabinete ministerial.

"En estos momentos, efectivamente dentro del poder iraní, Ahmadinejad está aislado e incluso varios de sus ministros le desobedecen abiertamente", le explicó a BBC Mundo el español Gustavo Morales, experto en temas iraníes.

Según Morales, "lo que está pasando ahora es que, al no existir un enemigo, ya que la oposición ha sido descabezada, dentro del propio poder iraní se están enfrentando los titulares de los dos poderes, el laico o presidencial y el poder religioso que representa Jamenei".

Paralización

"En estos momentos, efectivamente dentro del poder iraní, Ahmadinejad está aislado e incluso varios de sus ministros le desobedecen abiertamente."

Gustavo Morales, analista

Las luchas intestinas en la cúpula del poder mantienen en una virtual parálisis al gobierno iraní.

"La implicación es que el gobierno comienza a verse paralizado, las leyes no son aprobadas en el Parlamento y la actividad del gobierno está perdiendo fuerza", destacó Morales.

Según el analista, "hasta gente que habitualmente apoya al presidente ha declarado que la desobediencia a Jamenei equivaldría a no acatar a los 12 imanes santos de la tradición chiita".

En un país donde la legitimidad descansa en la supremacía de la cúpula religiosa, el futuro de Ahmadinejad está ahora en entredicho.

"Ahmadinejad no obedeció las órdenes de Jamenei y el líder supremo espera que éste lo obedezca", señaló Hossein Bastani, analista del servicio persa de la BBC.

Figuras de alto perfil en Irán han ido a la ofensiva y han señalado que el presidente no tiene legitimidad sin la bendición del líder supremo, e incluso el parlamento iraní votó una moción instándolo a aceptar la decisión de Jamenei.

El líder religioso llegó a lanzar una advertencia contra "toda manifestación de desacuerdo", aunque no mencionó directamente al presidente.

El enfrentamiento sorprende a muchos, ya que Ahmadinejad llegó al poder con el apoyo directo de Jamenei.

"En 2009, la oposición creyó que hubo fraude, pero Ahmadinejad logró quedarse gracias al apoyo del líder supremo", dijo Bastani.

Consecuencias

Diario iraní

El enfrentamiento entre Jamenei y Ahmadinejad ha sido tema de amplio debate en el país.

Lo que sorprende a muchos es que mientras en la región hay un ambiente de protestas que ha puesto en jaque a varios gobiernos, en Irán la lucha se centra en la cúpula de poder.

Sin embargo, Hossein Bastani señaló a BBC Mundo que esto es resultado de la intensa represión que ha habido en Irán contra los opositores desde las elecciones de 2009.

Según Bastani, tampoco se espera que esta lucha tenga impacto alguno en la política exterior, ya que ésta responde a los dictámenes de Jamenei.

Por el momento, la consecuencia más visible es que las facciones cercanas a Ahmadinejad tienen menos posibilidades de sacar partido en las elecciones parlamentarias de marzo próximo e incluso las presidenciales de 2013.

"En los futuros comicios parlamentarios y presidenciales, Ahmadinejad y sus seguidores no contarán con el apoyo del liderazgo religioso. O sea que tendrán menos probabilidades", le dijo Bastani a BBC Mundo.

EL LARGO CAMINO QUE AGUARDA A TÚNEZ


El Gobierno de transición y sus partidarios deben tener cuidado de no caer en políticas torpes que puedan desaprovechar la oportunidad democrática del país y que conlleven consecuencias negativas para el resto de la región.

FETHI BELAID/AFP/Gettyimages



En medio de la agitación que domina Oriente Medio, en particular la situación en Siria y Libia, Túnez puede parecer hoy un país pacífico que avanza hacia la democracia. Mientras se dispone a organizar las elecciones previstas para el 24 de julio, muchas personas están tratando de constituir partidos con la esperanza de preparar el terreno para un futuro prometedor. El Gobierno de transición ha prohibido a los miembros del régimen del derrocado Ben Alí y el antiguo partido gobernante que se presenten a algún cargo durante diez años, y el primer ministro interino, Beji Caid Essebsi, ha confirmado que el Ejecutivo respalda la paridad obligatoria entre hombres y mujeres para las listas electorales, con unas reglas que garanticen la colocación de las mujeres en puestos en los que puedan salir elegidas. La comunidad internacional también ha expresado su pleno compromiso con el país.

No obstante, un examen más detallado indica que a Túnez le queda mucho para lograr una transición democrática fácil y pacífica. La inestabilidad sigue siendo un problema grave, existe una dicotomía socioeconómica y los tunecinos tienen diferentes puntos de vista sobre las líneas generales de su futuro común.

A Túnez le queda mucho para lograr una transición democrática fácil y pacífica

A diferencia de Libia, Siria e incluso Argelia y Yemen, Túnez ha vivido tradicionalmente libre de tribalismos y otras formas de comunitarismos. Sin embargo, la sociedad tunecina no es homogénea, ni mucho menos. Existe una gran diferencia entre las zonas costeras y las interiores, y la coexistencia de esos dos mundos suele crear tensiones que podrían perjudicar a las elecciones, porque alguna de las partes podría negarse a reconocer los resultados. Bajo el Gobierno de Ben Alí, las inversiones se destinaron sobre todo al litoral, que era asimismo donde acudían la mayoría de los turistas. Por consiguiente, mientras el 70% de la población veía cómo se desarrollaban sus ciudades y sus barrios, el otro 30% tuvo que soportar malas políticas agrarias, un pobre desarrollo industrial y escasas mejoras en materia de servicios sanitarios e infraestructuras. Con la desaparición del dictador, muchos ciudadanos del interior exigen ahora garantías para su futuro. Que el desarrollo les llegue a ellos es la condición que imponen para reconocer o no el proceso político nacional.

Tampoco parece que puedan ponerse de acuerdo los tunecinos sobre qué tipo de futuro debe tener su país. Aunque los habitantes de las grandes ciudades costeras miran con desconfianza el probable ascenso del partido islamista En Nahda, recién legalizado, otros sectores de la sociedad pueden inclinarse más hacia sus posiciones. La población joven y desempleada que encabezó la revolución sólo ha vivido la experiencia de una dictadura de partido único. La caída del régimen y la eliminación de la Agrupación Constitucional Democrática han dejado un vacío político que debe llenarse. Si bien todos están de acuerdo en que los islamistas, seguramente, obtendrán más votos que ninguna otra formación en los comicios (alrededor del 28-30%), nadie sabe cómo sería posible construir un puente entre quienes consideran que ése sería el resultado de un proceso democrático normal y quienes piensan que sería una catástrofe en un país de tradición laica.

Hasta ahora, no se ve demasiada luz al final del túnel a corto plazo. El malestar puede aumentar de aquí a las elecciones legislativas de julio. El Gobierno de transición y sus supuestos partidarios deben tener cuidado para no caer en políticas torpes que puedan contribuir a agrandar la brecha existente en el país. La prioridad debe ser dedicar todos los esfuerzos posibles a lograr que las ciudades y regiones más pobres de Túnez lleguen a ser tan prósperas como la costa, proporcionar asesoramiento y ayuda técnica al Ejecutivo de transición para que las elecciones sean lo más transparentes y democráticas posible e instar al Estado a que se comprometa a llevar a cabo políticas capaces de garantizar la seguridad, la igualdad, la representación política y una mejor distribución de la riqueza. De lo contrario, la revolución tunecina puede correr el riesgo de desaprovechar su oportunidad democrática, con consecuencias negativas para el resto de la región.

Razones a favor y en contra de mostrar a Bin Laden muerto


Fotos de Osama bin Laden

Algunos consideran que publicar las fotos de Bin Laden muerto trae más daños que beneficios.

El presidente Barack Obama anunció que no presentará las fotos que muestran a Osama bin Laden con un agujero de bala en su cabeza, desatando un acalorado debate en Estados Unidos sobre si deberían ser mostradas al público.

EE.UU. dijo que arrojó el cadáver de Bin Laden al océano porque habría sido difícil conseguir un país que lo aceptara a tiempo. También ha habido especulaciones sobre el deseo de evitar que el lugar del eventual entierro se convirtiera en un santuario.

Los funcionarios del gobierno dicen que tienen pruebas irrefutables de su identidad. Indican que que el ADN del líder de al-Qaeda coincide en un "virtual 100%" con el ADN de sus familiares.

Pero la atención se ha centrado en la existencia de fotografías tomadas después de la muerte de Bin Laden. La Casa Blanca tendría una foto del líder de al-Qaeda con una herida grande entre los ojos además de otras de su cuerpo y del funeral en el mar.

En una entrevista dada a la cadena CBS, Obama dijo que no entregarían las fotos, asegurando que las "muy gráficas imágenes" podrían incitar a la violencia y convertirse en instrumentos de propaganda.

"Error presidencial"

León Panetta, director de la CIA, había sugerido un día antes en una entrevista que las fotos se harían públicas eventualmente, aunque no dio fechas.

"Todo el objetivo de enviar a nuestros soldados al lugar, en vez de realizar un bombardeo aéreo, era obtener una prueba irrefutable de la muerte de Bin Laden"

Lindsey Graham, senador republicano.

"Obviamente el gobierno ha estado hablando sobre cómo hacer esto de la mejor manera, pero no creo que haya dudas de que al final una fotografía será presentada al público", dijo Panetta antes de que la Casa Blanca desautorizara su declaración.

El senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, dijo que la decisión presidencial de no mostrar las fotos era un error que "prolonga este debate innecesariamente".

"Todo el objetivo de enviar a nuestros soldados al lugar, en vez de realizar un bombardeo aéreo, era obtener una prueba irrefutable de la muerte de Bin Laden", afirmó Graham.

"Yo sé que Bin Laden está muerto, pero la mejor manera de defender y proteger nuestros intereses fronteras afuera es probar ese hecho al resto del mundo".

Libertad de información

Existe la posibilidad de que alguien presente un desafío legal a la decisión de la Casa Blanca bajo la Ley de Libertad de Información, un caso que tendría posibilidades según algunos abogados consultados por el corresponsal de la BBC en Washington, Tom Geoghegan.

El gobierno de EE.UU. ha estado en ese punto antes. En julio de 2003 fue criticado por presentar las fotos de los cuerpos de los hijos del depuesto líder de Irak, Saddam Hussein, Uday y Qusay para probar que las fuerzas estadounidenses los habían matado.

"Pero la decisión fue sin duda un éxito que logró silenciar a la mayoría de las teorías conspirativas", afirma nuestro corresponsal.

Tres años después, una foto del miembro de al-Qaeda, Abu Musab al-Zarqawi, fue hecha pública luego de que su escondite fuera bombardeado por fuerzas estadounidenses.

"Los riesgos de presentarlas sobrepasan los beneficios. Los teóricos de la conspiración de todo el mundo van a decir que las fotos están retocadas de todos modos, y hay un riesgo real de que su presentación sólo sirva para inflamar la opinión pública en el Medio Oriente"

Mike Rogers, jefe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU.

Geoghegan explica que antes de que el presidente anunciara su decisión, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario de Defensa, Robert Gates, le estaban aconsejando que no revelara las fotos por el temor de que diera la impresión de que Washington se deleitaba con la muerte de Bin Laden y desatara represalias en el mundo árabe.

Una de las personas que ha visto las fotos, el republicano Mike Rogers, jefe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, dijo que la publicación de las imágenes podría hacer el trabajo de las tropas estadounidenses en Irak o Afganistán "más difícil de lo que ya es".

"Los riesgos de presentarlas sobrepasan los beneficios. Los teóricos de la conspiración de todo el mundo van a decir que las fotos están retocadas de todos modos, y hay un riesgo real de que su presentación sólo sirva para inflamar la opinión pública en el Medio Oriente".

"Imaginen cómo reaccionaría el pueblo estadounidense si al-Qaeda mata a uno de nuestros soldados o a un líder militar y pusieran esas fotos en Internet", dijo Rogers asegurando que "Osama bin Laden no es un trofeo".

Autorretrato violento

También hay quienes aseguran que hay un principio en juego: mostrar el cuerpo de Bin Laden podría comprometer la manera como se ha comportado hasta ahora EE.UU. y que la foto se convertiría en una imagen sucia, definitoria del relato de la muerte de Bin Laden.

En la revista New Yorker clic Phillip Gourevitch se pregunta: "¿Aprendimos algo de la década pasada acerca del abrumador poder de las imágenes de violencia cruda para definir o polarizar un momento histórico?".

"Las fotografías de la cárcel iraquí de Abu Ghraib fueron el documento no oficial de una política no oficial que se suponía que se mantendría secreta, pero nos enseñaron que la foto de la violencia que uno inflige siempre es, en gran medida, un autorretrato".

"Al deshacerse de Bin Laden, Obama ha dado el mayor paso para dejar esa era detrás de nosotros. ¿Queremos una foto del cráneo agujereado de Bin Laden para eclipsar ese momento?", se preguntó el columnista Gourevitch.

La operación proyectó un profesionalismo sin temor y se realizó sin arrogancia ni regodeos -considera Gourevitch- y marcó un distanciamiento de la retórica de "los sacaremos del escondrijo" del gobierno de Bush.

"La muerte de Bin Laden nos permite pasar la página, pero no si esa página queda impresa con una fotografía oficial del trofeo con su cabeza destrozada".

Al-Qaeda "nombra jefe interino"



Saif al Adel

Saif al Adel fue jefe de seguridad de Osama bin Laden.

Al-Qaeda ha nombrado al ex coronel del ejército egipcio Saif al Adel como sucesor interino de Osama bin Laden, según han reportado las cadenas de televisión Al Jazeera en árabe y CNN.

Al Adel es el nombre de guerra del ex coronel del ejército de Egipto Muhamad Ibrahim Makkawi, de alrededor de 50 años, que viajó a Afganistán en la década de 1980 para luchar con los muyahidines contra las fuerzas soviéticas.

Al Adel fue jefe de seguridad de Osama bin Laden y asumió muchas de las funciones militares del comandante Mohammed Atef, después de su muerte en un ataque aéreo realizados por Estados Unidos cerca de Kabu, Afganistán, en noviembre de 2001.

Se sospecha que participó en los atentados de 1998 contra las embajadas de EE.UU. en Kenia y Tanzania, que entrenó a los combatientes somalíes que mataron a 18 soldados de EE.UU. en Mogadiscio en 1993 y que formó a algunos de los participantes en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.

La información también la trae el diario inglés The Guardian, donde el periodista Jason Burke -experto en la red islámica y autor del libro al-Qaeda, la verdadera historia del islam radical- indica, citando reportes desde Pakistán, que Al Adel habría sido nombrado líder provisional de la organización.

Por su parte, la agencia Reuters cita a Noman Benotam -a quien denomina antiguo asociado de Bin Laden y experto en al-Qaeda-, diciendo "él (Al Adel) está a cargo en términos operacionales y militares. Esto ha ocurrido en respuesta a la impaciencia demostrada por yihadistas en internet, quienes han estado muy preocupados por la demora en anunciar un sucesor".

Papel clave

De acuerdo con Lawrence Wright, autor del libro ganador del Pulitzer "La torre elevada" (sobre los ataques del 11 de septiembre), en 2000 Al Adel ayudó al jordano Abu Musab al Zarqawi (quien más tarde se transformaría en líder de al-Qaeda en Irak y sería muerto por EE.UU. en junio de 2006) a montar un campo de entrenamiento en Afganistán, cerca de la frontera con Irán, para entrenar a jóvenes jordanos, palestinos, sirios y libaneses.

"Él (Al Adel) está a cargo en términos operacionales y militares. Esto ha ocurrido en respuesta a la impaciencia demostrada por yihadistas en internet, quienes han estado muy preocupados por la demora en anunciar un sucesor"

Noman Benotman, antuguo asociado de Bin Laden y experto en al-Qaeda

Lawrence Wright también hace referencia a la biografía de Al Zarqawi escrita por el periodista radical jordano Fouad Houssein. En él aparecen entrevistas con diferentes miembros de la organización, incluido Al Adel, quien es uno -junto al propio Al Zarqawi- de quienes describen elementos clave de la estregia de al-Qaeda, como intentar confrontar a Irán con EE.UU. u obligar a las fuerzas estadounidenses a repartirse entre demasiados focos de conflicto en Medio Oriente, para debilitarlas.

En 1987, Egipto acusó a Al Adel de tratar de establecer un ala militar del grupo islámico al-Jihad, y de tratar de derrocar al gobierno.

Tras la invasión de EE.UU. y sus aliados a Afganistán en 2001, se cree que Al Adel huyó a Irán con Suleimán Abu Ghaith y Saad bin Laden, hijo del fallecido líder de al-Qaeda. Según informes, los tres fueron puestos bajo arresto domiciliario por el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica. Las autoridades iraníes nunca han reconocido su presencia en el país.

Varias cartas y declaraciones supuestamente suyas han aparecido en internet desde 2002, por lo que algunos analistas consideran que todavía está en contacto con los líderes al-Qaeda en la región.

De hecho, el diario francés Le Monde, lo describe como jefe del ala militar de esa organización.

Informes recientes dicen que Al Adel aparentemente fue puesto en libertad y se dirigió hacia el norte de Pakistán, junto con Saad bin Laden.

Golpe para Zawahiri

Si el nombramiento de Al Adel al frente de al-Qaeda pasa de ser interino a permanente, esto representaría un golpe para Ayman al Zawahiri, quien fue durante un tiempo el portavoz más prominente de al-Qaeda (ha aparecido en unos 40 videos y grabaciones de audio desde 2003, el más reciente en abril de 2011).

De hecho, diversos observadores habían señalado a Al Adel como el sucesor más evidente de Bin Laden, ya que era él quien aparentemente estaba a cargo de las operaciones mientras Bin Laden vivía oculto en Pakistán. Aunque el especialista en temas de defensa de la BBC, Frank Gardner, también dijo en su momento que Al Zawahiri no tiene el mismo carisma de Bin Laden y que no sería el único contendiente serio al cargo de líder de al-Qaeda.

martes, 17 de mayo de 2011

Bin Laden no era Geronimo


Salen a la luz nuevos detalles sobre la operación militar de EE UU que acabó con la vida del líder de Al Qaeda

Pasan los días y se conocen más detalles de la operación que acabó con la vida de Osama Bin Laden en Pakistán. Detalles como el número exacto de Navy Seals que participaron en el asalto a la guarida del líder de Al Qaeda o como que la decisión de lanzar el ataque aquella noche del 1 de mayo se tomó porque se temía que el plan acabase filtrándose a la prensa debido a que ya lo conocía demasiada gente dentro de la Administración.

Entre las nuevas revelaciones, una resulta especialmente curiosa y despoja a Bin Laden del nombre en clave que el mundo creyó que se le había atribuido para la operación. Bin Laden no era Gerónimo, nunca lo fue. Gerónimo era la representación de la letra 'G', la fase en la que se encontraba el comando enviado a capturar a Bin Laden en el momento de tener contacto visual con el terrorista y de lo que informaron al cuartel general de la CIA en Langley (Virginia). Cada paso de la misión había sido etiquetado alfabéticamente (A, Alfa; B, Bravo... en el alfabeto militar, la 'G' tiene atribuida la palabra 'Golf' pero por razones internas decidió usarse el nombre de Gerónimo).

Lo que queda probado con los exclusivos datos aportados ayer por la agencia Associated Press y recogidos de fuentes cercanas a la operación es que tanto la Casa Blanca como los soldados protagonistas del asalto sabían que sólo tenían una sola oportunidad, que si Bin Laden se les escapaba -si es que estaba en la casa- podía desaparecer durante otra década.

A punto estuvo de salir todo mal. El elemento sorpresa con el que jugaba la CIA quedó fuera de juego nada más comenzar la misión al averiarse uno de los dos helicópteros desde el cual debían descolgarse los seals. Los militares se vieron obligados a abandonar el aparato -que más tarde volarían- y acceder a la residencia desde la calle en lugar de por el aire y silenciosamente. A bordo de los dos helicópteros Black Hawk habían volado hasta Abbottabad un total de 23 seals, un intérprete y un perro de rastreo llamado Cairo. En total, 19 seals del conocido como Equipo 6 entrarían en la residencia y tres tenían la misión específica de ser quienes encontraran a Bin Laden.

Otros 24 miembros del Equipo 6 esperaban como refuerzo a bordo de dos Chinooks en una zona desierta en Pakistán a una distancia de dos tercios de Abbottabad, donde habían aterrizado tras salir de Jalalabad (Afganistán) y donde esperaban órdenes. Uno de esos dos Chinooks voló luego hasta la guarida de Bin Laden para recoger el cadáver del terrorista, los seals que se habían quedado sin transporte y las armas y material incautado en el asalto.

Desde que comenzó la operación llevó 15 minutos dar con el líder de Al Qaeda y otros 20 (se calcula que unos 23) volar el helicóptero averiado y trasladar a un lugar seguro a una decena de mujeres y 18 niños para que no les afectara la explosión. Al no haber podido acceder por el aire, los seals se vieron obligados a volar paredes y avanzar con la ayuda de explosivos para poder acceder al tercer piso de la residencia, donde se suponía que se encontraba el enemigo público número uno de Estados Unidos. En su avance, los militares de élite encontraron la primera resistencia y dispararon contra tres hombres y una mujer que gritó alertando a los habitantes de la casa. En los tres niveles de la casa, los soldados se encontraron con grupos de niños, según relata AP.

Ya en el tercer piso, los tres seals con órdenes de encontrar a Bin Laden vieron al objetivo al final del descansillo de la escalera por la que habían accedido. Bin Laden también les vio a ellos y corrió a refugiarse a su habitación. Uno de los soldados se apresuró a seguirle. En los aposentos del terrorista, dos mujeres intentaban proteger a Bin Laden y gritaban a los militares norteamericanos. El primer seal que entró en el cuarto apartó a las mujeres temeroso de que portaran chalecos con explosivos. Otro seal había accedido ya a la habitación y disparó contra Bin Laden.

Una bala en el pecho y otra en la cabeza acabaron con su vida. La fase Gerónimo había concluido y así fue notificado a la Situation Room de la Casa Blanca. Osama Bin Laden había sido capturado, muerto. En pocas horas, su cadáver volaría primero hasta la base de Bagram en Kabul (Afganistán) y luego hasta un portaaviones situado en el mar Arábigo, cuyas aguas se tragarían para siempre al hombre más odiado de América.